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CATALUÑA

Laura Borràs dice que no sabe por qué Sánchez decidió indultarla y niega haberlo pedido

La expresidenta del Parlament sostiene que nunca quiso que su caso entrara en una negociación política y vuelve a defender su inocencia pese a la condena por prevaricación y falsedad documental

David Izquierdo 07 Sep 2026 - 19:04 CET
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Laura Borràs asegura que desconoce los motivos por los que Pedro Sánchez decidió concederle un indulto parcial que le ha permitido evitar su entrada en prisión. La expresidenta del Parlament y de Junts afirma que nunca pidió que su caso formara parte de ninguna negociación política y sostiene que continuará defendiendo su honorabilidad.

La expresidenta del Parlament y de Junts, Laura Borràs, ha vuelto a pronunciarse sobre el indulto parcial concedido por el Gobierno de Pedro Sánchez y aplicado la semana pasada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). La dirigente independentista asegura que no sabe por qué el presidente del Gobierno decidió concederle esta medida de gracia y niega que su caso formara parte de ningún acuerdo político.

En una entrevista concedida a la Cadena SER, Borràs ha asegurado que «cuesta mucho llegar a entender por qué Pedro Sánchez hace o no hace determinadas cuestiones», aunque ha añadido que las razones de la decisión corresponden al propio presidente del Gobierno y no a ella.

La dirigente de Junts ha insistido además en que nunca solicitó que su caso fuese incluido en una negociación política, ni siquiera durante la tramitación de la Ley de Amnistía. «No quería ni que se dijera que aquello fracasaba porque yo participaba o porque yo me pudiera beneficiar», ha señalado.

Sus palabras llegan apenas unos días después de que el TSJC ejecutara el indulto parcial concedido por el Ejecutivo. La decisión permitió reducir de cuatro años y medio a dos años la pena de prisión que había sido impuesta a Borràs, lo que le ha permitido evitar su entrada en prisión bajo determinadas condiciones.

Borràs insiste en su inocencia

Pese a la aplicación del indulto, Borràs mantiene intacta su defensa pública de su actuación y ha vuelto a reivindicar su inocencia.

La expresidenta del Parlament ha asegurado que continuará defendiendo su «honorabilidad» «en todos los ámbitos y hasta las últimas consecuencias». En la entrevista también ha afirmado que siempre ha sido consciente de que el procedimiento judicial contra ella tenía, a su juicio, un componente político.

Borràs fue condenada por el TSJC por delitos de prevaricación administrativa y falsedad documental relacionados con la adjudicación de contratos cuando estaba al frente de la Institució de les Lletres Catalanes. La sentencia inicial estableció una pena de cuatro años y medio de prisión, además de 13 años de inhabilitación y una multa económica.

El propio tribunal consideró que la pena de prisión resultaba excesiva en determinadas circunstancias y planteó la posibilidad de un indulto parcial. Finalmente, el Gobierno aprobó esa medida y redujo la pena de cárcel hasta los dos años.

El indulto, sin embargo, no ha borrado el resto de la condena. La inhabilitación y la multa continúan vigentes, por lo que Borràs no ha quedado exonerada de todas las consecuencias de la sentencia.

«Me he quitado un peso de encima»

Borràs reconoce que la decisión del Gobierno le ha supuesto un alivio personal, especialmente por las consecuencias que una eventual entrada en prisión habría tenido para su familia.

«Mentiría si dijera que no me he quitado en este sentido un peso de encima, sobre todo familiarmente», ha admitido durante la entrevista.

La dirigente de Junts ha diferenciado así entre las consecuencias que asume personalmente por haber entrado en política y el impacto que una condena de prisión puede tener sobre sus familiares.

«Una cosa es lo que sufre alguien que decide entrar en política y toma estas decisiones a título personal, y la otra es cómo lo vive tu propio entorno», ha explicado.

Sin embargo, Borràs no considera que el indulto cierre el episodio. Al contrario, ha insistido en que continuará defendiendo su versión de los hechos y cuestionando la sentencia que la condenó.

Niega cualquier pacto con Sánchez

Uno de los aspectos políticos más relevantes de sus declaraciones es su insistencia en desvincular el indulto de cualquier negociación entre el Gobierno socialista y el independentismo catalán.

Borràs ha querido dejar claro que no pidió a Pedro Sánchez que la indultara y que tampoco quiso que su situación personal se utilizara como moneda de cambio en las negociaciones políticas entre el PSOE y los partidos independentistas.

La afirmación llega en un contexto especialmente sensible para el Gobierno de Sánchez, que durante los últimos años ha alcanzado diferentes acuerdos con formaciones independentistas catalanas para garantizar su estabilidad parlamentaria.

Junts ha tenido un papel especialmente relevante en este escenario. El partido de Carles Puigdemont ha utilizado en numerosas ocasiones su posición en el Congreso para negociar con el Ejecutivo central distintas medidas relacionadas con Cataluña.

