Dentro de escasos seis meses estamos convocados y llamados de nuevo a elegir con nuestros votos al partido político que gobernará dirigiendo – y a ser posible no manipulando– el destino de España, nuestro destino, durante los próximos cuatro años. Quizás alguien piense que todavía es pronto para hablar de votaciones o como diría nuestro hidalgo manchego don Quijote —por boca del inmortal alcalaíno Cervantes —a su fiel escudero Sanchopanza, cuando exclamó: “¡Cuán largo me lo fiais, amigo sancho! Con esta expresión le recordó que los vaivenes del destino y la fragilidad de los sueños están expuestos a la contingencia del tiempo y que las promesas, sueños o proyectos a largo plazo, suelen olvidarse con facilidad y desvanecerse con esos vaivenes. Tal reflexión podría aplicarse, casi literalmente, al riesgo de que los vaivenes y fragilidades políticas se extiendan a los seis escasos meses que faltan hasta llegar al próximo 10 de diciembre de este mismo año, fecha en la que acudiéremos todos a votar al nuevo Gobierno, siempre que este — el de coalición “progresista y democrática” (¿?) de PSOE y Unidas Podemos— consiga agotar la actual legislatura. Y esto, conociendo como se las gasta Pedro Sánchez no va a ocurrir, a pesar de la gran distancia y el cisma político que su vicepresidenta segunda Yolanda Díaz —la meliflua y vaporosa gallega de Fene (A Coruña), la de sus continuos pestañeos a lo colibrí, su nívea sonrisa “profident” y los vaporosos modelitos en sus tres colores preferidos y que más le favorecen, el blanco, el rojo y el azul– está provocando con “Sumar”, su nuevo “proyecto social y no “partido político”, en el que cabemos todos e incluso sus viejos y rancios compañeros podemitas—está poniendo entre ella y sus compañeros, los pacifistas, democráticos y feministas líderes de Unidas de Podemos: Iglesias, Belarra, Irene y Garzón, famosos por sus salidas de tono contra la Casa Real, la unidad de España y su democracia. Por aquello de la Memoria histórica y democrática conviene no olvidar —entre sus múltiples bufonadas contra esa “casta” a la que tanto odiaba… hasta que formó parte importante de ella— el tweet de “¡España no necesita reyes!”, que Pablo Iglesias difundió por las redes, apenas media hora después de acabado el discurso de Navidad de su Majestad el Rey. Un discurso que fue aplaudido por todos los partidos democráticos por su carácter reconciliador y sus intensos aldabonazos a la convivencia, la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo.
Según cuentan, la frase de Iglesias empezó a fraguarse, un 10 de noviembre de 2007, en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, cuando el rey Juan Carlos mandó callar al “Gorila Rojo” de Hugo Sánchez delante de todo el mundo. Iglesia se equivocó entonces, como sigue equivocándose ahora. España, hoy más que nunca, necesita de casi todos. En un pasado no muy lejano necesitamos hasta de comunistas –como Santiago Carrillo— quien, pese a su participación en las famosas matanzas de las sacas Paracuellos, aceptó el régimen monárquico mucho antes que el PSOE, facilitando el éxito de la Transición política a la democracia. En la España del siglo XXI, necesitamos a todos, tanto a los republicanos de derechas y de izquierdas, como a los monárquicos de cualquier ideología democrática para caminar juntos en libertad y democracia en la construcción de una nueva España.
Una España, donde la separación e independencia de poderes vuelva a ser una realidad y no un mera entelequia, donde se respeten los derechos y libertades fundamentales de todos los ciudadanos, donde el derecho a la propiedad privada sea respetado y los okupas desalojados, donde la libertad de expresión e información brille de nuevo, donde el acceso al trabajo sea un derecho del ciudadano ejercerlo y un deber del Estado promoverlo, donde la educación sea apartidista y en ella primen los conocimientos históricos, científicos y humanos y no los adoctrinamientos políticos, lingüísticos, conductuales de LGTBI, donde la sanidad y sus prestaciones socio-sanitarias vuelvan a ser gratuitas, universales y accesibles con independencia del estatus económico, cultural y del lugar de residencia de los ciudadanos, donde la igualdad sea un derecho inalienable de todos los ciudadanos a ser tratados con respeto, dignidad y consideración para poder participar —con “base igualitaria”— con los demás en cualquier área de la vida civil, cultural, política, económica y social y, donde la justicia siga llevando los dos ojos vendados y no solamente “el derecho”, para ser aplicada por igual y exenta de tintes ideológicos partidistas.
