Mientras remuevo el café con el cigarrillo y trato de fumarme la cucharilla, pienso en la campaña de promoción de Madrid que acaba de hacer la alcaldesa Manuela Carmena. ¡Hasta salimos en el New York Times gracias a los tuits de Zapata!
El Mundo, sin Salvador Sostres ni Victoria Prego, me parece aburrido, mientras que el ABC me hace echar horas extra en el hojeo de sus páginas en busca de firmas.
Lo más divertido, como de costumbre, en Twitter, la soga con la que se ha ahorcado el tal Zapata.
Fray Josepho:
¿Las horas que está echando @casiopeaexpres borrando tuits entran en el sueldo de concejal o eso va aparte?
Fernando Gomá:
Manuela Carmena, a la hora de elegir concejales, en vez de un relaxing cup of café con leche, parece que se hubiera tomado un tripi…
El guionista Alberto López, que recuerda la profesión del flamante concejal de Cultura de Madrid:
¿Cómo metes a 87.469 guionistas en un 600? Les dices que dentro van a poner su corto.
Ah, Forges sigue sin dibujar ningún chiste al respecto.
Y tras las risas, las lágrimas. El diplomático Inocencio Arias (ABC) advierte de que España entera va a sufrir las consecuencias de las gracietas de Guillermo Zapata.
La velocidad del internet pasma. Un par de amigos de Estados Unidos me llaman ya comentando horrorizados la frase inmortalmente canallesca del flamante concejal de Madrid. Uno de ellos, judío y acaudalado, que venía en septiembre con un grupo me plantea que es muy posible que ahora hagan turismo en Italia y no pisen Madrid. Ante mis protestas de que era un hecho aislado y lamentable me interrumpe: «Pero Embajador, !un Concejal de Cultura de la capital de España vomitando chistes racistas contra los judíos!».
El problema no es ya que el culto concejal nos deje a la altura del betún, siento vergüenza, es que su infausta chanza puede afectar al bolsillo de los madrileños y de los españoles. Afectará porque será noticia mundial. «No es sólo un delito, es un error».
PARA USSÍA LOS CHICOS DE CARMENA SON «PEOR QUE LA BASURA»
Pasemos a los columnistas habituales
Ignacio Camacho (ABC) se asombra de la impunidad de la izquierda en España.
Por publicar chistes macabros sobre el Holocausto, en media Europa te pueden meter en la cárcel. En España te hacen concejal y te otorgan la prerrogativa moral de considerarte adalid de la dignidad democrática. Si a la bromita de los judíos en el cenicero añades otras sobre las víctimas del terrorismo, las niñas muertas de Alcácer o Marta del Castillo puedes adquirir la altura intelectual suficiente, a falta de mejor obra escrita, para ser edil de Cultura.
Estos tipos tan simpáticos y ecuánimes son los que han llegado a las instituciones para devolverles las virtudes públicas en este luminoso amanecer de la convivencia cívica. Vienen con un impoluto equipaje de marcos mentales estupendos y resplandecientes: la democracia real -hasta ahora teníamos una de mentirijillas-, la ética, la justicia. El empoderamiento -qué demonios significará eso- de los ciudadanos y la regeneración de la vieja y podrida política. La propia Carmena, tenida por modelo de ecuanimidad, ha proclamado muy humildemente que con ella entra en el Ayuntamiento de Madrid la dignidad perdida. Si alguien considera que le acompañan algunos elementos indecentes, propios de una turba soez envilecida por el odio, debe revisar sus prejuicios y admitir que además de carecer de sentido del humor se halla en el lado equivocado de la vida.
Francisco Marhuenda (La Razón), que se había venido a Madrid para escapar de las hordas separatistas de Barcelona, ahora se precupa de lo que tenemos en el Ayuntamiento.
