Jordi Évole está en marcha con su nuevo programa ‘Bienvenidas al norte, bienvenidas al sur’, un formato en el que un grupo de abuelas catalanas y andaluzas comparten sus usos y costumbres sobre política, economía y el día a día descubriéndose un nuevo mundo para ellas. La segunda entrega del programa se emite este martes a las 22,30 horas en laSexta.
Para ello Évole se paseó por ‘Espejo Público’ para partirse la cara por los golpistas encarcelados, por los que llora como una plañidera. Y Susanna Griso, tan simpática con los independentistas como su marido, le puso el hombro.
El periodista ha visitado en la cárcel de Estremera al presidente de Esquerra Republicana Oriol Junqueras. Asegura que le sorprendió su vitalidad. «Junqueras da más ánimo a los de fuera que los de fuera a él. Sigue teniendo una vitalidad y unas ganas que llaman la atención teniendo en cuenta cuál es su situación», sostiene.
Considera que Junqueras no debería estar en prisión, «sino en la calle pudiendo expresar sus opiniones». «La visita es muy dura cuando te vas y la otra persona se queda allí, es un sábado por la tarde te vas y piensas que te queda todo el fin de semana por delante y que que aquella persona sigue allí metida». Asegura que Junqueras se desmarcaba de las cruces amarillas que llenan las playas catalanas como señal por los presos políticos.
«Me dijo que se había elegido un mal símbolo, que le recordaba a cementerios y a muerte». Para Évole, negar que en Cataluña existe un problema es imposible. «Esa fricción existe. Ha habido mucha gente que ha optado por los silencios. Mi padre dice una frase que lo explica todo: «No he perdido amistades pero he ganado en silencios».
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