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LA CLAVE DEL DÍA

El Mundo aprovecha la muerte del ultra del Dépor para cargar contra Cifuentes

El periódico tomó partido la semana pasada por Esperanza Aguirre como candidata del PP a la alcaldía de Madrid

01 Dic 2014 - 04:49 CET
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Todos los periódicos publican este 1 de diciembre de 2014 editoriales sobre la pelea entre hinchas radicales del Atlético de Madrid, el Deportivo de La Coruña y otros equipos de la Liga que quedaron en Madrid para pegarse entre ellos, con el resultado de un ultra cuarentón muerto.

El del periódico El Mundo, titulado, ‘Una muerte que se pudo evitar y un partido que no debió disputarse’, es el que más insiste en la responsabilidad de la Policía y de la Delegación del Gobierno en Madrid. Esta última la desempeña Cristina Cifuentes, de la que se habla como candidata del PP a la alcaldía de Madrid.

Como El Mundo se pronunció el miércoles 26 de noviembre de 2014 en un editorial a favor de que Mariano Rajoy escogiera como candidata del PP al Ayuntamiento de Madrid a Esperanza Aguirre, la insistencia de hoy de El Mundo en cargar las culpas a Cifuentes hace pensar a los lectores que Casimiro García-Abadillo pretende eliminar a una rival de la presidenta del PP madrileño y hacer realidad su consejo.

Que ambos equipos disputaran el encuentro tras una riña callejera y mientras un aficionado estaba en muerte clínica debería avergonzar a las autoridades futbolísticas y a las direcciones de ambos equipos. Es inadmisible que la Comisión Estatal contra la Violencia en el Deporte calificase de «riesgo bajo» este encuentro, cuando se sabe que las facciones más exaltadas de ambos clubes se habían retado en WhatsApp. Pero lo que resulta sorprendente y muy grave es que ni la Jefatura Superior de Policía en Galicia tuviera constancia de la llegada a Madrid de extremistas del Riazor Blues, ni la Delegación del Gobierno de Madrid previera un dispositivo adecuado para impedir el choque.

Es cierto que los radicales del Depor tomaron medidas para burlar a la Policía, como alquilar los autobuses en Lugo o recurrir a coches privados. Pero también es verdad que la vigilancia falló estrepitosamente. Los hechos por sí solos dan una idea de la negligencia policial. Más de un centenar de radicales del Frente Atlético aguardaba la llegada de los hinchas del Depor; conocidos ultras del Rayo, del Alcorcón y del Sporting se habían sumado a la manada; y los vídeos muestran una auténtica batalla campal con palos y cuchillos en Madrid Río. Una violencia tan extrema y durante tanto tiempo a plena luz del día indica fallos que deben ser depurados.

La delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior están obligados a aclarar cómo es posible que 200 personas premediten una quedada para pegarse brutalmente con la excusa de un partido de fútbol y que las fuerzas de seguridad no sean capaces de impedirlo.

 O el presidente de la Federación da explicaciones más convincentes, o debe dimitir hoy mismo.

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