Sobre el río del tiempo
se extiende un puente enigma
que une las dos orillas
en un eterno encuentro
tibio sobre empedrado.
Ese puente es la vida
sus pilares amor
la esperanza y la fe
que aguantan su valor
solapados al fondo.
Sin descansos opuestos
sobre el puente caminan
las personas del mundo
cada una con su historia
cada una con su rumbo.
Algunos que lo cruzan
entre estelas y viento
van buscando una meta
y otros a reencontrarse
con los seres queridos.
Vislumbran pasatiempo
y hay quienes ni lo cruzan
por el miedo a vivir
disfrutar el instante
o aprender o crecer.
El tramo de la vida
se sustenta en terreno
es un lugar de encuentro
de amor y de esperanza
para construir cimientos.
Es un lugar sagrado
para encontrar y hacer
todos esos propósitos
de sueños tan difíciles
donde son bienvenidos.
José Pómez
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