«Durante demasiado tiempo se negó una realidad que hoy resulta incuestionable»
Hace apenas unos años advertir de la existencia de bandas organizadas en Barcelona era calificado por algunos como un discurso alarmista. Hoy incluso los sindicatos policiales alertan de la gravedad de la situación. ¿Quién debería asumir responsabilidades?
No se trata de pedir perdón, sino de reconocer el error y empezar a solucionarlo. El problema es que durante demasiado tiempo se negó una realidad evidente y hoy nos encontramos con un Ayuntamiento completamente desbordado. Barcelona ha pasado de ser conocida por los hurtos a convivir con agresiones con arma blanca, violaciones, tiroteos y enfrentamientos entre bandas criminales. Lo más preocupante es que, ante una situación de inseguridad sin precedentes, el Gobierno municipal continúa buscando excusas en lugar de ofrecer soluciones.
«La inseguridad dejó de ser una percepción hace mucho tiempo»
Durante años se insistió en que la inseguridad era simplemente una percepción ciudadana. ¿Fue ese el mayor error?
Sin ninguna duda. Se han destinado más esfuerzos a sostener un relato ideológico que a combatir la delincuencia. Mientras se hablaba de «sensaciones», los delitos seguían aumentando. Hoy hasta los propios representantes de los cuerpos policiales reconocen que Barcelona se ha convertido en una ciudad especialmente atractiva para la delincuencia.
«Quien trabaja y respeta las leyes no es el problema»
¿Qué le diría a un inmigrante que trabaja, paga impuestos y cumple las normas para que no se sienta señalado por campañas como «Sobran delincuentes»?
Precisamente son otros quienes intentan meter a todo el mundo en el mismo saco para desacreditar nuestras propuestas. Nosotros siempre hemos diferenciado entre quienes vienen a aportar y quienes llegan para delinquir, vivir de las ayudas públicas o rechazar nuestras normas de convivencia. España ha recibido durante años una inmigración sin control y los recursos públicos son limitados. Nuestra prioridad es que esos recursos beneficien primero a quienes llevan toda una vida contribuyendo con sus impuestos.
«El delincuente debe volver a tener miedo de delinquir»
Si dependiera únicamente del Ayuntamiento, ¿qué medidas adoptaría para combatir la delincuencia reincidente?
Lo primero sería devolver toda la autoridad a la policía y acabar con años de buenismo político. Hace falta una coordinación mucho más estrecha entre Guardia Urbana, Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil, reforzar su presencia en las calles y respaldar su trabajo. Pero también es necesario abordar el problema de raíz: quien venga de fuera a delinquir debe ser expulsado cuando la ley lo permita.
«Barcelona se ha convertido en un efecto llamada para la delincuencia»
¿Delinquir sale barato en Barcelona?
Los hechos hablan por sí solos. Cuando una ciudad atrae a delincuentes de distintos países no es por casualidad. Se ha instalado la percepción de que las consecuencias por delinquir son mínimas y eso termina convirtiéndose en un poderoso efecto llamada.
«El problema no ha sido una decisión concreta, sino toda una forma de gobernar»
¿Cuál considera que ha sido el mayor error del Ayuntamiento durante la última década en materia de seguridad?
Más que una medida concreta, ha sido una manera de gobernar. Se ha cuestionado sistemáticamente la actuación policial, se ha sustituido la firmeza por el buenismo y se han respaldado políticas de fronteras abiertas. El resultado es la Barcelona insegura que hoy sufren miles de vecinos.
«El miedo ya no distingue entre el día y la noche»
Cada vez son más los vecinos que aseguran evitar determinadas calles incluso a plena luz del día. ¿Estamos perdiendo la ciudad abierta y segura que Barcelona proyectaba al mundo?
Por desgracia, sí. Ninguna gran ciudad europea debería resignarse a que sus ciudadanos modifiquen sus hábitos por miedo. Lo que hace unos años parecía excepcional hoy empieza a normalizarse, y precisamente eso es lo que debemos evitar.
«La inseguridad ya no es un problema localizado»
¿Existen barrios donde el Estado ha perdido el respeto de los delincuentes?
Hace unos años el foco estaba principalmente en el Raval. Hoy la inseguridad afecta prácticamente a toda la ciudad. Los tiroteos, los ajustes de cuentas y los episodios de violencia se producen en barrios muy diferentes. Ya no hablamos de zonas concretas, sino de una problemática que se ha extendido por Barcelona.
«Hay que actuar desde el principio de la cadena»
Muchos policías sostienen que el verdadero problema está en la reincidencia y en unas leyes demasiado permisivas. ¿Comparte ese diagnóstico?
El problema comienza mucho antes. Empieza cuando se debilita el principio de autoridad, cuando se abren las fronteras sin control y cuando se transmite la idea de que delinquir apenas tiene consecuencias. Después llegan unas leyes insuficientemente contundentes y una reincidencia que se ha convertido en un grave problema.
«Las fronteras abiertas han sido un enorme error»
Si pudiera derogar una sola política de los últimos años por su impacto en la seguridad, ¿cuál sería?
La política de fronteras abiertas. Consideramos que ha generado un importante efecto llamada y ha agravado problemas que hoy son evidentes para cualquier ciudadano.
«El Gobierno vive alejado de la realidad»
¿Qué piensa cuando escucha al Ejecutivo afirmar que España sigue siendo un país seguro?
Que existe una enorme distancia entre el discurso oficial y la realidad que viven miles de vecinos cada día. Reconocer el problema supondría admitir el fracaso de unas políticas que, a nuestro juicio, han empeorado la situación.
«Los guetos representan el fracaso de la integración»
¿Cree que el multiculturalismo ha fracasado en determinados barrios de Barcelona?
Cuando una ciudad acaba dividida en comunidades aisladas entre sí es evidente que la integración no ha funcionado. Quien decide vivir en España debe respetar nuestras leyes, nuestra cultura y nuestra forma de vida.
«Mi única prioridad sigue siendo Barcelona»
Su nombre aparece con frecuencia en las quinielas sobre el futuro de VOX en Cataluña. ¿Le preocupa esa especulación?
En absoluto. Mi prioridad es seguir trabajando por Barcelona. Será el partido quien decida en su momento dónde puede ser más útil cada uno.
«Barcelona todavía está a tiempo de recuperar la tranquilidad»
Dentro de veinte años, cuando se analice el declive de la ciudad, ¿qué cree que se señalará como principal causa?
La combinación de inmigración ilegal descontrolada, pérdida del principio de autoridad y políticas marcadas por el buenismo ideológico. Son tres elementos que forman parte del mismo problema. Pero todavía estamos a tiempo de revertir esta situación. Barcelona merece volver a ser una ciudad segura, próspera y admirada, y para lograrlo hace falta un cambio político profundo.
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