El sol se pone
enfrascado en su juego
intermitente
muy lentamente
por la tarde desciende
rojo y brillante
quedan atrás
esos campos arados
y besa el mar
entre las nubes
va en una bienvenida
con su sonrisa
la magistral
cálida y amorosa
guía en la noche
con la certeza
prometida en el cielo
de su regreso
José Pómez

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