Gracias al canal público 24 horas, existe la posibilidad de saber con quién nos estamos jugando los cuartos, quién es quién en el variado elenco de actores que salen a escena en el corral de comedias del Hemiciclo, por qué este país se ha convertido en una mierda (dicho sea con perdón y a riesgo de ser considerado un antipatriota) y, lo que es más misterioso y enigmático, por qué cada uno de los partidos políticos, de sus endogámicos grupos parlamentarios con orejeras, se pelean como niños en el patio de un colegio para ver quién se queda, quién controla, quién puede manejar por hilos o manipular con votos la boñiga nacional que han ido haciendo entre todos.
Canal temático «24 horas»
24 horas no es un canal informativo, sino un canal temático que emite en vivo y en directo escenas políticas, parlamentarias, judiciales, sindicales, empresariales, financieras y populares de la salvaje sabana humana en la que se ha convertido España. En medio de una irracional instinto de supervivencia, en plena época de pertinaz sequía, emigraciones en masa, cocodrilos financieros al acecho de presas propiciatorias, manadas humanas recorriendo las calles en busca de «agua», manadas de leones intentando ahuyentar a las hienas, manadas de hienas intentando amedrentar a los leones, buitres de una izquierda unida y carroñera, coyotes nacionalistas, rebaños de búfalos que se defienden con pancartas de los depredadores, hembras de leopardo solitarias como Rosa Díez, elefantes del IBEX 35 a su bola retozando en los lodazales sociológicos y millones de cadáveres humanos en estado de putrefacción anímica, resulta comprensible que los españoles empiecen a dudar si viven en un país civilizado o en una réplica occidental del Parque Nacional del Serengeti.
Rajoy, de rey león herido; Rubalcaba de macho alfa
Rajoy, el rey león herido, hizo ayer mutis por el foro durante cinco horas, que debieron ser una réplica de las ya inmortales «cinco horas con Mario» de Delibes. Y Rubalcaba, el jefe de la manada expulsada del territorio, se subió a la tribuna en plan macho alfa, ante el peligro inminente de perder su pírrica corona, mientras se le cortaba la risa a las hienas que siguen a Carmen Chacón, incluida la del macho sumiso al que llaman Tomás Gómez. Durán i Lleida tuvo un arrebato jurásico de rinoceronte y nos deleitó con una embestida parlamentaria. Rosa Díez anduvo una vez más por las ramas, como hacen los de su especie, devorando a su pieza de caza menor en las alturas del árbol inaccesible de la utopía. Y luego estaban los carroñeros, los buitres, los coyotes, los chacales, que hincaron el diente en la tribuna (para chupar cámara) y se largaron después, en calculada desbandada mediática, para convertirse en noticia por abandonar su lugar de trabajo.
Es inexplicable que la National Geographic todavía no haya rodado un documental en el Congreso de los Diputados de España. Y un especial con Méndez y Toxo, los machos alfa de los «Lycaones Pictus» sindicales, con espectaculares secuencias de la trashumancia a la desesperada de distintos y distantes rebaños de españoles: parados, funcionarios, autónomos, antisistema, indignados, jubilados, desahuciados, timados por la banca, acosados por Hacienda, excluidos, dependientes, famélicos, en busca del agua y el pasto perdidos.
España hace tambalear la teoría de Darwin
En la yerma sabana de España, se está produciendo el efecto contrario a aquel que deslumbró al mundo desde la factoría Disney. En sus historias animadas los animales hablaban como los humanos; en la actual historia desanimada de España, los humanos se relacionan entre ellos con el lenguaje de los animales. Debe ser el instinto primitivo de supervivencia que brota de una crisis económica, política, social, ética, estética, moral que, con todos los respetos para los lectores, amenaza con un largo período de involución de la especie que haría dudar al mismísimo Darwin.
No es de extrañar que los mercados, Bruselas, la Merkel, el mundo, tenga tantas dudas sobre España. Seguramente les llega la señal del canal «24 horas», nos observan y nos estudian día tras día y empiezan a tener dudas respecto a nuestra inteligencia colectiva. La verdad es que se pueden ahorrar los viajes, las dietas y los gastos de desplazamiento de los dichosos «hombres de negro». Los españoles, dirigentes y dirigidos, nos hemos aficionado al streaptease integral colectivo sin el mínimo pudor, quizá ¡tal como somos! en realidad, como se pudo comprobar ayer en la calles de españolas nada más terminar la impúdica sesión de «El Congreso de los Imputados» Porque todos sus señorías, los que están ahora, los que estuvieron antes, por mucho que intenten lavarse las manos, están imputados ante los tribunales que juzgarán este período de la historia de España.
Más en Gobierno
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home