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OPINIÓN

Manuel del Rosal: «Aquelarres gubernamentales del progresismo»

25 May 2022 - 00:31 CET
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Aquelarre es una forma genérica de llamar a las reuniones nocturnas de brujas y brujos para realizar rituales y hechizos como actos para invocar a Lucifer. Generalmente estas reuniones constaban de tres partes: convocatoria, homenaje al diablo, misa negra y orgía y, finalmente, el banquete.

Aquelarre es una palabra que tiene sinónimos como batahola, ruido, confusión, barullo… Hoy, los aquelarres que se montan algunos colectivos, fundamentalmente los políticos están más cerca de los sinónimos que del aquelarre clásico, al menos hasta donde conocemos, pero vete tú a saber que aquelarres o sabbat no se montaran algunos amparados por la oscuridad y el anonimato…o el poder

Ejemplos de aquelarres amparados por lo que se ha dado en llamar progreso tenemos algunos aquí en España. El botellón es convocado, se celebra por la noche, homenajea a la estupidez, se practica una orgía de alcohol y sexo; falta el banquete porque el banquete consiste en consumir ingentes cantidades de alcohol. Aquí no se adora al diablo, sino a la estupidez humana, aquí no se consume beleño, sino alcohol del barato y no asisten a él brujas y brujos, sino hombres, mujeres y niños idiotizados por los mensajes que les insuflan en sus mentes los intoxicadores oficiales de masas haciéndoles creer que borrachos serán libres. Otro aquelarre que desde hace años destruye familias y personas son los divorcios y las separaciones. Aquí llama la curiosidad que, en muchas ocasiones, el aquelarre-divorcio se justifica “por el bien de los hijos” Parece ser que este aquelarre del corazón está aumentando entre los mayores de 65 años. Se han olvidado de que el edificio del matrimonio se sustenta con la argamasa del amor. Suceden generalmente en noches turbias cuando las mentes y el corazón se preguntan a sí mismas el por qué se casaron y para qué y rebuscan entre los pliegues, esquinas y rincones del corazón si alguna vez el amor fue el protagonista. Pero donde el aquelarre de lo que llamamos sociedad civil alcanza lo estratosférico es en el aquelarre del consumo. Se realiza habitualmente en los centros comerciales, santuarios del consumo, cuando el sol va cayendo; no necesita de convocatorias pues el consumismo se ha instalado profundamente en las mentes alienadas de los ciudadanos, se adora a un dios amorfo, pero muy exigente al que llaman consumo; generalmente durante la orgía de compras innecesarias se pierde la noción de realidad para ser sustituida por el veneno consumista que interfiere, como el beleño de los aquelarres clásicos, las interconexiones sinápticas del cerebro. ¡Consumir, consumir!, malditos, grita consumo, el dios cornudo mientras se refocila viendo como no hay nadie que no le bese sus partes pudendas.

Hasta aquí y dejándonos en el tintero otros muchos aquelarres de la sociedad civil, los aquelarres del ciudadano común. Y ahora nos hacemos esta pregunta: ¿Existen aquelarres en el gobierno? La contestación es obvia: Más que en la sociedad civil, más y peores.

La gestión del Covid fue y es un aquelarre supino del gobierno que ha culminado en que, tras años de pandemia, todavía no sepa cuántos muertos se ha llevado el cochino bichito. En este como en los demás aquelarres oficiales, el gobierno no empleó el beleño para atontar al personal, sino que empleó la manipulación y la malinformación, al igual que hizo y hace en los demás aquelarres que han jalonado el camino recorrido por un gobierno entregado a los brujos y brujas que le sostienen con sus carísimos votos. Al contrario que los aquelarres del medievo, los actuales del gobierno no se convocan de noche, generalmente se convocan en el Congreso y los martes en el Consejo de ministros. Los Consejos de ministros se convocan los martes, comienzan con un homenaje al Mefistófeles del partido gobernante, continúan con la orgía de medidas a prometer que no a cumplir y termina con el banquete insaciable de empobrecer aún más a los ciudadanos con impuestos inasumibles. En lo que llevamos de legislatura este gobierno ha celebrado aquelarres varios tanto en el Congreso como en los Consejos de ministros, ejemplos tenemos en los esperpénticos aquelarres del gas y la electricidad que aún colean. Pero el aquelarre padre de todos los aquelarres gubernamentales ha sido el aquelarre del CNI; este incluyó una víctima propiciatoria cuya cabeza le entregaron en bandeja a Mefistófeles para que este la pusiera en manos de los brujos y brujas independentistas que le sostienen en el gobierno. ¿Cuál puede ser el próximo aquelarre gubernamental? Apuesto porque saldrá de las elecciones en Andalucía…si no sucede algo imprevisto.

La etimología de la palabra Mefistófeles es: enemigo de la luz, destructor y mentiroso.

MAROGA

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