Cuando la charla dejó escapar las luces.
Cuando la charla dejó huir las luces
y con los corazones las captaron
en un instante puro ya sin tiempo
se juntaron de nuevo el horizonte
y su sombra gemela la distancia.
Porque es sabido todo lo especial
que es el lugar que siempre nos ve juntos
que nos contiene y lleva hasta los cielos
hasta la misma linde enamorada
del doble macetero de la esquina.
Y allá donde ahora se quiera encontrar
leerá con amor la enseñanza escrita
la que alcanza importancia entre sus manos
la que se entiende fácil con tan solo
sostener ese libro abierto en su alma.
Que una sola ocasión es la esperada
no está allí abajo y siempre estará arriba
al creer y recordarlo la razón
quizá pueda que duela es la batalla
periódica en risa diaria y costa.
José Pómez
Home
