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OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Peñafiel pide al Rey que no se deje llevar por los caprichos de la consorte Letizia

Raúl del Pozo revela que Juan Carlos I recibe en Zarzuela a la flor y nata de las finanzas españolas, Fainé y Alierta, y a Felipe González

22 Jul 2014 - 05:52 CET
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Este 22 de julio de 2014, me penetra una de sensación de déjà vu al leer la prensa. Ante la crisis causada por los moderados y sensatos nacionalistas de CiU, los veteranos de la Transición nos administran más dosis de la vieja medicina que no ha funcionado: seguir debilitando el Estado para conseguir que los separatistas se sientan cómodos en España.

Digo yo que para que se sientan a gusto habrá que darles un cojín en vez de una Constitución.

Miguel Ángel Aguilar (El País) comienza su columna glosando los consejos del filósofo Michel Ignatieff para evitar la secesión de la provincia canadiense de Quebec y los traslada a España. Concluye de la siguiente manera:

El esfuerzo debe centrarse en que los catalanes vean que pueden sentirse en casa en Cataluña y en España. Se impone multiplicar el debate y que los catalanes sientan que son parte del mismo. ¿Darán algún ejemplo Mariano Rajoy y Artur Más en su próximo encuentro o compartirán en silencio el visionado de la película Le President, de Jean Gabin? ¿Explicará Duran i Lleida si su dimisión de CiU ha sido a favor o en contra? ¿Sabremos a dónde va el PSC de Iceta? Atentos.

¡Otro que acepta desde el principio el lenguaje catalanista al emplear España y Cataluña como conceptos distintos!

Luis María Anson (ABC) entró hace mucho tiempo en la antología del disparate cuando, en 1984, siendo director de ABC, concedió a Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, el premio de Español de Año. Ahora me da la impresión de que se lo concedería a Duran si algún periódico de papel le tuviese como editor o director. Así elogia al político aragonés catalanista en su columna de El Mundo. La acumulación de virtudes me recuerda la típica columna de periodista cincuentona de crónica rosa arrobada ante el cantante de moda o el actor guaperas:

Es, tal vez, el mejor parlamentario español. La moderación y la prudencia le caracterizan. Sus discursos resultan muchas veces impecables. Es un maestro del debate. Acostumbra a destrozar dialécticamente a sus rivales. Nunca pierde el equilibrio. Domina el gesto y la expresión. Ha aprendido a no caer en el aspaviento. Tampoco en la gesticulación. Le acusan de doblez y ambigüedad. No me atrevo a pronunciarme porque no conozco a Duran Lleida lo suficiente. La posición que ocupa en Cataluña le obliga a caminar siempre sobre la cuerda floja. Aunque tuviera una actitud ideológica sin fisuras no le quedaría otro remedio que la pirueta. Entre el Rey y la ERC de Junqueras, entre Rajoy y Mas, entre el secesionismo radical y la Constitución, Duran Lleida está permanentemente zarandeado. Pero vivo.

Se me escapa el alcance personal de su dimisión. He conversado con algunos de los que le rodean. Creen todos que se propone seguir, trasladándose a otras trincheras. Parece claro que Duran está contra la deriva soberanista de Junqueras y su escudero Mas. Siempre ha querido a Cataluña dentro de España. De otra forma, pero dentro. Por eso son muchos los que en el día de su dimisión dicen: «Duran Lleida, adelante».

Pues nada, Luis María, llévale a la Academia.

DE LA MATRACA CATALANA A LA MATRACA FEDERALISTA

Dejo a un lado a estas reliquias, como el cenicero donde se apaga la primera colilla del día, para acudir a columnistas más actuales. La matraca catalana está derivando en matraca federalista de tal modo que yo empiezo a preguntarme si seré texano o californiano. ¿Cuál será el gentilicio de los habitantes de Iowa y Rhode Island?

El jurista Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez Martín, titular de un nombre y unos apellidos rotundos que sólo por ellos dispuso, como su padre, de un cargo de alto copete en los Gobiernos de Aznar, se declara en ABC a favor de la federalización de España.

