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OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Alfonso Ussía califica a Zapatero de «flamante embajador por el mundo de las izquierdas radicales de Podemos»

Camacho afirma que Podemos ha abierto un círculo en el PSOE gracias a ZP y Bono

31 Mar 2015 - 06:16 CET
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Me equivoqué. Lo reconozco este 31 de marzo mientras dudo entre empezar el día con el café o con el cigarrito. A la vista de los abandonos en el peristilo que me encontré el lunes, creía que la Semana Santa iba a ser lamentable en cuanto a los opinadores, pero resulta que este Martes Santo viene cargado.

Hay preocupación por los saltimbanquis Zapatero y Bono, que están coqueteando con Podemos y que, temen muchos columnistas, pueden cargarse no sólo al PP, sino, también al PSOE y al propio régimen constitucional. Por cierto, que Bono está perdiendo los pocos admiradores que le quedaban en el lado derecho del columnismo.

Ignacio Camacho (ABC) representa la turbamulta entre los socialistas con una divertida figura: Por medio de Zapatero, Podemos ha abierto un círculo en el PSOE. De nuevo, la mejor columna del día.

Ahora, exiliado del poder, parece sentir una cierta cosquilla emocional ante la sacudida rupturista y cimarrona de los jóvenes coletudos; en el fondo fue siempre un radical cuyas tentaciones se escapaban por las costuras institucionales de su cargo. Por eso, frente a un Felipe González que nunca quiso permitir una fuerza significativa a la izquierda del PSOE, zascandilea entre los bastidores de la política tratando de muñir futuras alianzas de gobierno.

La convergencia con Podemos es para los tardozapateristas un trámite natural y fluido. Ignoran o minimizan la evidencia de que Pablo Iglesias no aspira a ser el costalero del socialismo, sino a sustituirlo en el liderazgo de la izquierda; confían en que, rebajadas sus expectativas en las urnas, tendrán que avenirse a pactos para no caer en la irrelevancia. Y han empezado a moverse con aliados de oportunidad -Bono, García Page, Puig- que necesitarán al nuevo partido para desalojar al PP de ayuntamientos y autonomías; propician desembarcos de cuadros y ejercen de cónsules tranquilizadores ante los empresarios.

Al final, Camacho constata que el PSOE está partido por sus posibles estrategias para regresar al poder.

Mientras Felipe suspira por la gran coalición y Pedro Sánchez sueña con un acuerdo de centro-izquierda con Ciudadanos, el núcleo de influencia zapateril teje acercamientos con sus herederos morales, que no en vano han sido auspiciados y protegidos por las terminales mediáticas creadas bajo su mandato. Expertos en caballos de Troya, como bien ha comprobado Izquierda Unida, los dirigentes de Podemos han abierto un «círculo» dentro del PSOE. Veremos si no acaban votando en sus primarias.

MATILDE FERNÁNDEZ, MIEMBRO DE LA MASONERÍA FEMENINA

Alfonso Ussía (La Razón) escribe que Zapatero, por venganza, quiere apuntillar el toro malherido que es España.

Mantuvo Zapatero, durante un tiempo prudencial, una postura de inteligente silencio y respeto. Pero le ha sobrevenido, de pronto, el dolor de la venganza. No tolera la recuperación del toro malherido al que no permitieron rematarlo. Y se ha convertido en el impulsor de Podemos, con Bono, el «Pelota de Corps», entregado al proyecto. Se entrevista con Castro a espaldas del Gobierno, y almuerza y cuenta chistes en los postres con Pablo Iglesias a espaldas de su partido.

Zapatero no es un viejo y superado desastre del PSOE, sino el flamante embajador por el mundo de las izquierdas radicales de Podemos. Iglesias ya no da de sí, Monedero sólo da de no, y Errejón se mueve entre nubes dulces y ásperos desaires. Y ha llegado el salvador. El político más nefasto y el gobernante más resentido de la libertad de España. Cuenta todavía con un influyente equipo de aduladores y creadores de opinión. No necesito facilitarles los nombres. Basta con leer todos los periódicos impresos y algunos digitales y sabrán quiénes están a favor de la trituración de nuestro actual sistema de derechos y libertades.

El gobernante que arruinó a España, que alentó los separatismos, que terminó con la reconciliación, que abrió las heridas y gobernó como un gamberro, hoy impulsa, a espaldas de todos, a Podemos.

El director de ABC Bieito Rubido le reprocha a Pedro Sánchez que se haya contagiado del sectarismo de Zapatero.

