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Análisis / Suplente en el Oporto, el portero reacciona agriamente contra los medios que recogieron la teoría extendida por El País

Las ‘amistades peligrosas’ de Casillas: el portero añade un sorprendente capítulo a su particular historia con la prensa española

El periodista Diego Torres, enemigo número uno del 'mourinhismo', contó que el club portugués ha decretado mandarle al banquillo por un asunto económico

26 Oct 2017 - 08:26 CET
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Iker Casillas desatado en Twitter metiendo ‘zascas’ a todo medio que le difama

Iker Casillas vuelve a estar enfadado con una parte de la prensa española. La particularísima relación que el portero mantiene con un sector de los medios españoles ha vuelto a ser noticia después de que el guardameta del Oporto utilizase su cuenta personal de Twitter para contestar a todos aquellos que se hacían eco de su actual y sorprendente suplencia con el equipo portugués.

La mecha la prendió el periodista que más intentó profundizar en la fractura interna que provocó, a nivel deportivo y mediático, el paso del entrenador portugués José Mourinho por el Real Madrid, el argentino Diego Torres, de El País–Jiménez Losantos: «El argentino Diego Torres es el Ekaizer del fútbol español»–.

Torres, que ya no se dedica como antaño a seguir de cerca la actualidad del Real Madrid, aprovechó la oportunidad de escribir sobre uno de los jugadores más importantes de la historia de la Casa Blanca relantando los problemas que en la actualidad vivía el de Móstoles, al que su entrenador decidió mandar a la suplencia en un partido de Champions League que el Oporto disputó en Leipzig.

Informaba Torres–El Oporto empuja a Casillas a salir en enero–que la operación que había trasladado desde Madrid a Oporto la había llevado en la sombra el omnipresente Jorge Mendes, representante de Mourinho, en contra de la opinión del entorno del jugador por ponerse en manos de la mano derecha de su enemigo número 1.

Al parecer, la jugada tenía una trampa y es que su altísima ficha, una vez el Madrid dejara de abonar su parte correspondiente de la nómina, acabaría resultando una ratonera para Casillas al incumplirse eso que la FIFA llama el ‘fair play financiero’ y que solo se aplica en caso de duda, como la pregunta al farmacéutico.

La teoría de Torres tiene lógica pero habida cuenta de su historial puede encerrar también una intención aviesa: ocultar, al menos en España, otra posible hipótesis por la cual el entrenador del Oporto ha decidido dejar de contar con Casillas: su poca actitud en los entrenamientos y su dependencia del móvil en las concentraciones, como han asegurado medios portugueses.

Sea como fuere, Oporto fue el escape que la directiva del Madrid, presidida por Florentino Pérez, y el jugador, encontraron para una situación devastadora tras el paso del terremoto Mourinho que había puesto de relieve el eterno problema que viven los grandes clubes cuando sus estrellas entran en barrena deportiva pero arrastran fichas enormes y contratos a veces interminables como pago al servicio prestado.

Portugal era una liga menor pero la leyenda de sus guantes y y la tranquilidad que daba poner kilómetros de distancia (también a nivel mediático) eran garantía para pensar que la ciudad lusa era el mejor destino para él.

‘Casillistas’ contra ‘mourinhistas’ en la prensa: polis buenos y polis malos

En aquellos días convulsos para el madridismo, tan excitantes a nivel mediático como sofocantes en lo institucional, la prensa ‘opinadora’ de este país tenía dos bandos muy reconocibles donde escoger en un contexto que no admitía ‘equidistantes’: los que jugaron a ‘poli bueno’ se decantaron por Casillas, a quien Mourinho, ex entrenador del Oporto precisamente, había sentado en el banquillo por segunda vez en su historia en el Real Madrid (previamente ya lo había hecho Del Bosque en beneficio de César Sánchez por causas entonces nunca aclaradas por ninguna de las dos partes ni siquiera cuando el salmantino, ya como seleccionador, se tuvo que tragar el marrón de alinear al peor Casillas que se recuerda durante el ignominioso Mundial de Brasil).

Aludía este bando en la necesidad de recordar el mito del portero, recurrir a su currículum y sus milagros y sobre todo, alinearse en contra de ‘los malos’, es decir, Mourinho, su cuerpo técnico y ese grupo irreductible de periodistas, burlón, chulesco y provocador, que extrañamente, porque a ojos vista de cualquiera jugaban a caballo perdedor, le defendía.

