¡Qué poca memoria tiene Manuel Valls y qué antología del despropósito! El candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona está que no vive con el ascenso de Vox y está intentando por todos los medios alejarse de cualquier influencia del partido de Santiago Abascal, a pesar de que gracias a este no sólo una compañera suya, Marta Bosquet se ha convertido en presidenta del Parlamento de Andalucía, sino que los naranjas entrarán a formar parte del Gobierno de la Junta.
Sus últimas comparecencias públicas, que luego además sube a redes sociales, son un canto al esperpento, con todo tipo de ataques contra Vox, comparándolo con los partidos golpistas o los herederos de la banda terrorista ETA.
Lo que olvida Valls a la hora de meter en el mismo saco a Vox con esos herederos de ETA o los golpistas es que el partido de Abascal no tiene a ningún miembro ni encarcelado ni condenado por rebelión, sedición o delitos de sangre.
Y cuando ya se le acaba el argumentario, decide que la formación verde tiene reminiscencias racistas.
El problema para Valls es que, ejerciendo como ministro de Interior de Francia, fue responsable de la expulsión de varios gitanos a los que deportó en autobús como si fueran sardinas en lata –El ministro del Interior francés arremete contra los gitanos-.
Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72
Más en Radio
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home