A Pedro Sánchez le traicionan todavía los tics sectarios de la escuela Zapatero. Es una pena, ya que él pertenece a otra generación. Debería manejar otro estilo, incluso otro pensamiento. Llamar a Ciudadanos «la derecha civilizada» demuestra una ceguera intelectual que creíamos arrumbada del país una vez superada la intransigencia ideológica del expresidente. La afirmación del secretario general de los socialistas españoles supone considerar de hecho al PP un partido no homologable; una conclusión profundamente antidemocrática. (…) La peor herencia del antecesor de Sánchez fue el regreso a las dos Españas, que para muchos quedaban ya muy lejos. Que no se engañen los socialistas: a estas alturas el PP sigue pareciendo la opción más clara para ganar las elecciones. El pensamiento único es malo, y la superioridad moral, peor. Sobre todo cuando no se tiene o no se ejerce.

La verdad, es que me temo que el PSOE ha sido siempre así de despreciativo con la derecha y el centro-derecha, y para defenderlo me basta recordar la campaña de infamias dirigida por Felipe González y Alfonso Guerra contra Adolfo Suárez.

Ramón Pérez-Maura (ABC) repasa el presente de los que fueron rivales de Zapatero en la pugna por la secretaría general del PSOE.

Ese genio de la perfidia que responde al nombre de José Bono Martínez. (…) Mientras hubo de donde recibir, Bono se mantuvo firme junto a Zapatero. Pero acabada esa época estimó prudente buscar alternativas. El PSOE de Sánchez no es para estadistas de su talla. Quizá tampoco lo hubiera sido el de Madina. Él está para grandes operaciones -incluso internacionales-. Y como es un hombre de Estado ha consentido la participación en sus operaciones de Rodríguez Zapatero. Por el bien de España. De su España. No paramos de mejorar.

De Matilde Fernández explica su militancia masónica.

Dedica su vida ahora a la masonería en las filas de la Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain-El Derecho Humano. Prueba pública de ello fue que el 8 de marzo de 2014, «Día Internacional de la Mujer», Fernández se exhibió públicamente junto a otros masones vistiendo con los disfraces propios de su orden para simbolizar que «la masonería defiende las causas de progreso, como los derechos de la mujer». Esperemos que no se distraiga y siga consagrada (con perdón) a esa causa.

EL PP, A POR LOS ABSTENCIONISTAS

Jorge Bustos (El Mundo) repasa la crisis del sistema de partidos y resume así la del PP:

Aguirre se mete con Rajoy y se burla de Moreno Bonilla por puro gozo, claro, pero además por cálculo electoral: sabe que la única baza para ganar la alcaldía es presentarse como un voto de castigo al Gobierno de su propio partido; y Rajoy, que lo preveía, se inmola en la picota liberal-casticista con tal de retener la capital.

Mayte Alcaraz (ABC) sale de Moncloa con una noticia: la pérdida de un tercio de los electores y de 17 escaños en Andalucía le ha venido bien al PP porque «le ha arrojado luz» sobre cómo enfrentarse a su gran amenaza: Albert Rivera.

Mariano Rajoy ha aprendido la lección: hay que rejuvenecer la campaña del 24-M. El presidente está convencido, lo reconoce en privado, de que el tirón popular de sus candidatos territoriales, más conectados con la calle, compensará el desgaste de la marca después de tres años de duros ajustes y decisiones necesarias pero tremendamente impopulares y poco explicadas en los medios de comunicación, principalmente en TV.

Por tanto, el objetivo es refrescar la comunicación con los electores, hablarles de tú a tú, participar en los debates televisivos, como ya están haciendo los aspirantes locales, y garantizar a la sociedad que el mensaje regeneracionista va en serio. La dirección se propone -apuntan los responsables de su partido- demostrar a Albert Rivera que el poder territorial es del PP (dirige el 44% de los ayuntamientos de España) y no piensa dilapidarlo en manos de un partido que -considera- «no está maduro para convertirse en alternativa».

Deseo que Alcaraz tenga más suerte con sus fuentes que cuando, a principios de mes, aseguró que Rajoy desvelaría los nombres de los candidatos en Madrid después de las elecciones andaluzas.

En el mismo periódico, Edurne Uriarte reconoce que la derecha lo tiene muy difícil en un país como España, el país del socialismo, como lo definió Donoso Cortés.

Las elecciones andaluzas han demostrado que a los ciudadanos les importa bien poco la corrupción, que muchos rechazan el discurso de la responsabilidad de la derecha y que bastantes minimizan o desprecian los éxitos de la gestión. Lo que no quiere decir que la derecha deba abdicar de sí misma, de sus logros y de su discurso, pero sí que debe repensar completamente la manera de transmitirlo a la sociedad. Sobre todo, a los votantes que se quedaron en casa en las andaluzas, la mayoría de los votos perdidos según el análisis de Narciso Michavila el domingo, a los que se pueden quedar en casa en las generales y a los que se han ido a Ciudadanos.

