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Carlos Carnicero – Rubalcaba, el tuerto rey.

Carlos Carnicero 09 Ene 2012 - 12:20 CET
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MADRID, 08 (OTR/PRESS)

En el país de los ciegos, que es el PSOE, Rubalcaba puede convertirse en rey por la mínima. Así están las cosas: «El País», decreta, tras analizar una encuesta, que los votantes que le quedan al PSOE después de perder cuatro millones, no quieren ni al vicepresidente Rubalcaba ni a la ministra Chacón. Puestos en la disyuntiva de elegir entre lo que no quieren, lo hacen a favor de Rubalcaba.

La indiferencia en política es mucho más nociva que la animadversión. Quien te odia te puede llegar a votar; quien te ignora no lo hará nunca. Y lo que sucede en el PSOE no interesa ni a sus votantes. Es sorprendente este desapego cuando el Gobierno sube impuestos, hace recortes y anuncia penurias: más desempleo en el 2012, recesión, bajada del consumo, reforma laboral y autonomías en caída libre.

Pero en el PSOE no hay reacción. Fotos sonrientes de marketing electoral en un barco sin rumbo. El secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, a buen seguro que daría la mitad de su pensión por no tener que hacer el informe de gestión en el Congreso. Su segundo de a bordo, José Blanco, será procesado por el Tribunal Supremo, acusado de cohecho y tráfico de influencias. Marcelino Iglesias, si es que llegó alguna vez a ejercer de secretario general ni recuerda la fecha. Con la organización en esas circunstancias, con la militancia deprimida y marginada, se va a celebrar un congreso ordinario para elegir a quienes no quieren los votantes. «El País» dixit.

La esperanza blanca es el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page. Puede que le salga bien a éste político cercano a José Bono porque el rechazo a los dos candidatos puede darle de carambola la secretaría general.

Lo cierto es que la propia pretensión de Chacón y Rubalcaba de dirigir lo que han colaborado con tanta eficacia en destruir es un radiografía de una organización que necesita mucho sulfato para sacar de su seno a quien son sus termitas. Si el PSOE no reacciona ahora, no sé cuando podrá hacerlo. Los llantos después de las elecciones andaluzas prometen ser más intensos que los de Muhammad XI, Boabdil el Chico, en la pérdida de Granada. Los musulmanes todavía no han vuelto. Los socialistas andaluces debieran aprender de la historia.

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