Más información
La política catalana, siempre dada a los simbolismos, ha vuelto a regalar una de esas imágenes que definen una época. Salvador Illa, presidente de la Generalitat y rostro visible del PSOE en Cataluña, compareció anoche en el Palau de la Música como invitado institucional. Lo que parecía un acto cultural de rutina –la entrega del Premio de Honor de las Letras Catalanas – acabó convirtiéndose en un termómetro del ánimo independentista: tras sonar Els Segadors, todo el auditorio estalló en gritos de «¡independencia!», mientras Illa aguantaba estoicamente, con esa cara de póker tan suya que ni el mismísimo Houdini habría superado.
La escena, tan teatral como real, tiene más trasfondo político del que parece. Sucede apenas unas horas después de que la ponencia inicial del Tribunal Constitucional haya avalado los principales puntos de la polémica ley de amnistía. Un respaldo legal que, sin embargo, deja fuera por ahora a nombres tan mediáticos como Carles Puigdemont, pendientes aún del pronunciamiento final sobre el delito de malversación. El calendario judicial y político avanza al ritmo de las tensiones sociales y los intereses partidistas: el pleno del Constitucional tiene previsto zanjar el asunto antes de finalizar junio, aunque nadie descarta que las deliberaciones se prolonguen más allá.
Salvador Illa: presidente entre dos aguas
Para Salvador Illa, la velada fue un baño de realidad. Elegido para devolver a la Generalitat una imagen de institucionalidad y moderación tras los años convulsos del procés, Illa se encontró con un recordatorio sonoro de que el independentismo no ha desaparecido. Su llegada al Palau, escoltado por miembros destacados del gobierno catalán y acompañado por veteranos como Jordi Pujol o Artur Mas, fue recibida con expectación y cierta tensión ambiental.
Durante las intervenciones, no faltaron referencias al pulso con el Estado y a las reivindicaciones históricas. Pero fue al término del acto cuando estalló el clamor: buena parte del público –incluidos algunos representantes institucionales– se sumó a los gritos y palmas reclamando la independencia. A su lado, Josep Rull (presidente del Parlament) acompañaba con entusiasmo las consignas, mientras Illa mantenía la compostura sin perder la sonrisa ni dar un paso atrás.
Amnistía: un año después, muchas incógnitas
El episodio llega en un momento especialmente delicado para el PSOE y su política catalana. La ley de amnistía cumple un año en vigor, pero sus efectos reales siguen siendo objeto de debate. Por ahora, los principales líderes independentistas siguen pendientes del desenlace judicial; muchos ciudadanos perciben la medida como insuficiente o tardía. La decisión preliminar del Tribunal Constitucional avala la constitucionalidad de buena parte de la norma, aunque estima parcialmente algunos recursos presentados por el PP sobre aspectos menores.
Curiosamente, este aval no implica una aplicación inmediata ni garantiza que figuras como Puigdemont o Junqueras vean borrados todos sus antecedentes judiciales. Todo queda pendiente del desarrollo final en los próximos días. El simbolismo es claro: mientras los tribunales deliberan sobre la viabilidad jurídica del perdón masivo, las bases independentistas mantienen vivo su relato reivindicativo.
El PSOE ante su mayor reto catalán
Para el PSOE, este tipo de episodios representan tanto un desafío como una oportunidad. Por un lado, Illa ha conseguido devolver cierta normalidad a las relaciones institucionales entre Cataluña y el resto de España –basta recordar su reciente presencia junto al Rey en actos oficiales–. Por otro lado, actos como el vivido en el Palau recuerdan que una parte significativa de la sociedad catalana sigue identificándose con el proyecto soberanista.
El partido socialista ha apostado por una estrategia centrada en la reconciliación y en rebajar la tensión política. Sin embargo, los gritos escuchados anoche evidencian que esa «normalidad» es frágil y que los símbolos siguen importando mucho. En clave interna, no son pocos quienes advierten que el PSOE camina por una cuerda floja: cualquier paso en falso puede reavivar viejos fantasmas o ahuyentar apoyos estratégicos.
Cataluña 2025: nueva hoja de ruta para un independentismo menguante
Pese al ruido mediático y a momentos tan intensos como los vividos en el Palau, lo cierto es que el independentismo atraviesa uno de sus momentos más bajos en cuanto a movilización social. Entidades históricas como Òmnium Cultural o la ANC han perdido miles de socios desde 2019; ni Junts ni ERC controlan hoy ninguna de las tres grandes instituciones catalanas (Generalitat, Diputación o Ayuntamiento).
Esta falta de poder real ha forzado a las entidades soberanistas a redefinir sus prioridades: menos épica rupturista y más énfasis en lengua, educación y cohesión social. Incluso Òmnium reconoce ahora que su principal objetivo para 2025 es fortalecer ese «sentimiento nacional» desde lo cotidiano. La ANC, por su parte, asume públicamente que la independencia no es viable a corto plazo.
Sin embargo, cada cita simbólica –como la entrega del Premi d’Honor– se convierte en una válvula de escape para las frustraciones acumuladas. El clamor colectivo contra Illa no es sino una muestra más de ese desajuste entre aspiraciones políticas y realidad institucional.
Curiosidades y datos llamativos
- El episodio del Palau se produce justo cuando se cumplen exactamente ocho años desde que Carles Puigdemont sigue este tipo de actos «a distancia», según recordaron varios intervinientes durante la ceremonia.
- Cataluña mantiene su puesto como cuarta comunidad autónoma más rica por PIB absoluto pero pierde peso relativo frente a Aragón o Baleares.
- El 3% –el famoso porcentaje asociado históricamente a presuntas comisiones ilegales– volvió a resonar irónicamente entre algunos asistentes veteranos al acto.
- Queda claro que la política catalana sigue siendo puro teatro, capaz tanto de abuchear como ovacionar en cuestión de minutos.
- Y por si alguien lo dudaba: Salvador Illa mantiene intacto su temple ante cualquier tempestad… aunque sea musical.
Más en Autonomías
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home