Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

DESOPILANTE ARTÍCULO EN 'LA MAREA'

Antonio Maestre, tertuliano de ‘ARV’, presume como Espinar de su origen obrero y Twitter le masacra

"Charles Dickens se basó en la vida de Antonio Maestre para escribir Oliver Twist"

27 Jun 2017 - 08:14 CET
Archivado en:

Antonio Maestre es un tertuliano de laSexta y periodista de La Marea, un digital fruto del desguace de la redacción en papel de Público. Saltó a la fama por su defensa visceral de las tesis de Podemos y por quedarse mudo cuando Eduardo Inda le preguntó cuál fue el gran descubrimiento de Copérnico. —Ridículo mayúsculo de Antonio Maestre por pasarse de listo: queda en evidencia al no saber nada sobre Copérnico

Lo que no sabíamos de Maestre era su origen de clase obrera, lo duro que lo tuvo que pasar su familia para darle una educación y un resentimiento de clase. Que su madre lo disfrazó de payaso a los tres años y ganó el primer premio en un carnaval. Ahora sabemos que es hijo de otro obrero a los que no pudimos matar, como decía Ramón Espinar.

Así lo plasma en un artículo titulado ‘Amor de clase’:

Llegaron los años 90. Aprendí a odiar mi barrio. La publicidad y la televisión me mostraban que podía tener muchas cosas. Que este sistema me daba la oportunidad de poseer todo lo que quisiera. Mis padres no me lo daban. Seguían trabajando 16 horas diarias y ni siquiera podía tener unas zapatillas diferentes a esas J’Hayber horrendas que no se rompían nunca. Ya no había descampado, el barrio había crecido y ahora era asfalto y acera gris. Quería salir de allí, de ese lugar que alimentaba la anomia y machacaba las ilusiones de toda una clase a la que todavía no sabía que pertenecía. Mi biblioteca había crecido, me compré algún libro más en la cuesta de los libreros gracias al esfuerzo de mis padres. Seguía sin darme cuenta.

Cuenta que su primer empleo fue el de camarero en un bar por 30.000 pesetas, para que nadie diga que su padre se forraba en Caja Madrid con las ‘black’ como otros:

Epifanía. Ya tenía edad para trabajar. Mi primer empleo sería de camarero en un bar. Doce horas de jornada después del instituto por 30.000 pesetas. ¡La de cosas que podría hacer con 30.000 pesetas! Iba a joder viva a la anomia y podría cumplir con lo que la publicidad me servía en bandeja. Mi madre fue conmigo antes de que firmara el contrato y me sacó de allí sin dejarme hacerlo explicándome con un lenguaje poco académico lo que es la dignidad y la servidumbre. Mi biblioteca había crecido y la mayor lección de clase me la dio, cómo no, mi familia.

Pero lo mejor viene ahora. El único esfuerzo que existe de verdad es el esfuerzo obrero:

Dejé de exigir a mis padres lo que no podían dar. A valorar todo lo que me habían dado con un esfuerzo sobrehumano, esfuerzo obrero. Aquel barrio que odiaba era el que me conformaba. Y comencé a amarlo. Amar el frío, sucio y duro barrio que me había enseñado sin darme cuenta unos valores que, hasta entonces, no había comprendido. Ahora sí era consciente de mi clase. De mi origen.

¡Ahora entendemos mejor tu resentimiento, Maestre! Tu odio de clase por haber tenido unos padres que se deslomaron para darte lo mejor. ¡Dónde se ha visto! ¿Qué sociedad es esa en la que los padres trabajan de sol a sol para ver crecer a sus hijos? La del heteropatriarcado capitalista, la que Maestre y sus amigos quieren destruir en venganza por el esfuerzo de sus padres.

Más en Casa Real

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by