Hay una foto, de consumo interno, que ofrece Ferraz con la boca pequeña, que aplaza Rajoy para un caso de extrema urgencia y que alienta Duran i Lleida, que siempre ha querido ser un remedo de Cambó cuando fuese mayor. A los políticos españoles del momento les pone la fantasía erótica de un posado ante Dios, la historia y los chicos de la prensa, clic, clic, clic, inmortalizando los «pactos de la Moncloa» del siglo XXI.
Es una foto tan fácil como estéril. Porque a Europa y a los mercados, desde ópticas distintas y distantes, les da exactamente igual que Mariano Rajoy aparezca sólo que mal acompañado. A la dichosa prima de riesgo, es posible que no la calme la imagen del inquilino de La Moncloa sólo ante el peligro, pero es seguro que le entra un ataque de pánico si aparecen en escena personajes sobradamente conocidos, como Rubalcaba y Lleida, que representan la quiebra de la economía española y la bancarrota de una Cataluña en la que Barcelona ha dejado de ser bona porque la bolsa no sona.
La foto para consumo externo que le urge a Europa, es la de Rajoy rodeado de los 17 presidentes de las Comunidades Autónomas. El posado, tras la Conferencia de Presidentes con más contenido y más compromisos de la reciente historia de España, que puede dejar sin argumentos torticeros a los «malditos bastardos» que mecen la cuna de los llamados mercados.
Rajoy no puede arriesgarse a dejar esa asignatura pendiente en la próxima convocatoria de junio. El gobierno debería estar ya metido en faena, en una ronda por la geografía autonómica española, cortejando a sus barones populares autonómicos y seduciendo a Patxi López, a Artur Más, al futurible Griñán y a cualquiera de los hipotéticos presidentes del Principado de Asturias, para que se presenten en Valencia sin carnés en la boca, sin balas ideológicas o electoralistas en las recámaras y sin frívolos numeritos circenses para obtener el aplauso fácil de sus respetables públicos.
Los talones de Aquiles autonómicos
Aceptado ante euronotario el compromiso del 5´3% de déficit; una vez que se han tomado más medidas que el sastre de Josemi Rodríguez Sieiro, y las que te rondaré morena; tras el parto con dolor de los Presupuestos Generales del Estado con secuelas extras en Sanidad y en Educación, el gobierno descubre ahora que los cañones de los mercados apuntan a las diecisiete comunidades autónomas.
Los francotiradores financieros han visto hueco, han olido carroña periférica, y han montado una campaña orquestada para dejar al descubierto (en algunos casos con razón y en otros sin ella), los múltiples talones de Aquiles que presenta la economía española en sus diversos rincones autonómicos. ¡Es la guerra sin cuartel, señores!
Se van tapando agujeros en los Consejos de Ministros, y los mercados se encargan de abrir otros nuevos, en los territorios periféricos, para que la confianza «made in Spain» siga haciendo agua.
La foto de la Conferencia de Presidentes en Valencia se convierte en un asunto primordial de Estado. En términos estudiantiles, es la asignatura pendiente que no queda más remedio que aprobar, a ser posible con nota, en esta convocatoria de junio.
Importa el continente, como complemento imprescindible de la «marca España» en el exterior. Pero sobre todo es una emergencia nacional el contenido, la unanimidad, el compromiso mosquetero: «todos para uno y uno para todos», para que Europa se atreva a gritarle a los intrigantes y locuaces mercados, a coro con España: ¡por qué no te callas!
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