La ventaja de ser «progre» y antisistema es que se tiene bula para llevar a cabo cualquier despropósito. Es posible insultar y denigrar al adversario ante la aquiescencia de aquellos que no aceptarían ni una décima parte si lo hiciera alguien que no fuera de los «suyos». Al grito de «no nos representan» han cometido todo tipo de tropelías, pero no pasa nada porque la izquierda mediática es muy complaciente con estos jóvenes y no tan jóvenes que quieren tomar el poder a cualquier precio. Los despropósitos del concejal Zapata (…) es un síntoma de lo que nos espera. La reacción de la izquierda mediática, que ha sido tan complaciente con los radicales antisistema, no me sorprende.
Durante meses hemos visto como atacaban a la «casta», pero ahora el PSOE acepta ejercer de bisagra y darles el poder. Por lo visto la casta preocupa ahora menos. No entiendo muy bien qué es lo que Pablo Iglesias considera casta. Sánchez entrega las grandes capitales a una amalgama que se dedica a denigrar al presidente González con un desparpajo que causa estupor. Son los que lo llaman el «mayordomo» de Carlos Slim, pero no importa porque el tactismo de Pedro Sánchez le permite aceptar una alianza con los que quieren acabar con el PSOE.
Alfonso Ussía califica a Zapata y a Pablo Soto desde el título de su columna: ‘Peor que basura’.
Esto es lo que tenemos. Dos presumibles delincuentes violentos en el Gobierno Municipal de Madrid, designados por una mujer que ha sido juez y apoyados y votados por Pedro Sánchez, Rafael Simancas y el pobre Carmona, que no se había enterado de nada. No sirve pedir perdón con la boca pequeña veinte meses después de las fechorías escritas. Estos dos individuos que gobiernan en Madrid sin haber ganado las elecciones y ayudados por el partido que ha cosechado el peor resultado de su historia, -el PSOE- no están capacitados moral ni ética ni humanamente para ocupar un escaño y una concejalía. Pedro Sánchez es un consumado mentiroso, y lo que es peor, un iluminado que ha devuelto al PSOE a los escenarios del resentimiento. Sería conveniente que alguien le entregara al gran manipulador de los votos las opiniones y preguntas de sus apoyados.
Peor, mucho peor que la basura.
Ignacio Ruiz Quintano (ABC) se pregunta qué pasaría si alguien del PP se hubiera reído de los compañeros de Carmena asesinados en Atocha en 1977.
La abuela Carmena ha «colau» de concejal de Cultura en Madrid a un «okupa» de profesión, y de vocación, humorista:
El autor no es Agapito García Atadell, líder socialista de la «Brigada del amanecer» entregado a la justicia secular por Buñuel, cuya cena de «Viridiana», por cierto, constituye el anticipo cultural, oh, justicia poética, del Manuelato.
¿Podría ser concejal de Cultura un pepero que, por lo de los abogados de Atocha, hubiera tuiteado: «Han tenido que cerrar la morgue de Carrillo en la Complutense para que no tenga que ir Manuela Carmena por repuestos»?
Pero estamos en un Madrid nuevo («Feliz Madrid Nuevo», tuiteó la Abuela de España nada más pillar por el mango la vara de castócrata).
Y aprovecha la ocasión para pedir un sistema electoral mayoritario:
-Es el precio de la libertad -dice un tertuliano-. También a Hitler lo aupó la democracia.
¡Hombre, tertuliano! Sólo hay dos clases de democracia: la directa de los griegos, que mató a Sócrates, y la representativa de los americanos, que, salvo en Francia (por regalo de De Gaulle), aún no hemos catado en Europa. A Hitler lo aupó el sistema proporcional, que nada tiene que ver con la democracia. Con el sistema mayoritario, Hitler no habría llegado a canciller en Alemania (ni Carmena a alcaldesa en Madrid), pero con el sistema proporcional Le Pen habría sido presidente en Francia.
Gabriel Albiac (ABC) recuerda que Marine Le Pen expulsó de su partido a su propio padre.
