Parece, en lo que se columbra, en la evidencia de lo más que obvio, que el tiempo, de forma inexorable y persistente, pasa desde el inicio al, hasta ahora, final del tramo, digámoslo, y a título de práctico ejemplo, en lo que ya es, y por méritos propios, el trasunto «23’J-23’O».
Cuestión es de escudriñar/averiguar/sopesar cómo transcurre tal temporalidad, ¡esa precisa «23’J-23’O»!, para todos en general y hasta para cada uno en particular, ya que cada cual puede que esté, ¿acaso no?, haciendo sus propias mediciones y esto además de todas las cábalas casuísticas y, además, la forma/modo/manera de objetivarla.
Pocos seguramente, habrian estimado, sobre lo del «23’J-23’O», tal perspectiva en el horizonte que se avecinaba y puede que menos aún en las interacciones (endogenas y exogenas sobre nuestro sistema gubernativo) en que la misma se iba a producir e incluso, ¡ y a la vez!, en el contexto colateral) iberico, europeo e internacional) en la que tendría lugar.
Las `sorpresas propias´ del hecho votacional, del mismo situacional momento del “23´J”, con lo que ha sido, de forma inmediata, el devenir subsiguiente en el paso de los días, se han ido empequeñeciendo a tal velocidad que ya parecen arcanos del pasado y cuasi reliquias del almacén de los recordatorios.
Ya son pocos, ¡muy pocos!, los [ciudadanos españoles] que se fijan en los guarismos que se atribuyeron a cada grupo optante en la fecha electoral del “23´J”, de donde aquellos que se acercaron a las urnas por el compromiso cuplementativo y/o de cubrir el expediente, ¡que parece que hacen legión!, son los más inquisitivos: “¡Toma!, si no hay nuevo gobierno”.
Está resultando, en la apreciación que nos parece observar, que el propio “23´J”, en atención a su especificidad significada, se está convirtiendo, por mor de los acontecimientos, en una `aplicativa instrucción educacional política´, donde a cada uno, y en la inclusión del todos [los ciudadanos españoles] dentro de tal uno, somos aprendices alumnos de una escuela que, permítasenos indicar ( ¡y en los tiempos que corren!), es nacional.
Ya era patente, y eso se vió en la propia jornada del “23´J”, que no había mayorías [políticas] sólidas y que todo sería el apuntarse al “principio del alambique” o sea: “como lograr una destilación adecuada en grados de una materia prima apelmazada”, trabando, ¡ y como fuere!, los guarismos adicionales que se necesitaban.
Como igualmente se hacía patente (¿salvo otras interpretaciones?), visto el sí existente panorama circundante, que la satisfacción a datar, para alcanzar tales guarismos mayoritarios, se establecería, por la dote que hipotéticamente se le asignase, en muy alto, ¡ tal vez altísimo!, nivel integral [-.- ¿de amplio coste social, encarecimiento económico, tensiones interterritoriales (añadidas a las ya existentes), amaguéo de las instituciones, quebramientos aconstitucionales, rupturas de la igualdad constitucional, desfiguración de la Jefatura del Estado,…? -.-].
Lo del “23´J”, que ha sido analizado, hasta la saciedad, por casi todos los comentaristas [políticos y ni políticos], ha ido cogiendo, al avanzar sobre los días una componente cívica que, en modo alguno, se debería desdeñar y que tiene que ver en la forma,modo y manera en que se está viendo dónde queda, tras el acto de la propia votación electoral el ciudadano de a pie.
Tenemos a todos los medios de comunicación volcados, ¡ y más que volcados!, sobre la actividad, que a lo que se intuye es frenética, de los partidos y/o grupos políticos parlamentarios [-.- del Congreso de los Diputados y del Senado del Reino de España -.-], para alcanzar, a lo que se vislumbra, ¡y como sea!, el “bloque de la mitad+uno”, sea por tirios o sea por troyanos.
