A vueltas con Cataluña, las peleas en Podemos o el futuro de lo que suceda en el PSOE. Así vienen las columnas y los editoriales de la prensa de papel de este 9 de febrero de 2017.
En sí, poco ya que contar, especialmente en un Partido Socialista donde nada se resolverá hasta el próximo mayo o junio de 2017 cuando tengan lugar las primarias.
Isabel San Sebastián, en las páginas de ABC, considera que lo que suceda en la asamblea podemita no tendrá un carácter concluyente hasta que no se resuelva el lío en el PSOE:
Pase lo que pase en Vistalegre, nada será definitivo mientras el Partido Socialista no resuelva su duda existencial y decida de una vez por todas si quiere volver a ser lo que fue o entregarse definitivamente al abrazo del oso podemita.
Nicolás Redondo Terreros, en El Mundo, celebra la casi segura victoria de Pablo Iglesias en el cónclave de Vistalegre:
Pablo Iglesias tiene todas las de ganar, por desgracia para ellos y por suerte para el PSOE.
Teodoro León Groos comenta que el mecanismo de Podemos es más sencillo que el de un chupete:
Sus líderes se manejan, como en Los Inmortales, con la idea de que sólo puede quedar uno y la única forma es descabezar al otro.
Gabriel Albiac le pide a Artur Mas que al menos tenga un rasgo de decencia y asuma con entereza el intento del golpe que quiso dar el 9-N de 2014:
La pusilanimidad de don Arturo, exhibiendo pucheros ante los jueces porque nadie le hubiese avisado de que violar la ley se paga, movería al vómito a un golpista cabal.
Alfonso Ussía, en La Razón, se refiere a Mas y a sus exconsejeras como unas cobardicas de tomo y lomo:
Muy cobardicas los tres, intentando empapelar a 43.000 ciudadanos para salir de rositas del embrollo.
Iñaki Zaragüeta se ríe de la ‘masiva’ manifestación de apoyo a Artur Mas:
Con los asistentes no se llenaba ni la cuarta parte del Nou Camp. Pobre cifra para sustentar ‘yo también soy Artur Mas’.
Jaime González comenta divertido el sainete de la toma de posesión del senador indio de ERC:
En qué idioma juró su cargo de senador Robert Masih? No se sabe, pero da lo mismo, porque el presidente de la Cámara le dio la enhorabuena y prefirió quitárselo de en medio.
El País, en su editorial, machaca a Rajoy por haber tomado ciertas iniciativas de interlocutor entre Trump y el ámbito europeo y latinoamericano:
Constituye un grave error y un desaire hacia nuestros socios en la Unión Europea y los países de Latinoamérica.
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