Un amigo, lo bastante joven como para escandalizarse, me manda unos segundos de vídeo captados por su móvil durante la toma de posesión de Carmena. Los titula «La Horda». Una masa que aúlla «¡Sí, se puede!», con el compás de paso de la oca que ellos probablemente ni perciben. Puro Riefenstahl. Yo he leído eso en algún sitio. Busco. Elias Canetti. Masa y poder: léanlo. Las masas disciplinadas, sobre las que se erige todo totalitarismo. «Populismo de izquierda» no fue un hallazgo peronista, como creen estos chicos. Fue la apuesta de Rohm y Strasser, hasta la noche en que el camarada Hitler se cobró sus cabezas.
Renace ahora. En toda Europa. Pero incluso en Francia -en donde su ascenso es tan fuerte como en Grecia y España- la memoria de los años cuarenta frena ciertos excesos. Al fundador del Frente Nacional, lo expulsó su hija por hacer chistecitos antisemitas como el del señor Zapata. Aquí, eso garantiza una carrera esplendorosa. Con respaldo ceniciento de Carmena.
CASADO JUSTIFICA A SÁNCHEZ: PRETENDE FAGOCITAR A PODEMOS
Algunos columnistas señalan no a la lista de la marca blanca de Podemos en Madrid como responsable de lo que está ocurriendo, sino a otros personajes y partidos.
Federico Jiménez Losantos (El Mundo) se ríe de Ciudadanos y de Begoña Villacís.
A los concejales de Ciudadanos en Madrid los injurian ferozmente los escracheros podemitas -si lo hizo el jefe en la Complu con Rosa Díez, qué no hará la banda- y Begoña Villacís, que, como Soraya y Villar Mir, elogiaba a Carmena (esa millonaria abuelita simpa que no paga a sus empleados, falsos autónomos, arquitectos camuflados como técnicos en dibujo, escandalazo ocultado o negado por los escribas de la porra y casi todos los demás) está anonadada: «Ha sido la primera vez que he sentido la violencia totalitaria, a la salida del grupo de Ciudadanos del Ayuntamiento, gritos, amenazas». ¡La primera vez!
Es que los publicistas empoderados han ocultado lo que los de C’s no querían ver: que Podemos es el chavismo, un régimen que tiene en la cárcel a sus opositores políticos y le pegó un tiro en la cabeza a un muchacho de 14 años en una manifa estudiantil. Nos han vendido como vegetarianos a unos carnívoros con vocación caníbal. Y ahora dirán que la culpa de que la izquierda sea así la tiene la derecha.
Bieito Rubido (ABC) señala a Zapatero.
La literatura y pensamiento zafios de Zapata no son más que una muestra del motor ideológico que mueve a la extrema izquierda, en la que Zapatero solo ve virtudes. Más allá de contar nubes, alguien con sentido común se preguntaría: ¿Cuáles son sus medidas concretas? ¿Qué van a cambiar y en qué van a mejorar la ciudad? Lo que se les pide es una ciudad limpia, sin pintadas, con buen urbanismo y servicios sociales, que atraiga a residentes y al turismo, que anime a invertir en ella, que se vuelva más rica para que sus habitantes tengan trabajo y vivan mejor. ¿Y qué ofrecen? Palabrería gastada y un rencor que huele a naftalina.
José Luis Martín Prieto (La Razón) recuerda que cada cierto tiempo el PSOE pasa al lado oscuro.
el PSOE parece tener querencia a dormitar la siesta con el tigre. Felipe González tuvo que dimitir para lograr la renuncia al marxismo y no lo hizo a humo de pajas o para regresar en aclamación sino porque la resistencia del PSOE a abandonar a don Carlos Marx y hasta el leninismo era roqueña. Felipe me telefoneó: «Me voy de verdad. Esto no es una maniobra. No voy a dirigir un partido marxista». El PSOE añoraba la siesta del tigre que luego retomaría taimadamente Rodríguez Zapatero. En sus últimos escritos un socialista tan cabal como Joaquín Leguina, inventor de la autonomía madrileña, se lamenta del sectarismo latente en su partido. Es la añoranza del rayado y la tentación masoquista de ser devorado por su izquierda.
