Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Entrevista a Daniel Ruiz, el cámara de Telemadrid, víctima de un intento de timo en Osaka

El cámara de Telemadrid detenido en Japón: «Me sacaban como un perro, con esposas atadas a una cuerda y la luz encendida todo el día»

Finalmente salió de la cárcel gracias a la eficiencia de su abogado

03 Ene 2011 - 09:23 CET
Archivado en:

El cámara de Telemadrid detenido en Japón, Daniel Ruiz, en entrevista telefónica con Periodista Digital, ha querido hacer una denuncia de lo que considera una extorsión tras la pesadilla vivida en el país nipón, donde permaneció encarcelado cinco días.

Me he enterado que ha habido más casos de este tipo de extorsiones. Que sepa la justicia japonesa que hay gente que juega con su legislación y que se aprovecha del período de detención [con los] ciudadanos extranjeros, que son detenidos porque no tienen residencia fija para tenerles allí hasta que paguen. Habrá mucha gente turista que se habrá tenido que chupar los 23 días.

Ruiz fue detenido el 15 de diciembre de 2010 en la ciudad japonesa de Osaka tras una reyerta en la calle. Caminaba hacia el metro para dirigirse a su hotel, recoger los bártulos y abordar un avión destino Madrid tras grabar una de las entradillas del programa ‘Madrileños por el mundo». Pero un individuo provocó un cambio de planes al golpear por la espalda la cámara de vídeo que portaba y empezar a gritar en plena calle.

Daniel lo apartó sin saber muy bien qué quería aquel hombre que resultó ser americano, cuando, de repente, apareció un tercer implicado, esta vez japonés, que reclamaba daños contra su coche durante el forcejeo, un vehículo que jamás apareció.

En aquel momento, el cámara de Videoreport –subcontrata de Telemadrid— iba acompañado por el redactor Juan Luis Martín. A pocos metros había una especie de garita con policías de servicio. Daniel y su compañero acudieron a pedir auxilio y avisaron a un par de españoles en la ciudad para que les hicieran de intérpretes: un chico de 17 años y su padre.

La policía resolvió llevárselos a todos a comisaría donde el americano se recostó «en la silla con un sombrero sobre la cara» con el japonés como compañero, separados de Daniel y Juan Luis por un biombo.

Según cuenta Daniel, los agentes le aconsejan pagar 150.000 yenes (entre 900 y 1.500 euros) al ciudadano japonés por el supuesto coche dañado sin peritaje previo. Así se marchan todos a pie a sacar dinero por los cajeros de Osaka: Daniel, Juan Luis, tres policías, el japonés y los dos españoles que hacían de traductores. El americano permanece en comisaría.

Nos llevaron de cajero en cajero y el japonés intentaba ver el código pin todo el rato. Nos pedían 150.000 yenes, pero sacamos 100.000. Pensamos, ¿qué clase de policía es ésta?. Sacamos el dinero y la policía dijo: ‘Volmamos a la comisaría que ya está todo arreglado’. Pero según entramos por la puerta, nos separan a mi compañero y a mi y nos quitan el pasaporte.  Preguntamos si estábamos detenidos y nos decían que no.

La Policía me tomó declaración con el hijo de madrileño como intérprete, que no era un intérprete homologado y era menor de edad.

Los madrileños se marcharon. Pero Daniel permaneció hasta las 6 de la mañana de interrogatorios, sentado en una silla y con frío, hasta que le comunicaron que estaba detenido. Juan Luis se quedó fuera, en la comisaría, como «ángel de la guarda» del cámara.

En seguida me di cuenta de que se trataba de un tema de tiempo y de dinero.

Daniel y el americano se denunciaron mutuamente. Mientras el español llamó a su embajada y consulado para pedir ayuda, el americano parecía no estar muy preocupado y, tras una primera visita gratuita de un abogado, renunció al letrado porque tenía que pagarlo. No estaba dispuesto a retirar la denuncia hasta que el cámara le abonara 8.500 euros, de lo contrario, Daniel podría haber permanecido 23 días en la cárcel, tiempo máximo de retención en Japón mientras se realizan las investigaciones de un caso de este tipo. De haber sido condenado por agresión, Daniel habría tenido que pagar 5.500 euros menos de los que pedía su agresor, asentado en Japón y abogado de profesión.

Me intentaba poner en la cabeza de esta gente para saber cómo pensaba y cuál era su objetivo. Es gente que conoce muy bien la ley japonesa, que es muy dura. Saben que en cuanto haya  una denuncia de por medio [y] la gente se vea metida en una celda, lo normal [es que pague].

Los días entre rejas se hicieron eternos.

He tenido el mismo trato que cualquier otro preso, otra cosa es que las condiciones sean buenas. Nunca he estado en un calabozo en España, no sé cómo es. Yo estaba metido en una celda de 2×3 sin absolutamente nada, con un tatami en el suelo y dos mantas, la luz encendida 24 horas al día y veía 20 segundos la luz del sol cuando me trasladaban a la fiscalía. Me sacaban como un perro, con esposas atadas a una cuerda que me rodeada la cintura.

Finalmente salió de la cárcel gracias a la eficiencia de su abogado, que consiguió que el fiscal no presentara cargos ante el juez por un caso que hacía aguas.

Mi abogado me dijo que se habían producido una serie de irregularidades en mi caso e iba a presentar un recurso contra el juez. Pero intentó primero [lidiar] con el fiscal porque para ellos es una deshonra que un juez les rechace una causa.

Pero Daniel se sintió apoyado en todo momento por su empresa, la diplomacia española, su madre –que se desplazó hasta allí desde España– y los madrileños que le prestaron ayuda desinteresadamente.

Que quede muy claro que ha sido una estafa porque los 1.000 euros se los han llevado, aunque por mi libertad no han visto ni un duro. Ha sido horrible. Me he quedado en la mitad de lo que he llorado. Al final no les ha salido bien. Estoy libre sin cargos. Y si sirve de algo contarlo para que esto no vuelva a ocurrir…

He conseguido viajar del infierno al cielo gracias a la gente que ha confiado en mí y me ha querido.

El cámara estudia presentar una denuncia contra las autoridades japonesas implicadas en el caso. Aunque, por ahora, se dedica a «comer en condiciones», estar con los suyos y recuperarse del resfriado y el dolor de garganta que le provocó su estancia en la fría cárcel nipona.

Más información

El cámara de ‘Madrileños por el mundo’ detenido en Japón vuelve a casa por Navidad

El cámara de Telemadrid detenido en Japón, ¿víctima de un timo a la nipona?

Detenido en Japón un cámara de «Madrileños por el mundo»

Más en Televisión

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by