La Constitución francesa ha sufrido diecinueve reformas, y la Constitución italiana, doce. (…) Parece claro que ya nos toca entrar por ese camino, y que las reformas más importantes han de recaer sobre el sistema autonómico, que empezó a desarreglarse hace más de diez años, cuando el entonces secretario general del PSOE, tras firmar en 2003 el llamado Pacto del Tinell, decidió romper el consenso de los dos grandes partidos en la materia

¿Cómo plantear la reforma del Estado de las autonomías? Resultaría, desde luego, primordial dar claridad y fijeza al sistema de distribución de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. De este modo, el énfasis dejaría de estar en la obtención de más competencias y pasaría a ponerse en ejercerlas de la forma más beneficiosa para los ciudadanos.

A Cataluña le correspondería el liderazgo natural de un proceso de reforma constitucional inspirado en estos criterios, porque tiene políticos, altos funcionarios y académicos con experiencia y talento difíciles de superar en materia autonómica.

Edurne Uriarte contesta en el mismo periódicocon una columna titulada ‘La tercera vía no existe’.

Sobre la llamada solución federal, he escrito varias veces algo que da cierta vergüenza ajena tener que repetir. Que nuestro Estado autonómico es federal y que los distintos estados federales del mundo ofrecen múltiples variaciones en su diseño porque no existe un único modelo federal. En ese contexto de analfabetismo político se hace posible que los socialistas proclamen la alternativa federal, que insistan al mismo tiempo en la igualdad entre los españoles y que rematen, a continuación, que la tal alternativa consiste en dar determinadas competencias plenas y una financiación especial a los catalanes, es decir, privilegios. Más o menos lo mismo que los de la Tercera Vía.

Y a continuación enumera varias razones contra los supuestos beneficios de la federalización del Estado español.

No aprendemos de la experiencia, al parecer. Y la experiencia dice desde el inicio de la Transición que el nacionalismo radical no se sacia nunca. Y que toda cesión a las demandas nacionalistas alimenta la siguiente demanda. Que varias décadas de cesiones nos han llevado al momento actual, al de la radicalización del propio nacionalismo moderado. ¿Por qué iba calmarse el independentismo con unas concesiones parciales que no incluyan el derecho a la independencia?

Y más importante obstáculo a medio y largo plazo: la creciente indignación del resto de españoles. El nacionalismo es el mismo que hace unas décadas. El resto de españoles que quiere la unidad nacional, no. Están hastiados y enfadados. Y no van a aceptar la enésima cesión.

Cristina Losada (Libertaddigital.com) insiste en la misma idea que Uriarte.

¿De verdad creen los autores y firmantes del manifiesto federal que el auge del independentismo en Cataluña se debe al mal funcionamiento del Estado de las Autonomías? Ni la historia del nacionalismo catalán ni la génesis del actual desafío secesionista permiten suscribir tal diagnóstico. Un diagnóstico que lleva implícito que son reales los agravios económicos, políticos, culturales que el nacionalismo catalán ha fabricado para justificar su decisión rupturista. El Estado de las Autonomías sólo le ha interesado a ese nacionalismo como escala técnica o estación de tránsito. Y el federalismo aún le interesa menos. Salvo, claro está, que el federalismo que se exhibe no sea más que un señuelo. Una de esas «maniobras opacas para ofrecer nuevos privilegios a los nacionalistas a costa de la soberanía de los españoles», como se apunta en el otro manifiesto, el de los Libres e Iguales.

Y si el ABC publica una Tercera favorable a ir disolviendo España (ya lo hizo con otra Tercera de José María Carrascal), El País publica una tribuna de Fernando Savater defendiendo el manifesito Libres e iguales, que ha firmado y que promueve.

