Este 9 de julio de 2015, escribe Antonio Gala en El Mundo una columna titulada ‘Examen de conciencia’ en la que arranca diciendo:
Por muchas razones de peso, difíciles de enumerar sin entrar en batallas, yo siempre he preferido el mundo árabe; por estética, por una inexplicable (si se quiere) solidaridad.
Añade que:
Que no se ataca a la Mezquita de Córdoba, porque es un bien recuperable, sino por recordar glorias hoy ensangrentadas. Menos mal que la ignorancia sigue creciendo y la búsqueda ciega de un califa a todos nos humilla por igual.
Y concluye que:
¿Osama Bin Laden resultaba incomprensible? Había que conocerlo bien: él se encargó de la primera traducción de ‘El manuscrito carmesí’. Sus equivocaciones el mar las ha blanqueado. Son los herederos de su desaprobación, transformada hoy en odio ciego. Si hoy sólo hay crimen, no conozco su idioma.
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