Pero para Antonio Casado (ElConfidencial.com), que parece que sigue escribiendo desde la calle de Ferraz, en el PSOE no hay problemas ni peligros. No sólo arremete contra el PP por criticar los pactos del PSOE con Podemos, PNV, Bildu y la CUP (sólo cita al partido de Pablo Iglesias), sino que justifica la postura de Sánchez.
El apoyo del PSOE a plataformas que se han quedado con el gobierno municipal de grandes ciudades (Podemos es uno de sus componentes) encierra una apuesta de cambio respecto a las condiciones creadas durante cuatro años de formidable poder territorial del PP. ¿En qué cabeza cabía esperar de Pedro Sánchez una apuesta por la continuidad en nombre del respeto a la lista más votada, tan invocado estos días por Rajoy, Arenas, Floriano, el ministro Alonso, etc.?
Como en todas las apuestas, el PSOE corre un riesgo. El de la apropiación de su causa política y electoral por parte de Podemos, que aspira a colonizar al PSOE como ya colonizó a IU. También puede ser al revés. Y esa es la apuesta política de Sánchez: liderar desde la izquierda el cambio que está pidiendo a gritos la sociedad española. Lo realmente excéntrico es que sean los dirigentes del Gobierno y del PP a coro quienes le marquen la hoja de ruta, le den desinteresados consejos y le anuncien toda clase de males por echarse en brazos del radicalismo.
SAN SEBASTIÁN LLAMA A LA REBELIÓN CONTRA SÁNCHEZ
Raúl del Pozo (El Mundo) advierte de que quienes hace cuatro años rodearon los ayuntamientos (espléndida la columna de Antonio Burgos el sábado en ABC recordando cómo le acosó la chusma cuando acudía a la toma de posesión del alcalde Zoido) ahora que los gobiernan pueden organizar los escraches desde ellos.
La alegría de las celebraciones se infamó con un revival de los años 30 -amenazas contra gente del PP y de Ciudadanos- y también con el chiste antisemita de Guillermo Zapata. En el tuit, que no da risa sino arcada, el nuevo concejal de Cultura se burló de los seis millones de niños, mujeres y hombres que fueron exterminados por ser judíos.
El sábado, el PP saltó por los aires y el peligro no es que cambien las siglas, sino que los ayuntamientos se conviertan en focos de escrache y persecución. «Ha llegado la izquierda», comento a un avezado ex dirigente del PCE. «Yo no sé -responde- si esto es la izquierda. Lo que sí sé es que Pedro Sánchez tiene una papeleta. Y aún más la tiene Rajoy, que si esto sigue así puede perder». Dice papeleta, que en lenguaje coloquial significa engorro o atolladero. Pero hay quien teme más a que entre lo que parece izquierda se escondan algunos gánsteres del trust de la coliflor, como en el Arturo Ui de Brecht.
David Gistau (ABC) enfrenta dos discursos: la extrema izquiewrda, con su muleta que es el PSOE, promete la felicidad, mientras que el PP sólo puede «traficar con miedo»
El nuevo alcalde de Cádiz, señor Kichi, ha inaugurado su mandato con una promesa modesta: ha prometido la felicidad.
A la espera de que el alcalde Kichi consiga cumplir la utopía de los anuncios de lotería de existir sin deberes ni dolores, sin madrugar, ya puestos a anhelar, y con un barco bien grande para hacer flexiones en cubierta como Cristiano Ronaldo, la felicidad es haber desalojado a una élite fallida y cleptocrática que encima trató de solucionar su fracaso con una pedagogía del sacrificio: cómo no irse con Kichi mientras pregona felicidad.