Se rumoreaba que algunos estaban a sueldo del mismísimo Mourinho, al igual que se decía que algunos de los que defendían al meta eran los mismos que compartían cenas, mesa y mantel con él y con su mujer, la entonces periodista de Telecinco Sara Carbonero.

Casillas y su mujer, Sara Carbonero, de cena con la plana mayor de Mediaset: JJ Santos, Piqueras, Manu Carreño…

Pero tan concentrados estaban de minar la autoridad de Mourinho como entrenador que no repararon en que la estela de la estrella se iba apagando con el paso de los años.

Fue aquello que Manuel Jabois, también en El País, resumió a la perfección con una frase incuestionable: «Entre la verdad y la leyenda el periodismo (ese periodismo) eligió la leyenda«

Para quien no lo recuerde, la tensión que se vivía era tal que hasta un periodista muy defensor como Fernando Burgos (Onda Cero) y un tertuliano muy ‘mourinhista’ como Siro López (Punto Pelota) llegaron a las manos durante la celebración de un torneo benéfico de padel.

En aquella etapa Diego Torres hacía fortuna en El País contando los entresijos del vestuario blanco y los problemas de Mourinho para gobernar a unos jugadores que se la tenían jurada.

De las fuentes en donde bebía el redactor argentino para elaborar sus sorprendentes informaciones también se hablaba, y los ‘mourinhistas’ siempre lo tuvieron claro. El ‘topo’ era Iker.

Para ellos, estaba claro que era él quien contaba a Torres y a otros ‘amiguetes’ lo que allí dentro ocurría. Quien filtraba las alineaciones antes que nadie a las radios ‘amigas’ haciendo que Mourinho estallase de rabia y de ira buscando al culpable, para finalmente rendirse y poner pies en polvorora al término de su tercera temporada.

Sospechaba quién le puteaba, pero nunca pudo saber su nombre a ciencia cierta. Ni siquiera lo consiguió cuando encerró en un cuarto al periodista Antón Meana junto a algunos hombres de su cuerpo técnico al más puro estilo matón con el objetivo de que le contara quien de sus jugadores se iba de la lengua.

La situación era tan delirante que hasta El País, con Torres a la cabeza, se atrevió a contar un episodio por el cual el actual técnico del United reventó un bote de Red Bull contra una pared y su líquido roció a Esteban Granero, ausente ese día de la convocatoria, lo que hacía imposible que ‘El Pirata’ fuera protagonista de esa historia–Diego Torres: «No he contado las veces que han pedido mi cabeza en ‘El País'»–.

Todo ello le permitió al presidente Florentino Pérez a ajustar cuentas con Torres en una ocasión en rueda de prensa criticándole por gustarle demasiado «la literatura». Finalmente, Antonio Caño, director de El País, acabó apartando a Torres de la actualidad del primer equipo blanco–Diego Torres, a PD, tras ser apartado de la información del Real Madrid en El País: «No voy a comentar nada»–.

Hay un detalle muy extraño de este último capítulo de esta historia. Cuando este 25 de octubre de 2017 Casillas se dedicó desde su Twitter a repartir zascas a diestro y siniestro lo hizo respondiendo a los medios que de una manera u otra se habían hecho eco de la información ya mencionada de Diego Torres, pero de momento no ha desmentido ni a éste ni al periódico donde se publicó originalmente y por primera vez la hipótesis que le impide seguir jugando con el Oporto.

El veterano portero tiró por la calle de enmedio y arremetió contra Marca, Mundo Deportivo, Gol…A los del canal deportivo les afeó incluso no contrastar ni corroborar nada cuando estos simplemente le vinieron a decir que ellos solo recogían la información publicada en El País, no sin antes recordarle, no vaya a ser, que allí seguían disfrutando muchísimo con sus paradas.

Pero el portero, que tanto se indignó en las últimas horas, guardó silencio la primera vez que El País habló sobre ello, lo que vuelve a alimentar la teoría de que Casillas y Diego Torres tuvieron una estrecha relación en la época de Mourinho en el Real Madrid.

Quien sabe, quizás, aunque sea en Manchester y de camino a Old Trafford para una nueva jornada de trabajo, Mourinho crea que aunque tarde, por fín encontró cómo y donde se le abrió aquella vía de agua que nunca supo tapar en la capital de España.

Esto es coña,verdad?? Es un fake,no?? No lo digo a mal… https://t.co/SJ45884sm0

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