Con respecto a Ione Belarra e Irene Montero, ya tienen bastante con ser recordadas en su memoria “histórica y democrática” como las ministras feministas de la diversidad sexual y “progenitoras” de las Leyes del “Solo sí es sí” y del “Bienestar animal”, menoscabando, al mismo tiempo, la vida humana del “nasciturus”— con la exaltación y liberación del aborto— y la de los ancianos –-implantando y casi imponiendo la “eutanasia” activa .Del ministro fantasma Garzón, poco podemos decir, nunca sabemos si está o se va o si entra o sale, pues aparece y desaparece de la esfera política como el río Guadiana.
Aunque ya solo faltan apenas seis meses, seis –como solían anunciarse los toros en los carteles de las corridas —conviene que refresquemos nuestra memoria con las hemerotecas. Estas nunca fallan y ni tienen sentimientos ni se las puede tachar de cicateras y partidistas. Sin duda nos ayudarán a refrescarnos un poco las ideas y nos sirvan para cometer menos errores a la hora de votar. En ese crucial momento, no olvidemos que el PSOE, en su peor versión histórico-política y con el apoyo de sus secuaces de UP –esos mismos viejos y rancios comunistas de siempre pero con otro nombre– es un partido retrógrado, antidemocrático y dictador. Por llevar en cartel cinco largos años, las hemerotecas están repletas de sus dimes y diretes, de su medias verdades y mentiras completas, de cuando dijeron Diego y querían decir digo, de cuando prometieron lo que sabían que no iban a cumplir, por mentirnos con la existencia del famoso y fantasma comité de expertos y científicos que nunca existió, de cuando la ministra de Hacienda juró y perjuró que no podían bajar el precio de las mascarillas por que la UE no lo permitía, de cuando el presidente Sánchez dijo que jamás pactaría con Podemos…y al día siguiente estaba durmiendo a pierna suelta en su nuevo colchón de Moncloa, de cuando le respondió a un periodista qué de quien dependía la Fiscalía. General, de cuando… etc., etc.
Son tantas y tantas las mentiras, las ineptitudes y las promesas incumplidas que el citarlas todas sería algo así como la famosa película “La Historia interminable”, pero en malo –sin Atreyu ni Fújur ni el viejo librero Karl Konrad Koreander– y sobretodo, sin la maravillosa banda sonora interpretada por el cantante de pop británico Limahl. Cuando votemos –sí o sí, pues votar es un deber de ciudadanía para luego poder exigir y reclamar responsabilidades a los votados y no al “maestro armero”— no olvidemos que el jefe supremo del PSOE ha formado coalición con quien juró y perjuró que jamás pactaría, ha buscado socios parlamentarios de nula catadura moral y en algunos casos indeseables, ha pactado con Marruecos rompiendo el delicado equilibrio con Argelia y con el suministro de gas a España. Grave fiasco ha sido también la ineficaz negociación sobre la renovación del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, la cesión al Gobierno vasco de la política penitenciaria que ha conllevado el acercamiento total de los presos de ETA y la aceleración de los terceros grados y excarcelación, fiasco al indultar a los condenados por el “procés”catalán y al permitir que la Generalitat haga caso omiso a los tribunales que la obligan a que los niños tienen derecho a recibir el 25% de las clases en castellano, al igual que la no asunción de responsabilidades en el asalto a la valla de Melilla, donde hubieron cerca de 70 muertos. Mención especial merecen las graves consecuencias sociales de la Ley Orgánica de Libertad Sexual, más conocida por la Ley “del solo sí es” (anteriormente mencionada) que ha propiciado que 74 asesinos y depredadores sexuales hayan sido excarcelados y que 721 hayan visto rebajadas sus penas y el confinamiento anticonstitucional a que nos sometieron con la excusa de la Pandemia
Lo dicho, no olvidemos que el PSOE es el partido : que ha pactado con pro- etarras y ha cedido ante el independentismo vasco-catalán, que ha esquilmado nuestra economía gravándola con más y nuevos impuestos, que ha dilapidado los fondos públicos, que desprecia y ningunea a los CCFFSE, que promociona y subvenciona la inmigración ilegal como reservorio de votos, que ha vuelto a dividir a España pese al pacto de la Constitución del 78 abriendo las viejas heridas ya cicatrizadas, que tergiversa la Historia adaptándola a sus necesidades politicas mediante leyes opresoras no consensuadas, que favorece al Islam y a las otras religiones en franco detrimento del Catolicismo, que permite a sus socios injuriar impunemente al Rey y ultrajar nuestra bandera, que practica manifiestamente el clientelismo a sus socios de gobierno y algunas repúblicas bananeras iberoamericanas, que usa TVE “ad libitum” como su medio propagandístico oficial, que promociona el “feminazismo” para criminalizar a los hombres y que antepone la vida y bienestar animal por encima de la vida humana.
¡Recuerden todo esto a la hora de votar, luego de nada valdrán las lamentaciones, excepto para inmortalizar a su autor, el profeta Jeremías!
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, periodista y ex senador por Murcia
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