Terco cerco profundo hasta el nivel
temerario de piedra perforada
la estirada en la furia destemplada
descataloga el polvo del extremo
con cristal reducido del barreño.
Y se procede a los huecos rellenos
cayendo alrededor primeramente
y más tarde muy pronto con supremo
cumplido en el triángulo espinoso
el vaticinio blanco lo reorbita.
Convertido en dorado de raíces
desunidas en cortes y en el aire
como si fuesen ondas atrapadas
se aprecia menoscabo recurrente
cuando caduca el lote del espanto.
José Pómez
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