A Carlos Herrera, que con el Twitter es como con el micrófono y no se corta un pelo, le ha sentado a cuerno quemado que algunos usuarios le hayan calificado de «señorito».
Así que ha decidido poner fin a lo que él consideraba un ataque con un mensaje contundente:
Herrera usa su perfil generalmente para dar rienda suelta a dos de sus pasiones, el Camino de Santiago, al que siempre acude en verano para recorrer algún tramo, y la gastronomía. Hace escasos días, el locutor de COPE compartía una fotografía de un bar al que había acudido en Sanlúcar de Barrameda con el siguiente comentario: «Camareros de cafetería La Plaza de Sanlúcar. Rápidos, educados, efectivos. Si toda España trabajase así, nos salíamos»–Carlos Herrera y Pérez Reverte fulminan a un tuitero: «Cretino supremo»–.
Aunque se entiende que Herrera intentaba ensalzar el buen servicio del establecimiento, hubo quienes se tomaron a mal el comentario e incluso le atacaron al considerar que es muy fácil hablar desde una posición privilegiada, como es la suya–El Carlos Herrera más ‘poligonero’ despelleja a Pedro Sánchez: «¡Niñato!»–.
Otros le tachaban de «clasista», y Herrera, que no se corta, pasaportó la cuestión: «Echas cualquier anzuelo y los tontos acuden en tropel, que maravilla»–Salvaje enganchada de Carlos Herrera con una concejala podemita que escribió que la muerte de Víctor Barrio tenía «aspectos positivos»–.
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