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Entre Andorra y Gibraltar Zapatero, Rajoy y el galanteo.

Miguel Higueras 12 Feb 2010 - 20:23 CET
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Miguel Higueras.-
La tozudez de la lluvia y la monotonía de su murmullo acentuaron la crónica melancolía de los viejos del bar de El Pitorro y propició que su tertulia se encauzara por los vericuetos filosóficos de las artimañas del Poder.
–“El que gana las elecciones”—sentenció Salomón Cabeza Sagaz—“es como el que se queda con la mocita a la que todos pretenden”.
–“Se queda con la moza”—puntualizó El Ditero con aire de entendido—“porque es el que más vale de todos los pretendientes”.
Salomón,– al que a sus espaldas conocían por Alfonso Décimo—encendió un Ducado, expelió una bocanada de humo, le dio un tiento al catavino de manzanilla y concedió a medias:
–Si no necesariamente el que más vale, el que se lleva a la mocita es el que tiene la habilidad de convencerla de que sus rivales son peores.
“Hay galanes con aires de porteño malevo que cortejan a la piva sugiriéndole que escaparán de su desdicha solo si le entregan”.
“Otros galanteadores emplean la táctica opuesta para conseguir lo mismo. Le explican que hay otras más desgraciadas que ella y sugiere que, a su lado, será siempre dichosa, feliz y envidiada por las demás”.
Ramón Pichaymedia que, como a hombre práctico no le gustaba andarse por las ramas, resumió:
–“El primer galán es Rajoy y el segundo Zapatero y si no he entendido mal, los dos engañan a la muchacha para llevársela a la cama. Pero el que la asusta es peor que el que la entusiasma”.
Alfonso Décimo expelió un compasivo suspiro y los aleccionó:
“La herramienta del político para ganar elecciones es la misma que la del enamorado para conquistar a una mujer: enajenarla para que, en la confusión del embeleso, sea su instinto y no su razón la que decida. Tan falaz es prometerle la felicidad como pronosticarle la desgracia, porque el que hace la promesa no controla el futuro.
Como a Pichaymedia lo único que le importaba es que una arroba son once kilos y medio se impacientó:
–Pero, ¿quien es peor, Rajoy o Zapatero, quien confunde más a los españoles?
–Las consecuencias de la confusión que provoca el catastrofista es menos dañina que la del iluso porque el ser humano se adapta más fácilmente al bienestar inesperado que a la desgracia imprevista.
–¿Entonces?
–Que aunque Rajoy asuste a los españoles, Zapatero es más turbador.

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