Una España anuncia la felicidad. La otra proclama el miedo. El miedo, y la fatiga de un liderazgo muerto, sin dinamismo, sin fuerza creadora, en el que Rajoy ya sólo aspira a ser el refugio de quienes le compren la fantasía de que van a fletar de nuevo los camiones a Paracuellos. En eso ha quedado el gran proyecto nacional del centro-derecha a manos de un presidente estéril: en traficar con miedo.
Hasta el PSOE, con su característica flexibilidad moral, se ha pasado al bando de los felices, de la nueva izquierda providencial que indulta incluso los pecados del terrorismo, para dejar concentradas en la derecha todas las características que identifican a la regresiva alimañana histórica que hace siglos que demora en España el advenimiento de la felicidad.
José García Domínguez (Libertaddigital.com) nos advierte a sus lectores españoles de que nos preparamos para tener a la «nueva izquierda» con nosotros por mucho tiempo. Por de pronto, ya somos europeos en esto, pues España ha sido el último país en tener sus populistas en las instituciones.
La nueva izquierda acaba de tocar poder institucional y ya no lo va a soltar. Conviene saberlo.
Aquí todavía hay quien confía en que el retorno al crecimiento nos devolverá a los buenos viejos tiempos del duopolio turnante. Pierdan toda esperanza. Si volviese, que está por ver, nada sustancial cambiaría. Al cabo, la genuina amenaza que hipoteca el futuro del Estado del Bienestar en el Sur no son los recortes sino esos miles de puestos de trabajo baratos, los empleos de nueva creación que con tanto alborozo celebra la prensa española cada vez que se publica otra EPA. Cuantas más nóminas de camareros y dependientes de comercio genere nuestra economía, más inviable resultará financiar los actuales servicios públicos a medio plazo.
Les plazca o no, lo que viene, amén del Estado del Malestar, es un escenario permanente a cuatro. Permanente, sí, permanente.
Isabel San Sebastián (ABC) ve el acceso al poder de la «nueva izquierda» con menos objetividad y muchos más nervios. La periodista incita a algunos sectores del PSOE a rebelarse contra Sánchez.
Estamos ante la punta de un iceberg monstruoso que ya ha abierto una vía de agua en nuestro sistema democrático. Un iceberg fruto de la voluntad de algunos y los errores de otros. Un instrumento tan devastador como eficaz, concebido para romper las defensas de nuestro modelo de convivencia, embestir a quienes aún plantamos cara y permitir que «asalten el cielo» las huestes de Pablo Iglesias.
¿Puede el PSOE heredero de Felipe González seguir sirviendo de muleta a estos discípulos de Chávez y Maduro, después de que él mismo haya contemplado en Venezuela los terribles efectos de sus recetas? No puede. No hay hambre de pesebre o presupuesto que justifique tamaña traición al proyecto histórico del PSOE y su legado político. Tiene que quedar todavía gente sensata en esa casa dispuesta a reaccionar ante la ceguera de Sánchez.
¿Puede el PP de Mariano Rajoy fiarlo todo a una estrategia del miedo condenada a fracasar por falta de masa crítica suficiente para cuajar una mayoría absoluta y, sobre todo, por falta de base ética en la que sustentar su petición del voto?
El historiador Guillermo Gortázar (Vozpopuli.com), que fue secretario nacional de formación del PP entre 1990 y 2001 nombrado por Aznar, reclama el sacrificio de Rajoy para salvar el partido.
se puede articular una nueva fórmula para elegir candidato del PP a la presidencia. Basta con que el presidente renuncie a serlo y posibilite la elección desde la base, por toda la militancia, e incluso por simpatizantes registrados, en primarias consultivas. Efectivamente, las primarias no están previstas en el PP, pero en los estatutos no se prohíben y, en derecho, lo que no está prohibido está permitido.
El presidente puede anunciar durante el verano que no se presenta y el Comité Ejecutivo puede abrir un proceso de consulta abierto con varios candidatos, que no tienen porqué ser miembros del Comité Ejecutivo, con muy pocos avales, para que se pronuncien los militantes y simpatizantes.