Decir que el desafío secesionista de los nacionalistas catalanes amenaza hoy la unidad de España es una forma quizá algo anticuada de referirse a que pretende conculcar la integridad incondicionada de nuestra ciudadanía compartida. Es eso, a mi entender, lo que fundamentalmente pretende denunciar el manifiesto Libres e iguales que hemos firmado gente de diferentes tendencias políticas. De inmediato ha sido denostado como muestra de nacionalismo español por quienes al parecer tienen dificultades para entender un texto bastante sencillo, o se ha recurrido para descalificarlo al sobado «choque de trenes», ese cliché para simular que se piensa o para disimular lo que se piensa. Por cierto que el símil con el desastre ferroviario sirve para cualquier enfrentamiento político, por ejemplo la II Guerra Mundial. Pero como en aquella ocasión un tren llevaba a Treblinka y otro a la Unión Europea, todos nos alegramos de que se hiciera descarrilar al primero aunque fuese alto el coste.

Ignacio Camacho (ABC) pone un poco de humor sobre este asunto con ‘Cuestión de sastrería’.

Para estar en la pomada hay que tener hoy día un proyecto de reforma de la Constitución. Es lo más trendy, el nuevo mantra de la política española después de la renovación generacional (…) Hay almuerzos en Madrid donde los borradores constitucionales se distribuyen antes que la carta de vinos. (…) Sin un patrón reformista y un boceto de ley electoral eres un mindundi, un don nadie, un paria.

La clase dirigente ha entrado en éxtasis constitucionalista. El bloqueo del sistema ha provocado un arrebato refundacional que concede a la modificación de la Carta Magna propiedades taumatúrgicas. Hasta el Gobierno, de naturaleza inmovilista, ha ordenado a su tropa de juristas que se ponga a estudiar por si llegara el caso de tener que hacer surf sobre esa ola. La Abogacía y el Consejo de Estado andan moviendo papeles con procedimientos, formatos, fórmulas. La metáfora en boga es la del traje gastado al que habría que pasar por la casa de arreglos, un negocio que ha proliferado en la tiesa España de la crisis.

FELIPE Y RUBALCABA, EN ZARZUELA. ¿Y AZNAR?

Y vayamos a otra noticia relacionada con las anteriores. Raúl del Pozo nos revela a qué dedica el tiempo libre, como en la canción de Perales, el ex rey Juan Carlos I. Lo importante se encuentra en dos frases.

Recibe a poca gente; a Fainé, a Alierta, a Félix Sanz, a Felipe González… Con Rubalcaba queda a cenar pero luego no se ven.

Al principio se negaba a aceptar la abdicación -que tampoco le aconsejaba su novia-,hasta que comprendió que era mejor pirarse para salvar la institución.

Vaya, vaya. Si don Juan Carlos ya no tiene poder, ¿por qué recibe al jefe del espionaje, a los secretarios generales del PSOE, a los principales jefes del Ibex…?, ¿para tomar café y hablar mal del Gobierno? ¿Recibe también a Aznar o este no merece su aprecio?

Y Raúl del Pozo incluye otras frases curiosas en su columna:

Vive con austeridad; parece que no era tan rico como pensábamos. Ni siquiera tiene televisión de plasma.

Así que don Raúl se apunta a la teoría de que la fortuna de don Juan Carlos es una mentira, un invento de fachas, rojos, o masones.

Un jubilado más; antes se decía un español más; ambas afirmaciones son falsas. Nunca será uno de esos purilis pelmas que le echan granos de arroz a los pajaritos en los parques. Piensa, como pensaba su amigo Camilo José Cela, que la jubilación es uno de los peores errores que puede cometer un hombre.

Jaime Peñafiel, pedestre, como de costumbre, aprovecha el veraneo de Felipe VI para ajustar cuentas con la familia real, y sobre todo con Letizia, en Republica.com y preguntarse qué va a pasar con Marivent.

Lo de este año es todavía una incógnita. Incluso se especula ¡por hablar que no quede! que el nuevo Jefe del Estado y familia podrían elegir el Parque Natural del Cabo de Gata, en Almería, descubierto durante el último puente de Todos los Santos. El «culpable» es Francisco López Requena, Jefe de Seguridad de la Casa Real, natural de esa zona y, según se dice, se lo ha aconsejado. Por otro lado, la Diputación de Almería les ha cursado una invitación oficial a la que, por el momento, no han respondido.