Sobre otro partido en crisis, UPYD, escribe José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) para reprochar a Mario Vargas Llosa y Fernando Savater su silencio, cuando la critaura que ayudaron a nacer está a punto de fallecer.

Volver a leer el artículo de Mario Vargas Llosa publicado en El País de 5 de noviembre de 2011 titulado ‘Una rosa para Rosa’ hace daño a los ojos. Para nuestro nobel, Unión, Progreso y Democracia era entonces el único partido que se parecía a una organización liberal y anunciaba su voto en las generales pasadas a Rosa Díez por esa razón, por su enfrentamiento con los nacionalismos y por la suposición de que UPyD no «aguaría» las reformas sociales de Zapatero.

El hispano-peruano, que luego se refirió a Esperanza Aguirre como a «esa Juana de Arco liberal española» (2012), no ha escrito una línea sobre las crisis del partido de cuya Fundación es patrono de honor, ni ha mediado para alumbrar el desencuentro entre unos y otros. O sea, no ha ejercido la influencia positiva y arbitral que se suponía podía desarrollar en el proceso de autodestrucción del que para él resultaba ser el partido español que más se parecía a uno genuinamente liberal.

Tampoco ha mediado en la situación la palabra siempre respetada de Fernando Savater. Es cierto que el escritor ha pasado por un trance familiar dificilísimo, pero no por ello ha dejado de publicar.

Raúl del Pozo (El Mundo) se ha convertido en un fan del socialista Carmona.

Por ahora, las encuestas del PSOE le dan la vara a Antonio Miguel Carmona, un tipo con conducta y ambición, que se ha pateado Madrid desde las tabernas de los bartolillos de crema a los palacios de los obispos, de La Bola al Ibex. Es un madrileño cordial y trabajador como una hormiga. Carmona dice haber leído una encuesta (600 llamadas en Madrid) que da 18 escaños al PP y 17 al PSOE. No me la creo. Carmona no va a pronunciar el nombre de su enemiga, y dice que ésta ha cambiado su postura arisca del principio por un tono más conciliador y ha hecho un guiño a Albert Rivera (7 concejales) porque lo puede necesitar para ahormar una mayoría.

EL MINUTO DE SILENCIO CONTRA «LA LOCURA DE LA MUERTE»

Más columnas sobre la masacre del avión de Germanwings.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) comienza su columna con una genialidad: definir a Albert Rivera como «socialdemócrata «low cost» («low cost» es decir «agnóstico» en vez de «ateo»)» y recordar que «se ha echado una novia azafata». A partir de ahí mezcla, mezcla socialdemocracia, Bono, Podemos, psiquiatría y fiscalidad.

Hemos cambiado el alma por la psique, los curas por los psicólogos y la cultura cristiana por el relativismo socialdemócrata (¡también en el Vaticano!), que es la religión en marcha: con ella los ricos siguen sintiéndose culpables, pero lo arreglan adulando a los pobres, y ahí tenemos (en chusco) lo de Bono con Podemos.

La socialdemocracia europea es el folclore que queda de la cultura cristiana una vez despojada del espíritu que Paul Valéry vio salir volando. Un Estado fiscal y burocrático camuflado en la retórica de la doctrina social de la Iglesia, que es una «equis» en la casilla de las rentas.

Un mundo idiota y descreído que cree resolver la locura de la muerte con un minuto de silencio en el fútbol (¡y en los toros!).

Rosa Montero (El País) llora, pero no por los asesinados por Andreas Lubitz, sino por los enfermos mentales. Al menos reconoce que esa simpatía se debe a que ella ha padecido una crisis de angustia.

Cada vez que un medio titula a toda página con la depresión del copiloto, me parece escuchar cómo se remacha un clavo más en nuestro inmenso prejuicio a los desequilibrios psíquicos. Por todos los santos, ¿ahora también los depresivos se van a convertir en apestados? ¿Y después quiénes más? ¿Los tartamudos? Según la OMS, el 22% de los humanos sufrirá en algún momento de su vida una dolencia psíquica (yo la he tenido: crisis de angustia). Una proporción altísima. Pero además ese porcentaje es mucho más elevado en los artistas y en las personas creativas.

Pero cuando usamos la cruel simplificación del loco nunca pensamos en ellos. Lubitz no tiró el avión por su depresión, sino porque era incapaz de sentir compasión. Porque era malo. Pobres padres.

Y Dolores García (La Vanguardia) se lamenta de que los aeropuertos hayan perdido «glamur» (sic).

