Este jueves 23 de julio 2015 Alfonso Ussía titula ‘Putas’ su columna en La Razón que arranca así:
Fue una encerrona la que le prepararon en Nueva York a Su Gracia el Arzobispo de Canterbury. La cabeza de la Iglesia anglicana viajó por primera vez a los Estados Unidos en 1919. Travesía en barco. Le habían advertido sus consejeros: «Cuidado con los periodistas americanos, menos respetuosos con la jerarquía religiosa que los ingleses».
Añade:
Lo cierto es que era previsible. Cuando se tiene de portavoz a una asaltacapillas en pelotas, nada puede sorprender que la Carmena viaje hasta el Vaticano para preguntar por las putas, que en Asturias y el occidente de Cantabria se dicen «putes», como «pulpes» a los pulpos. Las normas de cortesía y protocolo en el Vaticano son de obligado cumplimiento, y ningún obispo le respondió a Carmena lo que merecía. El problema y la respuesta están en las primeras edades del hombre.
Finaliza:
Pero esa pregunta buenista, facilona y necia de la presumible alcaldesa de Madrid no se formula en la Santa Sede, porque las putas no dependen del cambio climático -al menos de ese cambio climático-, y de existir en su profesión una nueva forma de esclavitud, para eso están los gobernantes. Para combatirla. Para acabar con las esclavas que sobreviven entregando a sus chulos el sesenta por ciento de sus amores vendidos.
No tiene arreglo. Como no lo tiene la estupidez política y la mala educación.
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