Esto se está pareciendo cada vez más a Fuenteovejuna, donde los ovejunos aplauden y el Comendador lleva a cabo todo tipo de abusos y tropelías.
No hay día sin provocación de Pedro Sanchez. Si la tibieza pepera no se decide a salir a la calle, como haría la izquierda, preparémonos para un año soportando a un felón desesperado.
En todo este entramado sanchista ¿quienes son los fascistas? Otegui hizo lo que hizo y participó en hechos ominosos e infames sin arrepentimiento alguno y los que aparecen tras él, mientras desafía una vez más a la Nación, son hoy diputados. La coincidencia entre una afirmación con los hechos es la verdad, la diga Patricia Rueda, la valiente diputada de Vox o el porquero, Alfonso Rguez de Celis, al que Sanchez colocó para sustituir a la Battet cuando esta gente congruente se va de compras de la Navidad o los Reyes que quieren quitar.
Si la gente que sigue sin condenar el terrorismo y está prevaliéndose de las libertades que ellos negaron a sus víctimas, incluido el bien mayor, la vida arrebatada de las victimas que ya no están para contar su horror, no son fIloetarras, simpatizantes de esa organización, cuando lo declaran ellos mismos, dígame usted, señor palmero de Sanchez en la presidencia del Congreso. ¿Qué son?. Lo del Sanchismo, sirviéndose de los vendimiadores del terror, con cientos de asesinatos por aclarar no es oportunismo. Es la felonía mayor que quepa imaginar.
Se veía venir y ayer lo han dicho: «Prohibido decir la verdad». Pero como Lope hace decir a Mengo en la Fuenteovejuna que España tiene pendiente frente a nuestro Comendador: «¡Vivan los Reyes cristiánigos y mueran los tiránigos!
Por supuesto que no es lo mismo lo de Jesucristo Superstar tratando de plagiar lo de ayer en la Junta de Castilla y León. No sólo desconoce la cultura del trabajo y el tractor sino que tendrá que explicar qué quieren decir los ultraizquierdistas que con problemas en su estrecho vocabulario de colegio de pago llaman fascista a cualquiera que contradice su pensamiento congelao y sus frases en lata.
Así, el palmero de Sanchez que abanica a la Battet en el Parlamento no debe haber estudiado griego ni conoce el significado de filo y además no está acostumbrado a llamar a las cosas por su nombre. Es lo que tiene el amaneramiento que supone utilizar tanto eufemismo y tanta falsa corrección política. Llaman corrección al interés de venderse a su ambición. «El blanqueo del lenguaje» está, sin duda, entre las exigencias de sus nuevos socios.
«Juan Carlos Campo pasa de obedecer en el Consejo de Ministros a obedecer en el Tribunal Constitucional.»
En este resumen ha acertado la portavoz del Pp, partido que con la tibieza actual del que espera heredar está permitiendo que Sanchez y los diputados sin vergüenza que tiene como socios sigan ahí.
Campo y su pareja Battet son el paradigma de la España Sanchista. Callar como ahogados, decir a todo que sí, cobrar sin ofender y trepar sin molestar hasta las más altas instancias a donde ascienden por los servicios prestados.
Hay que ser lo que hay que ser para despues de haber sido ministro alfombra prestarse ahora a ser nombrado Magistrado del Tribunal Constitucional.
Y luego está el espectáculo de «los bwanas»: el conserje de Moncloa, siempre dispuesto para urdir lo que bwana ordena ya sea profanando tumbas o pactando con los enemigos de la Nación. Cada día una ignominia mayor. Sí bwana. Si no puede ser hoy, será mañana.
Luego está una ministra que se hace un videoselfi para hablar de asuntos de gobierno en la cocina, esa chica que de dama de compañía y asistenta de la Montero ha pasado a ser ministra porque buscaban carteras y no quedaban ya cestas de esas de mimbre de las que usaba como ama de llaves de la marquesa de Galapagar, más corrosiva para la Nación que el ácido de una batería.
Y el repetidor vasco, que habla en Moncloa como si estuviera de chiquitos en la barra de la facultad, que es donde debió pasar más tiempo.
Con tanto ovejuno como tenemos que soportar, esto se parece cada vez más a la Fonteovejuna que España tiene pendiente: «La libertad no es un regalo que nos dé un estado o un jefe, sino un bien que se conquista todos los días, con el esfuerzo de cada individuo y la unión de todos ellos.»
Lo tiene dicho el Jefe. Si esta gente entrenase, su tontería batiría todos los días records olímpicos y mundiales. Si hoy la Nación no gana para pagar su derroche, a poco que esta peña entrenase su estulticia, no habría nave industrial de las que desguazan todos los dias donde guardar la moneda falsa de sus mentiras y sus medallas de hojalata.
Lope a través de Laurencia llama ovejunos a aquellos a los que les reprocha su pasividad ante lo que sucede, negándoles la condición de españoles porque no son valientes.¡Allá ellos!
Porque llegado este Adviento, si hay algo que el Comendador y sus huestes van a dejar acreditado por los siglos de los siglos, es que se puede ser estúpido y malvado al mismo tiempo.
Víctor Entrialgo
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