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Sin carné de periodista, a la musa de la Transición no le gusta que la llamen locutora

El ‘currículum’ de Rosa María Mateo para RTVE: una babeante entrevista al ‘tiranosauro’ Castro y ni idea de administración

Fue echada "a patadas" y sin contemplaciones de una Antena 3 arruinada

30 Jul 2018 - 09:10 CET
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Elegida con el novedoso cargo de administradora única de RTVE, Rosa María Mateo se estrena en este final de julio o inicios de agosto de 2018 al frente de la corporación en la anómala situación de no tener que soportar un «consejo de administración» que presidir como le ha pasado a todos tus antecesores. Y además, el oportuno ‘error’ de dos diputados le ha librado de tener que soportar sentarse periódicamente con personalidades del perfil de Cristina Fallarás o Rosa María Artal.

El perfil de Rosa María Mateo es diferente. Mientras que Artal o Fallarás desprecian la etapa de la transición en España, Rosa María Mateo es uno de los símbolos de la misma.

De Juan Luis Cebrián a Diego Carcedo

Hija de militar Rosa María Mateo entró por oposiciones a RTVE allá por 1966 en pleno régimen y ni sus enemigos han negado nunca su gran calidad como locutora «es la mejor lectora de TelePronter», es una de las frases que suelen oír que, aunque no esté exenta de mala uva, reconoce su gran capacidad en algo fundamental para presentar un telediario. Ella nunca ha presumido de ‘periodista’, sino de ‘presentadora’, eso sí, nunca le ha hecho gracia que la denominen ‘locutora’, término que consideraba despectivo.

Pero curiosamente quien la colocó al frente de su primer telediario fue, en 1974, ni más ni menos que Juan Luis Cebrián, la joven promesa del periodismo de la Transición colocado brevemente al frente de los informativos de TVE en la llamada etapa de ‘apertura’ que pilotaba el falangista aperturista Juan José Rosón (antes que él, otro falangista ya había hecho sus pinitos en aquella casa: Adolfo Suárez).

Ya en la RTVE de UCD, con Fernando Arias Salgado, fue una de las escogidas para presentar los programas en los que se analizaba la nueva etapa democrática y la nueva Constitución española con personalidades de todos los partidos políticos del momento (UCD, PSOE, AP, PCE, CiU…etc).

Aunque por lo que siempre se la recordará es por ser la imagen de RTVE durante el 23-F. A ella le tocó leer el comunicado donde la televisión del Estado daba cuenta del fracasado de la operación golpista y fue la elegida para leer el comunicado en defensa de la democracia en la gran manifestación anti-golpista de 1981 que tiene el mérito de lograr un consenso total en todas las grandes fuerzas el arco parlamentario del momento (UCD, PSOE, AP, PCE y CiU).

Las siempre polémicas entrevistas pactadas

Ahora que tantos entrevistadores parecen planificar sus entrevistas como actos de lucimiento personal en los que más que preguntar parece que buscan interpelar al entrevistado que ver su opinión, casi resulta raro ver el estilo de las entrevistas de Rosa María Mateo, que parecía que su principal objetivo era que los espectadores ‘conocieran al entrevistado’.

En 1981 nada más ser elegido presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo concedió una entrevista para TVE a Rosa María Mateo. Nada fue casualidad. Fue en su casa, el nuevo presidente renunció a la corbata y al traje y apareció con su familia. Era un desesperado intento de aquel político de romper la imagen de serio y aburrido que tenía (con tuvo demasiado éxito en aquel empeño). Pero si hay una entrevista ‘pactada’ por la que Rosa María Mateo recibió críticas fue la que le hizo al dictador de Cuba, Fidel Castro, en 1984, que acabó convertida en un acto de lucimiento personal del comandante, lo que valió fuertes críticas de los principales periódicos del momento, desde El País con Luis Basset hasta el ABC de Luis María Anson, por «babeante entrevista».

Se podría pensar que tener esa entrevista en su CV podría ayudar a que Mateo cayera mejor a los Pablo Iglesias o Fallarás de turno, pero ella misma se ha unido a la crítica de aquello tanto a su actitud como a la de su compañero en aquella entrevista, Vicente Botín: «Fue una mala entrevista y no porque fuera Fidel Castro, de izquierdas o comunista, sino porque estaba mal hecha, profesionalmente hablando».

¡Ojo con los progres!

