Ya no es sorpresa que España haga el más absoluto de los ridículos en el Festival de Eurovisión. En esta ocasión, Manel Navarro llegaba a Kiev (Ucrania) con las peores expectativas.
Las casas de apuestas pagaban nada menos que hasta 500 euros por euro apostado en caso de victoria del español. Y no se equivocaron. Mientras Portugal hacía buenos los pronósticos y ganaba de calle, con récord de puntuación incluido, España quedaba en el último puesto con unos míseros cinco puntos.
De paso, Manel Navarro, ese controvertido representante que llevó TVE a Eurovisión, volvió a repetir el ‘corte de mangas’, esta vez simbólico, con una actuación deplorable que se vio coronada con un ‘gallo’ que no se le escapó a los eurofans ni al jurado profesional.
De ahí que Twitter fuese una fiesta con la metedura de pata del concursante patrio:
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