Ahora que la vicepresidenta del gobierno tanto pondera el ejemplo británico, habría que seguirlo en otros aspectos, y recordar que los diputados ingleses en la época de Margareth Thatcher, a pesar de su extraordinario liderazgo, se percataron de la caída de la Primera Ministra en la opinión pública y forzaron su dimisión eligiendo a John Mayor.
SOSTRES ESPERA QUE DURAN LLEIDA DESBARATE A ARTUR MAS
¿Alguna columna sobre algo que haya pasado fuera de Madrid? Pues muy poquitas. Salvador Sostres (ABC) escribe sobre el referéndum entre los militantes de Uniò Democrática, el partido de Josep Antoni Duran Lleida.
Por cinco puntos porcentuales pero ganó Duran. Con menos margen Ada Colau ha sido alcaldesa y Zapatero se hizo con el PSOE. Si los independentistas consideran que con un escaño más se puede proclamar la independencia, tendrán que aceptar que cien votos marquen la diferencia y que han sido derrotados. Duran ha ganado contra el sectarismo insultante de TV3, que ha presentado a sus críticos como a soldados de la patria y les ha dado voz en cada tertulia, en cada informativo y en cada debate. Duran ha ganado con los emisarios de Artur Mas practicando el juego sucio de los que saben que limpiamente no ganan.
Duran ha ganado. Mas ha perdido. Duran tiene el espacio del centro derecha catalanista pero no independentista para presentarse en septiembre y obtener entre seis y diez escaños, los que probablemente le faltarán a Mas para alcanzar, sumando con ERC, la mayoría. Son fantasmagóricos los enemigos lejanos. Y siempre, siempre quien te acaba matando salió de tus entrañas.
Joaquín Luna (La Vanguardia) agradece a Ada Colau por darle la satisfacción de cobrar más que la alcaldesa de Barcelona.
La alcaldesa de Barcelona gana menos que yo. Nunca antes me había sentido tan satisfecho con mi sueldo. Claro que la alcaldesa tiene pareja y por tanto no necesita organizar cenas en casa para seducir a nadie. Por cierto, ¿cambiarán los menús en los ágapes municipales? Yo imagino cocina popular y saludable con un toque budista: ceviche de sardina, fricandó con arroz integral, y el postre, que lo traigan los invitados.
Gano más que la alcaldesa. Ya lo he escrito antes, lo sé. Pero si me lo repito cada mañana y en cada artículo y además madrugo mucho, a la manera guardiolista, mi vida cambiará y algún día llamaré a la puerta del grupo de singles para anunciar que doy la cena colectiva. Y con postres.
Entre tanto, mantengamos por divisa y por montera una gran frase de D’Ors: «Mís límites son mi riqueza».
Con su billete, el director de La Vanguardia, Màrius Carol, se gana el premio a la columna ridícula del día, por colocar en el mismo pedestal a Hillary Clinton, Ada Colau y Manuela Carmena: ‘Los nuevos discursos’.
Bastaba abrir el diario de ayer y descubrir como Ada Colau en Barcelona, Manuela Carmena en Madrid, pero también, salvando todas las distancias ideológicas y geográficas, Hillary Clinton en Nueva York utilizaban sus actos públicos para intentar construir discursos cercanos, decir a la gente que hay otra manera de hacer política y mostrar su solidaridad con los más débiles. Eso lo entienden hoy desde las nuevas formaciones en España hasta el Partido Demócrata de Estados Unidos.
El liderazgo será emocional o no será. «La prosperidad no puede ser sólo para los consejeros delegados y los gestores de los fondos de inversión; la democracia no puede ser únicamente para los multimillonarios y las grandes empresas». La frase es de Hillary Clinton, pero pueden haberla pronunciado Colau o Carmena.
¡Otro burguesito que no quiere ver los concejales que acompañan a las alcaldesas de Madrid y Barcelona!
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