Legendaria y perdonada
la montaña polvorosa
se impacienta en la cumbre
descolgada se conduce
en el arpa blanca escrita
se abre paso con la lluvia
mostrándose decidida
al pensamiento que enseña.
Se reconquista la mancha
y se pronuncia nombrándola
cuando no se habla de entrega
se esconde el pronunciamiento
destejido por el hambre
techos claros con sospechas
parpadeantes de los aires
se alejan hasta la luna.
José Pómez

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