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Clases Pasivas sigue funcionando, en demasiadas ocasiones, como un reducto burocrático desconectado de la realidad constitucional y democrática actual.

La UnionGC, sale en apoyo de la Viuda de Linde. «Gracias, Hechos y no Lágrimas».

La UnionGC en defensa de las esposas e hijos de los guardias civiles. Y ahí es donde se mide la verdadera grandeza de una organización: en no abandonar jamás a quienes han sido injustamente castigados.

Tricornios en Democracia 12 May 2026 - 11:43 CET
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Clases Pasivas contra la memoria democrática de los UMDVERDES

La rehabilitación legal no puede convertirse en papel mojado por decisiones administrativas arbitrarias

La democracia española tiene aún deudas pendientes con quienes, desde dentro de las propias instituciones del Estado, arriesgaron su carrera, su estabilidad y su vida personal para exigir algo tan elemental como la adaptación plena de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a la Constitución y a los principios democráticos. Web UnionGC

Los UMDVERDES representan precisamente eso: servidores públicos que se enfrentaron a estructuras opacas, denunciaron corrupción y reclamaron derechos fundamentales cuando hacerlo tenía un coste devastador. Muchos fueron perseguidos, apartados y destruidos profesionalmente. Décadas después, el legislador intentó reparar parcialmente aquella injusticia mediante la Ley Orgánica 5/2024, del Derecho de Defensa, cuya disposición adicional cuarta estableció su rehabilitación efectiva y el reconocimiento de derechos derivados.

Sin embargo, lo que debía ser una reparación jurídica y moral se está convirtiendo en un nuevo episodio de humillación institucional.

La Subdirección General de Clases Pasivas del Estado ha decidido, de facto, vaciar de contenido esa disposición legal. Lo ha hecho mediante actuaciones administrativas que no sólo contradicen el espíritu de la ley, sino que directamente neutralizan sus efectos prácticos. La situación resulta especialmente grave en el caso de la esposa de Manuel Linde Falero, guardia civil rehabilitado por perseguir precisamente la democratización de la Guardia Civil y la defensa de principios constitucionales.

En términos reales, la viuda ha sido eliminada de hecho de la protección y efectos de la norma. Una decisión administrativa unilateral no puede dejar sin eficacia una Ley Orgánica aprobada por el Parlamento español. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que está ocurriendo. Como ocurrió con las sentencias del TC RA. 871/1990 y la Sentencia brillante del TEDH 69966/01, que nunca fueron ejecutados lo que debería a la fiscalía general del estado activar sus obligaciones legales para exigir responsabilidades, puesto que las sentencias son de obligado cumplimiento y no sólo para los que interesa en cada momento al grupo de turno.

El desastre de gestión de Clases Pasivas es ya difícil de ocultar. Los UMDVERDES han sido oficialmente retirados y sus retiros publicados en los boletines oficiales correspondientes con la fecha legal derivada de la edad reglamentaria de retiro forzoso. Pero mientras el Estado reconoce oficialmente esas fechas, Clases Pasivas demora durante años el abono de las prestaciones correspondientes.

La paradoja resulta insoportable: quienes lucharon contra la corrupción y exigieron derechos básicos dentro de las instituciones son hoy probablemente los únicos españoles con fecha oficial de retiro reconocida que permanecen años sin percibir las retribuciones derivadas de su jubilación.

Esto no es un simple retraso administrativo. Es una vulneración continuada de derechos.

Clases Pasivas sigue funcionando, en demasiadas ocasiones, como un reducto burocrático desconectado de la realidad constitucional y democrática actual. Persisten inercias donde algunos parecen no haber entendido todavía que la ley obliga a todos, incluida la propia Administración.

La gestión realizada en este asunto no sólo puede calificarse de deficiente. Está siendo penosa, indigna e incompatible con el principio de sometimiento pleno de la Administración a la ley y al derecho.

Mientras tanto, la esposa de Manuel Linde Falero ha afrontado esta situación prácticamente sola. El silencio de buena parte de las asociaciones vinculadas a la Guardia Civil ha resultado tan doloroso como revelador. En contraste, únicamente la Unión de Guardias Civiles ha ofrecido apoyo efectivo, respaldo humano y asistencia jurídica.

Y ahí es donde se mide la verdadera grandeza de una organización: en no abandonar jamás a quienes han sido injustamente castigados.

Porque en una institución democrática nadie debería luchar solo.

Los derechos humanos y la dignidad no se mendigan. Se exigen. Y ningún gobierno —ni éste ni los que vengan— podrá borrar la memoria ni los derechos de quienes combatieron la corrupción desde dentro de las propias estructuras del Estado.

Los UMDVERDES fueron y siguen siendo profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que decidieron enfrentarse a los corruptos y defender principios democráticos fundamentales. Lo hicieron entonces y lo seguirán haciendo allí donde estén.

A la Unión de Guardias Civiles, gracias.

Porque al final, los caminos, los grupos y las personas se definen por sus hechos.

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