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Isaías Lafuente – Lo increíble.

Isaías Lafuente 20 Jun 2013 - 12:20 CET
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MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Si cualquier contribuyente respondiese a una reclamación de la Agencia Tributaria con las mismas explicaciones que ésta y el ministro Montoro han ofrecido sobre la venta de fincas atribuidas a la infanta Cristina, la cosa acabaría muy mal. Para el contribuyente, por supuesto. No hay nadie sobre la faz de la tierra que pueda creer en una cadena de errores que confluyen en persona tan señalada y que supera todas las barreras razonables de la probabilidad. Nadie puede creer que tales operaciones, que tienen consecuencias fiscales, no hicieran saltar todas las alarmas. Es muy difícil imaginar la concertación de diversas personas, desconocidas entre sí, en distintos territorios para, con la connivencia de registradores y notarios despistados, errar en el número del DNI propio con tan buena puntería al ofrecer como alternativo el de un miembro de la Casa Real. Todo es muy raro; todo, muy chusco.

La infanta Cristina respondió con celeridad al informe de la Agencia Tributaria que le atribuía la venta de esas propiedades. Por su parte, Hacienda respondió primero con el silencio, después con una nota oficial cuyos términos pusieron en entredicho notarios y registradores y finalmente con una comparecencia del ministro en la que insiste en que todo es un error administrativo, un mero problema de numeración de los DNI. Ha invitado Montoro a quienes le preguntaban a no ver en este caso «fantasmas volando» que no existen. Una afirmación chocante en un responsable público que lleva meses extendiendo acusaciones fantasma y genéricas sobre partidos, medios de comunicación y actores que no cumplen convenientemente con sus obligaciones fiscales, como si fueran unos Depardieu de la vida.

No parece necesario recordar a un político que el mejor caldo de cultivo para la especulación, para ver revolotear fantasmas a nuestro alrededor, es la falta de una información completa y fiable. Desde luego, la aportada hasta ahora por los responsables de Hacienda no lo es y por eso los contribuyentes, en este mes crítico en el que hacen cuentas con el fisco, siguen esperando otras. Sabiendo como saben que cualquier mínimo error de una cifra en los ingresos, en las retenciones o en las deducciones, puede acabar en una paralela, no están como para creer en mágicas casualidades. Y si entre los lectores hay algún crédulo que dé por buenas las explicaciones ofrecidas hasta hoy, que pruebe a incluir en su declaración, en la casilla del DNI, el número 14Z. A ver qué pasa.

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