El aeropuerto, cruce de caminos, era hace años un lugar con glamur. Ahora es un sitio frío, impersonal a pesar del bullicio y la miscelánea de orígenes. El aeropuerto ofrece una de las caras implacables de la globalización. Aquella película, en la que Tom Hanks vivía en un aeropuerto era el vivo reflejo del desamparo del individuo en medio de un engranaje al que no pertenece y que sigue funcionando sin reparar en nadie. El terrorismo ha hecho de los aeropuertos lugares a la defensiva, en constante estado de alerta. Y el delirio de un joven copiloto ha añadido el absurdo a esa amenaza intangible que sentimos cuando el avión está a punto de despegar.

Hermann Tertsch (ABC) cuenta que fue al Museo del Prado para contemplar, entre otras obras, al San Juanito de Córdoba, la única escultura de Miguel Ángel en España, y recuerda que fue destrozada en 1936 por unos milicianos de la muy democrática y popular CNT.

La suerte quiso que encontrara al director del museo, Miguel Zugaza, con Ignacio de Medina, el duque de Segorbe, que acababan de inaugurar una muy especial exposición de una sola pieza. ¡Y qué pieza! Nada menos que el «San Juanito de Úbeda», como se conocía a la única escultura de Miguel Ángel que había en España. Y que dejó de haber cuando un grupo de milicianos del Frente Popular la rompió y quemó sus trozos junto al altar de Berruguete de la Capilla de San Salvador en Úbeda. Después de aquella barbaridad se pudieron recuperar 16 fragmentos de aquella finísima talla helenística del autor de la Pietá del Vaticano.

UN SOCIALISTA QUE CELEBRÓ LOS ATENTADOS DEL 11-M, EN PODEMOS

En La Vanguardia del conde de Godó siguen empeñados en mantener el ‘prucés’ como sea. Ayer fue Francesc-Marc Álvaro el que exigió la unión de CDC y ERC; hoy, David González, más educado, la sugiere con el premio de una myaoría absoluta en el Parlamento catalán de ‘facto’.

Sucede que en las últimas encuestas las dos principales fuerzas soberanistas tampoco suman mayoría absoluta por separado, lo que invalida la premisa mayor de los republicanos para rechazar la lista unitaria: que cada uno por su lado suman más. Otrosí, en la perspectiva de un Parlament hiperfragmentado, una fuerza con algo más de 60 diputados (lo que las encuestas concedían a la lista CDC-ERC) operaría a la práctica como una mayoría absoluta, como le sucede a Susana Díaz. Por algo será que el todo siempre ha sido algo más que la suma de las partes.

En el otro extremo, Salvador Sostres (El Mundo) repite de nuevo que no va a pasar nada en Cataluña.

Alrededor de la cama de los líderes del soberanismo hay tanto monstruo imaginario que uno empieza a preguntarse si no será, el independentismo, otro monstruo que no existe. El documento firmado ayer es lo que grita mi hija debajo de la cama mientras yo grito con la cabeza destapada. Manifestaciones, cadenas, uves de victoria. Consultas pachangueras, embajadas de broma. Y cada vez son menos: menos partidos firmantes y menos intención de voto en las encuestas. Menos determinación cada vez que la meta se acerca. ¿Cuántos presupuestos hace que tenían que ser los últimos presupuestos autonómicos? ¿Cuántas manifestaciones hace que tenía que ser la definitiva? ¿Cuántos años hace que ya no podíamos aguantar ni un año más en España? ¿Cuántos 18 meses como éstos que ahora se dan de margen? ¿Cuántos monstruos danzando en nuestra cama?

En la Universidad hay que entrar como Atila en Europa, no lo digo por Podemos, sino por los viejos y venerables cátedros.

Por una columna de Jordi Amat en La Vanguardia, me entero de que un asesor del PSOE en las Cortes de 1977, que elaboraron la Constitución, un profesor que juró las Leyes Fundamentales, ahora abjura de la Transición.

El sabio del derecho constitucional J. A. González Casanova, que ha ganado el premio Gaziel con sus memorias de socialista indignado, no fue menos categórico: la transición, aparte de una modificación jurídica, no existió.

No habrá existido, pero el tal González Casanova, que celebró los atentados del 11-M porque gracias a ellos la gente se movilizó para votar al PSOE, ha vivido muy bien de ella durante casi 40 años…

Y Enrique Gil Calvo se gana la columna ridícula con la frase más pedante del día

la nueva cultura de los compromisos consociativos multipartidistas, sea con Podemos o mejor todavía con Ciudadanos, que nos acerquen al modelo común europeo superando por fin nuestro excepcionalismo antipactista

«Compromisos consociativos multipartidistas»… A ver si alguien me hace la caridad de explicármela.

¡Y pensar que Aristótoles, Séneca y San Agustín eran claros en sus escritos! Claro, pero no eran catedráticos ni tenían sexenios de investigación.

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