Precisamente por ello, cualquier decisión del Gobierno relacionada con dirigentes independentistas condenados genera una importante controversia política.

Borràs pretende separar su situación judicial de esas negociaciones. Su mensaje es que el Gobierno tomó la decisión por iniciativa propia y que ella nunca quiso que su caso fuese utilizado dentro de un pacto político.

El independentismo, «con nervio» antes de la Diada

La entrevista no se ha limitado al indulto. Borràs también ha analizado la situación actual del independentismo catalán y ha rechazado la idea de que el movimiento atraviese una etapa de desmovilización definitiva.

La expresidenta de Junts considera que el independentismo vuelve a mostrar «nervio» y «tensión» y que existe nuevamente una necesidad de reivindicación.

Borràs ha cuestionado especialmente el discurso que habla de una etapa de «pacificación» y «reconciliación» en Cataluña.

En este sentido, ha asegurado que sigue existiendo lo que considera una «catalanofobia» latente en distintos ámbitos y ha puesto como ejemplo recientes episodios relacionados con aficionados que portaban esteladas.

«Vivimos una situación que muchos quieren hacernos creer que es de atonía, es de pacificación y es de reconciliación», ha afirmado.

La dirigente independentista considera que la respuesta del movimiento debe pasar por recuperar capacidad de movilización y ha vinculado esta situación con la celebración de la Diada.

Para Borràs, que el independentismo vuelva a reaccionar constituye «una muy buena noticia» y considera que la Diada puede convertirse en un espacio para volver a expresar públicamente estas reivindicaciones.

Borràs evita centrar el foco en Aliança Catalana

Otro de los asuntos abordados durante la entrevista ha sido el crecimiento de Aliança Catalana, el partido liderado por Sílvia Orriols que ha irrumpido con fuerza en la política catalana.

Borràs ha evitado conceder protagonismo a la formación y ha defendido que el debate debería centrarse en la Diada y en la movilización independentista.

La dirigente de Junts ha reconocido, no obstante, que existen «nuevos actores» que no estaban presentes en el momento del referéndum del 1 de octubre de 2017.

Sin embargo, ha puesto el foco en la abstención como una de las principales consecuencias del desencanto de una parte del electorado independentista.

A su juicio, el fenómeno político más importante no sería únicamente el crecimiento de nuevas formaciones, sino el hecho de que una parte de los ciudadanos que anteriormente participaban en el espacio independentista haya dejado de votar.

Rechaza los cordones sanitarios

Borràs también ha cuestionado la estrategia de los llamados cordones sanitarios contra Aliança Catalana.

La expresidenta de Junts considera que aislar políticamente a formaciones como la de Sílvia Orriols puede terminar produciendo el efecto contrario al buscado, al permitir que estos partidos se presenten ante sus votantes como víctimas del resto de fuerzas políticas.

«Los cordones no funcionan», ha defendido Borràs, que ha reclamado a los partidos que respondan a estos fenómenos con propuestas concretas para solucionar los problemas cotidianos de los ciudadanos.

La posición resulta especialmente relevante dentro del debate sobre el futuro del independentismo catalán, un espacio político que actualmente atraviesa una etapa de transformación y fragmentación.

Un indulto que mantiene abierta la polémica

La situación judicial de Borràs ha vuelto así al centro de la actualidad política catalana. El indulto parcial le ha permitido evitar la prisión, pero no ha eliminado la condena que pesa sobre ella.

El TSJC aplicó la medida de gracia después de que el Gobierno redujera la pena de prisión de cuatro años y medio a dos. La resolución mantiene, no obstante, la inhabilitación de 13 años y la multa de 36.000 euros. Además, la conmutación queda condicionada a que Borràs no vuelva a cometer un delito doloso durante un periodo de cinco años.

La decisión ha provocado críticas desde sectores de la oposición, que consideran que el Gobierno de Sánchez está utilizando los indultos y otras medidas judiciales como instrumentos políticos. Desde el entorno de Borràs, en cambio, se insiste en que la dirigente ha sido víctima de una persecución que ella considera política.

La propia Borràs ha dejado claro que el indulto no cambia su discurso. No renuncia a defender su inocencia y tampoco acepta que la decisión del Gobierno pueda interpretarse como el resultado de una negociación de Junts con el PSOE.

Por ahora, la expresidenta del Parlament evita atribuir públicamente una razón concreta a Sánchez. Dice no saber por qué el presidente decidió indultarla y deja la explicación en manos del propio Gobierno.

Mientras tanto, el caso continúa siendo uno de los asuntos más controvertidos de la política catalana: una dirigente independentista condenada que evita la cárcel gracias a un indulto parcial del Ejecutivo socialista y que, pese a ello, mantiene que su proceso tuvo un marcado carácter político.

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