Albert Rivera vuelve a ser el protagonista de columnas y editoriales de la prensa de papel de este 10 de mayo de 2018, aunque en esta ocasión no es precisamente para ensalzarle como pasó en la jornada del 9 de mayo de 2018 por ese fantástico CIS. En esta oportunidad muchos toman prestado el ‘aprovechategui’ que le espetó Rajoy para sacudirle hasta en el DNI.
El País le mete un soberano palo al, como diría Rajoy, «aprovechategui» de Albert Rivera por desmarcarse del apoyo al Gobierno en la aplicación del 155:
El golpe de timón de Albert Rivera respecto a la aplicación del artículo 155 en Cataluña es inoportuno y oportunista. Inoportuno porque se produce cuando parece abrirse camino la formación de un Govern independentista viable; una opción inquietante pero menos mala que la de mantener el desgobierno e ir a nuevas elecciones. Es oportunista porque la retirada de su apoyo al Ejecutivo, aunque no tiene una consecuencia real en el proceso, debilita al bloque constitucionalista a cambio de desmarcarse del Partido Popular cuando los sondeos indican, uno tras otro, cómo la marca naranja gana posiciones en el tablero político.
ABC va por los mismos derroteros y considera que al líder de Ciudadanos se le puede nublar la vista pensando que todo el monte es orégano o, dicho de otra forma, que todas las semanas se va a encontrar con un ‘caso Cifuentes’ del que salir triunfador:
Albert Rivera se equivocó ayer al anunciar que retiraba su apoyo al Gobierno en la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. El líder de Ciudadanos cree que puede ganar por goleada a Rajoy todos los días y esto no es posible. Su «éxito» político con la caída de Cristina Cifuentes y el auge de su partido en las encuestas no deberían nublarle la razón política y entrar en un bucle de golpes de efecto para debilitar al Partido Popular.
Isabel San Sebastián considera que Ciudadanos se ha convertido en el quebradero de cabeza de partidos tradicionales y de los que abogan por el rupturismo:
Esa formación se ha convertido en un auténtico dolor de muelas para los grupos cuya razón de ser es romper la nación española; quebrar la indisoluble unidad consagrada en la Constitución, utilizando además para ese vil propósito los derechos y garantías que consagra la Carta Magna. Una «parajoda» inaceptable, como diría el gran Cela, a la que ha llegado la hora de poner fin de una vez por todas.
Luis Ventoso asegura que Ciudadanos está ya tirando de calculadora y ver cuál es el rédito que puede obtener de su enfrentamiento con el Gobierno:
Los partidos españolistas no solo no cierran filas para defender a la nación, como hicieron en su día ante ETA, sino que se equivocan de enemigo y se lanzan a la yugular entre ellos. Rivera, que ya se cree presidente y vive para las encuestas, y Rajoy, que ya solo piensa en su legado, se liaron a sopapos, para felicidad de los independentistas que están urdiendo el Procés 2. El sentido de Estado se ha evaporado en favor de la cutre-calculadora electoral.
La Razón sacude a Rivera y coincide con sus colegas en afearle el oportunismo al líder de Ciudadanos:
No está en el diccionario de la RAE pero todo el mundo ha entendido el significado de la expresión coloquial, «aprovechategui», con la que Mariano Rajoy, no sin cierta benevolencia, ha descrito el comportamiento de Albert Rivera a cuenta de la situación en Cataluña. Sin duda, el sufijo, de cierta reminiscencias vascas, quita hierro al sustantivo «aprovechado», -como «amarrategui» lo hace con «tacaño»-, que no oculta el menosprecio del presidente del Gobierno ante una actitud demasiado próxima al ventajismo político de quien, alentado por las encuestas, no mide bien su repercusión en la opinión pública. Pero el proceder del líder de Ciudadanos es aún más criticable puesto que utiliza en su pugna, legítima, por desbancar al Partido Popular materias de gran sensibilidad para la mayoría de los españoles como son la lucha contra el terrorismo etarra o los desafíos del nacionalismo que ponen en riesgo la unidad de España.
El Mundo lleva orgulloso a su editorial que Rivera llevase al pleno del Congreso las informaciones que el diario ha sacado sobre Cataluña y la pasividad del Estado para controlar que no se gastase un euro en el golpismo, pero al mismo tiempo le da un consejo:
Aun siendo lógica la confrontación partidista a un año de las autonómicas y municipales, cabe exigir responsabilidad a todas las fuerzas constitucionalistas. El desafío secesionista no se ha extinguido y, en consecuencia, cualquier respuesta del Estado pasa por preservar la máxima unidad política.
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