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OPINIÓN

Pablo Delgado Escolar: «Casado el desertor»

22 Feb 2022 - 18:12 CET
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Allá por julio del 2018, los españoles tuvimos un hálito de esperanza de regeneración política y social, frente al embarramiento de la vida que nos estaba invadiendo, iniciado por Zapatero, secundado por la inacción de Rajoy y agrandado por la maldad del presidente que estábamos sufríamos en esos momentos, fray Mentiras. Y esa esperanza nos vino por la elección de Pablo Casado como presidente del Partido Popular, en cuyo congreso prometió liberar a la sociedad de las perversiones de la izquierda radical apostando claramente por la vida desde su concepción hasta la muerte natural, mostrándose contrario al asesinato de los niños (aborto), contrario al asesinato de mayores (eutanasia), contrario a la manipulada memoria histórica, contrario a la ideología de género, contrario al olvido de los crímenes de ETA, etc. Un porvenir luminoso se abría en nuestro camino y, buena prueba de ello es que la ultra izquierda se mostró muy crítica con eso y tiró de inmediato de sus únicos recursos a falta de argumentos lógicos y razonables: “carcas”, “fachas”, “del Opus Dei”, “de las cavernas”, etc.

Pero ¡que poco dura la alegría en casa del pobre! La ilusión que abrigamos los que tenemos una ideología moderna, íntegra y cabal, se nos venía abajo ante el silencio inmediato de Casado respecto a los valores de los que presumió en el congreso del PP para conseguir ser presidente del partido: no volvió a hablar de esas virtudes y “si te vi, no me acuerdo”. ¿Intervino para ello el NOM? Tal vez, pero yo opino que fue el propio Sánchez el que tuvo la osadía de exigir al nuevo líder de la oposición ¡cuidadito!, espero que no te excedas en los ataques al gobierno. Es sabido por todos que el radical presidente del gobierno social comunista desea el poder a costa de lo que sea y no iba a consentir que un novato turbara su paz en la Moncloa.

El PP nombró portavoz en el Congreso de los Diputados a Cayetana Álvarez de Toledo; su dialéctica y “que no tiene pelos en la lengua”, ponía en dificultades al gobierno, por lo que su cargo no le convenía a Pedro Sánchez. Efectivamente, Casado le retiró de su función en poco tiempo.

En mayo del pasado año, se celebraron elecciones en la CAM, en las que Díaz Ayuso venció con holgura, dándole u importante revolcón a la ultraizquierda de nuestra Comunidad, especialmente al PSOE de fray Mentiras y a su admirado bolivariano Pablo Iglesias. Esto no gustó nada a Sánchez; por aquellas fechas comenzaron las hostilidades de Casado hacia la presidenta de la CAM, llegando al extremo que estamos apreciando en estos días.

Es fácil adivinar que el jefe de la oposición, Casado, se dedica a quitar las piedras de los zapatos a Sánchez, en lugar de ponerle más.

Pablo D. Escolar

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