Y cuando esto está aconteciendo y en gran, ¡ y hasta grandísima!, parte jaleado por los mass media, mientras sucede, en tangibilidad real, que el ciudadano [español, permítanme que incida], que ha sido, como sujeto electoral activo, el elector/votante del “23´J”, en su devenir ciudadanos de normalidad camina solo, ¡y en gran forma olvidado!, por nuestras ruas/calles/plazas/senderos/caminos/ veredas.
A estos ciudadanos [que somos el total de españoles], se les ha estado mandando, durante los 92 días este periodo del «23’J-23’O», el directo mensaje, puede que incluso muy nítido, de que no son equipartices de lo que está ocurriendo en el Estado Español o de que su anuencia, y de forma constatada, ya no es precisa, en la más lisonjera de las interpretaciones.
A lo anterior, y tras el «23’J-23’O», se puede añadir que al hacerlo, desde la más que ostensible implementación, en un mundo actual [-.- de móviles/smartphones/tabletas/ WhatsApp/internet/Facebook/ Instagram/,.. -.- ], con una tecnología que no la había el 6-12-1978 (con el referéndum de la “CE´1978”), ni tampoco, menos aún, el 18-3-1977 (con el RDL de 20/1977 sobre normas electorales) o también en el 19-6-1985 (con la LO 5/1985 del Régimen Electoral General), en un tal vez que anotamos, de que la `institucionalizacion previamente diseñada´, por los grupos políticos en las Cortes Españolas (-.- que no pudieron prever el mundo proyectivo que se les acercaba -.-), de lo que concierne a su participación directa, en la vida pública del Reino de España, por mor de las disposiciones electorales vigentes, es un tanto, ¡ o un mucho!, no soloy unicamente arcana, puede que también escasa y/o un mucho alicorta.
La trepidante vorágine informativa no va al compás de la directa incidencia ciudadana en la vida pública del Reino de España, en lo que asumimos son sus propios procesos democráticos, de los cuales, visto está, se ha estado haciendo, si acaso, tan solo mero contemplativo observador tenístico, viendo como la pelota [de la conformación de un nuevo Gobierno del Reino de España] va de un campo a otro en el período «23’J-23’O».
La “CE´1978”, queremos exponer al hilo del «23’J-23’O», cuando la leímos al votarla o cuando ahora la están consultando todos los ciudadanos [ciudadanos españoles], que son nuestros conciudadanos [-.- en las quince regionalidades españolas -.-], sí que explicita lo de “construir una democracia avanzada” y lo pone dentro del ámbito de sus “constituyentes propósitos” [-.- como la justicia, la libertad, y la seguridad -.-], qué son, y no lo debemos olvidar, los de “la soberana libre voluntad democrática de la Nación Española” o sea, los que sí que hay que tener en cuenta.
La representatividad política, a día y momento del “23´O”, queremos considerar (y en ello puede haber seguramente tanto concordancias como discrepancias), protagonizada como asumimos en la presencia constatada y hacer fehaciente de la pluralidad de los grupos políticos, que se hace ligada a la sociedad democrática, no tiene por que ser menguada, en modo alguno, por el hecho de que los ciudadanos [nosotros: los españoles], sean intervinientemente más activos, en atención a los nuevos y muy eficaces formatos transmisores, en su participación directa.
A veces acontece que de aquellos lugares que nos aparecen, en versiones foraneas, como un tanto alejados en sus comportamientos, debemos sacar `muestras educacionales´ que, ante lo que asoman y parecen las problemáticas del presente, nos ayuden y encaminen a su resolución. La disposición convivencial en los concejos abiertos de las pedanías de la regionalidad leonesa, marca un ancestral eficaz camino participativo de toda la comunidad, como umbral democrático básico electoral, en torno a las problemáticas planteadas a dilucidar y , asi mismo, los caminos a seguir en pos de la convivencialidad convergente, donde nadie está ausente de su directa participación. Lo de ser participativos en nuestra cotidianeidad no nos ha sido nunca ajeno, antes al contrario, se ha entendido,¡ y siempre!, como algo consustancial y propio.
Nos exponemos a que, y por no seguir otras pautas procedimentales más actuales, lo del «23’J-23’O» aún prosiga. Tiempo al tiempo.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home