El ex presidente de Extremadura ha sido uno de los grandes opositores que Zapatero ha tenido dentro de las filas de su partido. Juan Carlos Rodriguez Ibarra ha sido muy crítico con su política y forma de gobernar e incluso llegó a declarar que, en el fondo ‘no era tan tonto’.
Rodriguez Ibarra ha sido virulento con ZP hasta este martes que, en un artículo publicado en El País, titulado Ajustes e izquierdas, no sólo defiende las medidas de ajuste económico que presentó la semana pasada, sino que además culpa a los especuladores de la situación que vivimos en nuestro país.
Sabemos que nuestro país necesita el esfuerzo de todos y sabemos que, desde la perspectiva socialista, el esfuerzo debe ser proporcional a los medios y recursos con los que cuenta cada ciudadano; y en este caso, el principio socialdemócrata de no dañar los derechos cívicos como la educación, la sanidad y las pensiones mínimas y no contributivas, los han dejado al margen del ajuste, que se ha deteriorado en la congelación de las pensiones.
Rodriguez Ibarra reprocha que, ante la crítica situación en la que se encontraba nuestro presidente, ‘nadie salió a la calle a defender al presidente frente al envite especulativo’.
Dos años y medio después de que se iniciara la crisis económica que asuela a casi todos los países del mundo, el presidente Zapatero ha tenido que aceptar que el llamado mercado le doble la muñeca. No todo lo que es mercado está hundiendo nuestra economía, porque tan mercado es el especulador bursátil, que maneja fondos de pensiones millonarios, como el fabricante de productos hospitalarios, o el ganadero.
Para el expresidente de Extremadura es necesario recordar de dónde vienen los problemas. Según su opinión, aquello de las subprimes y de cómo el dinero que se ahorraba y depositaba por la mañana en una sucursal de cualquier punto de España por la tarde ya se encontraba en Chicago ‘para comprar la primera basura que circulaba en forma de paquete por el circuito financiero mundial’.
Adoptar medidas duras e impopulares era lo que se le pedía, y casi exigía, por parte de aquellos que sabían que lo de impopular sólo podía traducirse en traición a su electorado y en frustración para los que confiaban en él. Durante el tiempo de acoso del mercado especulativo y de emisión de opiniones dirigidas al objetivo de que Zapatero se enfrentara con su electorado, los que confiaban en él, los que depositaron sus ilusiones en un presidente socialista, atrevido y tenaz, no movieron un dedo para reforzar la muñeca de quien se sabía que podía doblarla si seguían los ataques y las consignas.
«Nos sentimos defraudados», dicen los que se jactan de ser un electorado de izquierdas absolutamente exquisito que, al parecer, no perdona a quien, falto de apoyo popular, ha tenido que ceder en su empeño de mantener una actitud clara y tenazmente socialdemócrata. Por lo visto y oído, a ese electorado fino y exigente no les defraudó el capitalismo especulativo, depredador y salvaje que ha tirado por tierra nuestras ilusiones y la forma de organizar la sociedad y la solidaridad entre nosotros. ¡No!
El que fuera presidente de Extremadura considera que es injusto criticar a Zapatero y sentirse defraudados de alguien que ha hecho lo imposible, ‘para mantener el Estado de bienestar que los españoles hemos labrado en 30 años de democracia’. Por ello, culpa a la crisis financiera de Estados Unidos, ‘que se trasladó como el humo por todos los rincones del planeta, los españoles hubiéramos sido capaces de mantener con los ajustes que nuestra propia experiencia, sentido común y capacidad nos hubieran indicado’.
Rodríguez Ibarra termina su artículo como si del lacayo de un caballero quijotesco se tratase, clama ser de izquierdas y asegura que luchará para que la política triunfe sobre la economía especulativa.
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