Aunque a Rosa María Mateo se la presumía progresista, ella se esmeraba en reiterar en entrevistas «que era anti-nada» y sería precisamente en la apodada como ‘TVE roja’ de Calviño (los tiempos de Felipe González y Alfonso Guerra) donde más polémicas tendría. Lo cierto es que no deja de ser curioso como en las etapas de mayor hegemonía política socialista con más de 200 diputados del partido en el Gobierno, la gente del PSOE en PSOE no paró de pelearse causando constantes cambios en los equipos informativos como bien saben los que padecieron aquella etapa (Balbín, Enrique Vázquez, Sopena, Luis Mariñas, los hermanos De Benito…etc). En el caso Rosa María Mateo ella renunció a seguir presentando telediarios en 1984 por sus peleas con Pedro Muñoz al que la progresista Mateo acusó de querer dar informaciones sobre el Papa como si TVE fuera «una hoja parroquial».

Rosa María Mateo, no obstante, en su itinerante trayectoria dentro de RTVE volvía cada tanto a las pantallas de algún telediario como si cada vez que llegaba un nuevo equipo, ya fuera el de Pilar Miró & Julio de Benito, el de Diego Carcedo o el de María Antonia Iglesias, lo primero que quisieran fuera ‘recuperar’ a la presentadora símbolo.

Especialmente rara fue su relación con Diego Carcedo (precisamente uno de los nombres propuestos por el PSOE para el Comité de Expertos). Carcedo apostó por ella como rostro para algunos telediarios y la colocó en RNE en un programa de cierta popularidad ‘Momentos Populares‘ con Diego A. Manrique (hombre fuerte de Radio 3 en los años de Zapatero y uno de los profesionales que más zancadillas quiso poner a la llegada de Fernando Flores). Según han contado ellos, Carcedo no sólo les quitó el programa sino que borró del archivo de RNE la existencia de la mayoría de aquellos programas y, en el caso de Mateo, no volvió a dirigirle la palabra. ¿Exageración o algo normal en las peculiares relaciones del mundo de la tele?

De la Antena 3 de Hermida a la purga de Carlotti

«Si te quedas podemos hablar de un programa», le dijo María Antonia Iglesias a Rosa María Mateo en sus intentos que de que se quedara, pero ya era tarde, la presentadora daba el salto a Antena 3 como antes había hecho Jesús Hermida. Era la época de los fichajes masivos de estrellas de Antonio Asensio con el talonario de Mario Conde. (La mayoría funcionaron bien en audiencia, aunque dejaron la casa al borde de la quiebra cuando Asensio perdió el citado talonario).

En el caso de Mateo tras algún tropezón (‘Al filo de la ley’) fue realizando diversos programas hasta en 1999 tras las accidentadas marchas sucesivas de los informativos de noche de José María Carrascal -fumigado por Buruaga – y Fernando Ónega (por hacer pellas por encontrarse ‘depre’) le tocó a ella el reto de ser la cara de los informativos de noche que tan famosos había hecho en su día el hombre de las corbatas.

Para algunos de los profesionales que realizaban programas en Antena 3 por aquella época, como Máximo Pradera, aquella presentadora daba una imagen demasiado antigua. En prensa hubo críticas durísimas como aquella que hizo Carlos Boyero en El Mundo con una foto con la cara de Mateo y el titular: «Amargado de volver a verte».

Al final en 2003 llegaron nuevos dueños a Antena 3 (los que siguen ahora al frente de Atresmedia) y se encontraron que había que ajustar las cuentas que Admira había dejado en quiebra. Maurizzio Carlotti tuvo que pilotar la cadena de despidos que juzgó necesaria para la supervivencia del canal (otros como Jesús Hermida o Ernesto Sáenz de Buruaga salieron de manera más favorable, la indemnización de este último sigue figurando en los ‘rankings’ del sector). «Después de 38 años no merezco que me den la patada sin mirarme a la cara», dijo entonces Mateo a los mandamases de Planeta.

Hubo quien quiso ver ‘mano política’ detrás de aquel ERE asegurando que Carlotti se ‘cargaba’ a periodistas próximos al PSOE entre los que señalaban a Carlos Hernández y a Rosa María Mateo. El hecho de que Carlos Hernández pasara a trabajar para prensa del PSOE o que Rosa María Mateo fuera primero a Canal Sur y luego apareciera en actos de apoyo a Rubalcaba – y hasta Zapatero se planteara meterla en las listas electorales socialistas en 2004 – podría ayudar a pensar en esa versión, pero en el mismo ERE salieron periodistas con escasa etiqueta socialista como pudiera ser Marta Robles.

Ahora la presentadora ‘musa de la Transición’ Rosa María Mateo vuelve a RTVE, pero no a presentar nada sino a ejercer de máxima jefa pese a que gestionar empresas no es algo que esté en su curriculum. En realidad, ella sabe que su labor es meramente ‘transitoria’. Y si tiene que convivir con su ‘amigo’ Carcedo la cosa tendrá su gracia. Pero, a fin de cuentas… ¿No conviven en el actual Consejo de Ministros la garzonista Dolores Delgado con la anti-garzonista Margarita Robles? Del odio al amor en política hay un paso. Y en televisión más.

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