La fortaleza impregna el sentimiento
con el fervor medido en las espinas
las puertas infinitas del total
y se abren con un dedo seis estrellas
queda atrapado el pueblo de mi pueblo.
Funcionaba muy bien porque era bueno
algo picante para los luceros
pero emociona ejemplo de criatura
inusual absoluta bajo el agua
la indivisible pira de semillas.
Solo un poco sembrada con destello
de rostro conocido aún perplejo
ante la nueva luna conjuntada
todavía pregunta al corazón
por maceta invisible de aspidistra.
José Pómez
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