Estoy seguro, por fuentes de su entorno, que Felipe «obligará a Letizia a pasar las vacaciones en Marivent, sí o sí, porque está consciente de la importancia de su presencia para la imagen de Mallorca y este compromiso es para él inapelable».

Ya es hora de que, ante los caprichos de su consorte, ponga lo que tiene que poner encima de la mesa. Tanto si a ella le gusta como si no.

¿HASTA LAS BECARIAS ESTÁN PRENDADAS DE PUTIN?

La invasión de Gaza por el Ejército israelí es tema de varias columnas. El amante de la civilización árabe Antonio Gala (El Mundo) recurre a un lenguaje de otras épocas, la raza, para avergonzar a los judíos.

Es difícil que los judíos se ganen las simpatías del mundo. Primero, porque tengo la certeza de que no les importa, salvo que puedan obtener beneficios de él. Segundo, porque los domina un petrificado resentimiento contra él. (No sé si sustituir el modal por vengativo: es una raza la suya sumamente especial; las raíces comunes hay que profundizar para buscarlas.) Por eso es una raza independiente y fría, como si hubiese nacido -no hablo de individualidades- acorazada contra el resto de la humanidad y diera por descontado sus ataques. Es curioso -ellos mismos lo contaron luego con frialdad- que ellos tratan a los no judíos igual que, como judíos, ellos fueron tratados. Es, por ejemplo, difícil entender su actual comportamiento con la infeliz Franja de Gaza

Con motivo del derribo del avión civil en Ucrania y de la invasión de Gaza, a Hermann Tertsch (ABC) le preocupa el discurso monocorde de la opinión pública.

Mientras en todos los países europeos se producen todo tipo de opiniones, muchas vehementes, vuelve a ser evidente que en los medios españoles siempre tienen supremacía la postura objetivamente hostil a los intereses y criterios de una sociedad libre y abierta. Igual que en el debate nacional parece proliferar en amplios sectores el lema «en la duda contra España», en la política internacional es «en la duda contra Occidente». Resulta terrorífico comprobar además cómo al izquierdismo mediático se suma una infantilización del discurso y los conceptos que hace imposible una aproximación racional e informada a las tragedias de que hablamos.

Pues en España, desde el ministro de Exteriores a la última becaria radiofónica, todos parecen tener el corazoncito prendado de Rusia. (…) Sobre Gaza casi no hay palabras para describir la mugre judeófoba y antisemita que ha surgido en los medios. Quienes no se inmutaron con colegios enteros de niños árabes masacrados por Assad, a quienes importaban un carajo los niños asesinados por Milosevic, llaman genocidio a una operación que ningún ejército del mundo podría hacer con menos bajas

De semejante panorama tan negro que pinta Tertsch se escapa la columna de Salvador Sostres (El Mundo).

La parte más sombría de la izquierda española, que es la mayoritaria, permanece atascada en su siniestro atavismo antisemita.

Cuando la prensa socialdemócrata española -valga la redundancia- publica los recuentos de cadáveres no se escandaliza por la cantidad de palestinos, sino por los pocos judíos muertos. Retorciadas mentes de horno siempre a punto.

JORDI AMAT ESCRIBE QUE TARRADELLAS ERA «UN DESCONOCIDO»

La columna ridícula del día se la gana Jordi Amat, que en La Vanguardia despotrica de Josep Tarradellas y le culpa de haber sido objeto de una manipulación centralista y facha contra la izquierda.

Elogiamos los cigarrillos que Suárez y Carrillo fumaban a escondidas o una apuesta tan lisérgica como pasear a un desconocido llamado Tarradellas en un descapotable para que fuera vitoreado como un torero y de paso bloquear la llegada al poder de las izquierdas catalanistas. Maniobras opacas, maniobras arriesgadas, maniobras políticas.

De modo que Tarradellas, que al regresar del exilio como presidente de la Generalitat fue homenajeado con una manifestación mayor que la que recibió a las tropas de Franco en 1939, era ¡un desconocido! Poco falta para que, como Josep Pla y Francesc Cambó, lo coloquen en el desván de los trastos. Si yo fuese Duran, me tentaría la ropa.

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