Cualquier cosa vale. Ahora vuelven a envolverse en la bandera del andalú. Y pregunto a los presentes si no se han puesto a pensar mas que en el culo de la izquierda andasulí, después de tanto robo, tanta cocaína y tanta prostituta. La promesa de empleo socialista. Andamos de culo y las nalgas inspiran la política del nacionalismo andalú. Las candidatas Teresa e Inma presentan las mismas fauces de antaño. De amigas y conocidas a enemigas aparentes y desconocidas bajo el manto de la virgen Yolanda Díaz de Andazulía, ¿qué defienden bajo el mantra de la diversidad y complejidad del andalucismo sino la masturbación de los menores?
La una fan del árabe, y sus costumbres, la mafia del velo. Es el tipo de sociología de Iglesias y Monedero revestidos de autoridad leninista, decir lo contrario de lo que hacen, y hacer lo contrario de lo que dicen, que no sepa la mano derecha, lo que la mano izquierda roba. La misma estafa universitaria de la que viven géneros y especies bajo el artificio de los eufemismos andalucistas que traen la ruina.
Teresa hace de policía mala, Inmaculada de policía buena, la santa y la virgen unidas. Antes el candidato predilecto para la Junta que proponía Iglesias era un Policía, pasado ya el vicio de apostar por un general contumaz e irredento. La patria de Sevilla en apariencia enfrentada a la iglesia desaparecida del PSA, la estafa del Palmar de Troya hechas pontífices.
Cuatro palos trae la baraja, Oros, Copas, Espadas y Bastos. En los oros tenemos al insulso Bonilla, en las copas a «PeleOlona», bajo las Espadas, la reina, la sota y la banda del wordperfect y en los bastos los palos que van a dar los andaluces a tantos estafadores que aspiran a seguir mamando del parlamento andalú con los nuevos feligreses del velo púbico.
Hemos observado la matraca de la diversidad y la estrategia de formar a los niños de Primaria en las relaciones sexuales, en el autoerotismo. Ya no basta con hacerles felices en la escuela, hay que ensañarles a hacerse pajas en correspondencia con las pajas mentales de las candidatas erotomaníacas del andalucismo de género.
El culo, señores, el culo y frotar los orificios que toquen la próstata o la vulva para obtener la infinita recompensa, la única promesa que promete cumplir la onanista izquierda. Que si no puedes trabajar, frótate con fruición, que si no puedes consumir, hazte una «gayola», que si necesitas sexo acude al prostíbulo si te lo permite un ERE, o colócate en la manada del procesador de textos y anótate a la lista del orgullo, que la vida bien merece un día de felicidad, no sabemos si mediante psicofármacos o en el régimen olímpico del «chemsex» entretanto las huestes moriscas imponen la sharia. Ahora que vamos despacio, económicamente escorados y pendientes de la debacle que se avecina, lo mejor consiste en dedicarse a la emasculación del hombre para igualar los sexos por el ano, no siendo que aparezcan valientes que se opongan a la destrucción colectiva.
Si el propósito es castrar al hombre para evitar su machismo, ¿Está la izquierda a favor de la ablación?,¿la lapidación o el matrimonio forzoso?. Aquí nos vienen los hijos de la poligamia. España, mañana será musulmana. ¿Qué es sino la diversidad? Una suerte de sociedad castrati, donde las voces femeninas de los hombres adultos, canten alegremente la ausencia de sus gónadas.
Macarena Olona, ha puesto el dedo en recto de una sociedad que se acerca a la enfermedad creciente que interpreta que el sexo es social, que el género es aleatorio y que depende de la voluntad emocional. Hoy hombre, mañana mujer y viceversa, género fluido como la izquierda psoista, las cosas chulísimas de la analfabeta funcional inventora del fijo discontínuo. Ya vendrá Escrivá a importar mano de obra esclavista, para disuadir a los que reclaman mejor salario. Aquí tenemos el destino biológico del españolismo sanchista, cada vez mas eutanasias, cada vez mas suicidas, cada vez mas dismórficos y cada vez mas muertos en el sadomasoquismo de la cirugía estética.
La izquierda defiende la poligamia musulmana, el feminismo del velo que evita la violación de las mujeres que a los ojos de todos se hacen repugnantes e indeseables, el prestigio de la confesión islámica, del velo, del burka y del burkini, y hala! a andar dos pasos tras los hombres. La imán francesa sin velo ya ha sido amenazada por el sufismo cainita. Nuestra candidatas de la izquierda andasulí defienden la ley del silencio cuando las manadas moras, violan, roban, maltratan y ocupan viviendas ajenas entretanto alimentan el odio al hombre, blanco, hetero y español, un modelo machista al igual que los terremotos frente al feminismo de los volcanes por no hablar de los números de las matemáticas que incorporan la regla básica de la perspectiva del género.
A Macarena Olona le recriminan que defienda la igualdad, que hable de hombres y mujeres libres, que piense en los hombres, en la mujer y su derecho a la maternidad amenazado por las políticas confiscatorias del sanchismo. Las políticas sociales hacia los vulnerables corren a cargo del pagano en su factura de la luz.
A esta izquierda, solo le preocupa su ombligo clitoriano y predica que «masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres». ¡Qué mejor redención para ese Woody que vino a casarse con su propia hija!! Inma y Teresa, Teresa e Inma, todas a una defienden la pedofilia y la pederastia sin pudor ninguno introducida en los talleres de expresión sexual desde la mas tierna infancia. Como el informe Kinsey que publica una tabla de tiempo de respuesta orgásmica en bebés e infantes.
Se trata de esa educación «sexoafectiva» de la que Moreno el Bonilla reclama que ha sido impuesta por Espadas en Sevilla, se trata de esa relación íntima del vibrador y del dildo, del satisfier, del sexo con muñecas y robots, del sexo virtual de los ludópatas virtuales de la pornografía. La formación sociopata incluye la instrucción a las madres para que froten los genitales de sus hijos como los voluntarios del Instituto Kinsey, les palpen el escroto o hagan tactos rectales con el fin de estimular la próstata, o de enseñar a las hijas su punto «g».
La sexualidad anal no puede ser privilegio de Sánchez en aplicación de su política fiscal. Ya tenemos a Calviño con esa singular inteligencia para anticipar lo bueno que será desfallecer con una crisis imparable. Habrá elecciones y el ajuste de las pensiones será responsabilidad del PP, el recambio. Tendrán un argumento para ejercer una tenaz oposición con desorden en las calles y la miseria generalizada de las políticas sanchistas.
El sexo es la incubadora del sociopodemismo andasulí, industrializado para convertirse en objeto de consumo. No son necesarios objetivos económicos ni de otro tipo, ahora hay que hablar de ojetivo, del ojo anal que no mira, y el culo, en su admirable redondez es el tipo de igualdad de Beatriz Gimeno. Después de todo todos tenemos un culo y todos tenemos ano democrático. La industria necesita consumidores compulsivos, personalidades anacásticas y obsesivas. El sexo no tiene límite en su consumo, siempre es demandado, en cualquier situación, en todo momento. ¡Ándele, Ándele, al Andalú!, la patria podemita por antonomasia. El lunes tendrán que convocar a las hordas sociofascistas.
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