A nadie se le escapa que estamos ante uno de los momentos más críticos de nuestra aún ‘joven’ Democracia que hasta ahora, parecía haberse consolidado. Pero
el ansía de poder, el cinismo y la megalomanía de un Presidente del Gobierno jaleado y aplaudido por sus ministros/as y
sus socios/as que ‘se agarran al sillón’ cual náufragos a un fragmento de madera flotante, han conseguido, acceder a un nuevo periodo que a juzgar por la reacción de una parte de las fuerzas sociales y estamentos de todo tipo se avecina incierto, convulso y sobre todo, muy conflictivo.
Pues verán, habría que retrotraerse a una época que no hemos vivido la mayoría ni por supuesto ninguno de los Diputados, Senadores y miembros del gobierno actual, para ver publicada una ley similar a la del ‘proyecto de ley de Amnistía’ que ha presentado el PSOE para su aprobación en el Congreso. Vean, vean…
<Presidencia del Consejo de Ministros>
“A propuesta del Presidente del Consejo de Ministros, formulada con sujeción a lo prevenido en los artículos 62 y 80 de la Constitución y por acuerdo unánime del gobierno
vengo en autorizarle para presentar a la Diputación permanente de las Cortes un ‘Proyecto de Decreto-ley de Amnistía’ para los penados y encausados por delitos políticos y sociales… incluyendo en ella a los Concejales del País vasco condenados por sentencia firme”
Y sigue diciendo… “tratándose de una ‘medida de pacificación’ conveniente al ‘bien público’ y a la ‘tranquilidad’ de la vida nacional“ de acuerdo con el Consejo de Ministros, a propuesta de su Presidente y previa aprobación de la Diputación permanente de las Cortes, se aprueba el siguiente
Decreto-ley, Artículo único:
Se concede amnistía a los penados y encausados por delitos políticos y sociales… etc.
…El Gobierno dará cuenta a las Cortes del uso de la presente autorización.
¿Les suena la redacción y el contenido de este Decreto/ley?
Pues fue… publicado en el núm. 53 de la ‘Gaceta de Madrid’ -antiguo BOE- el día 22 de febrero de 1936 y firmado 4 meses antes del comienzo de la Guerra Civil, por Niceto Alcalá-Zamora como Presidente del Consejo de Ministros y Manuel Azaña Díaz como Presidente del Gobierno de la II República de España.
Es curiosa la coincidencia de la redacción, la explicación y justificación de este Decreto-ley comparado con el actual ‘Proyecto Ley de Amnistía’ que han exigido los independentistas catalanes a cambio de sus imprescindibles 7 (siete) votos para asegurar la permanencia de Sánchez en La Moncloa.
¿Copiaron la idea y justificación?
Pero volviendo a la actualidad observamos que, una vez más, la ley electoral ha propiciado que tras casi cuatro meses de celebrarse las elecciones y las sucesivas e ‘indecentes’ bajadas de pantalones del ‘interino’ Sánchez, haya conseguido con la ayuda del más acérrimo independentismo catalán dirigido desde Bruselas por el prófugo-golpista Puigdemont, los 7 votos/escaños necesarios para obtener la mayoría absoluta y ser elegido de nuevo Presidente del Gobierno.
Pero analizando los votos que representan esos 7 escaños de JxCat, resulta que debido a la ley D’Hondt, se han precisado tan sólo 392.634 votantes (el 1,6% del total) que a la postre son los que han decidido que Sánchez obtenga la mayoría absoluta y pueda ser investido presidente de nuevo.
¿Es justo y democrático que ocurra esto?
Claro que si de justicia se trata habría que preguntarse…
¿Es justo que vuelva a gobernar alguien que ha mentido hasta la saciedad a su País durante su anterior mandato?
¿Es justo que incumpliese sus objetivos y promesas preelectorales, ‘cambiando de parecer’ desde el minuto uno?
¿Es justo que en un País que ha llegado durante su mandato a tener más de 14 millones de ciudadanos en riesgo de exclusión o pobreza extrema, que ha batido el récord de paro, que ha aumentado el déficit en más de 400.000 millones de euros y que tiene una inflación subyacente superior al 6% siga despilfarrando nuestro dinero en crear un estado subvencionado a ‘propios y extraños’ similar a algunas repúblicas bananeras latino americanas?
¿Es justo que haya gobernado y vaya a seguir gobernando gracias al apoyo interesado de partidos cuyo único fin ha sido deteriorar el espíritu de la Constitución, proponer la desaparición de la Monarquía Parlamentaria, separarse de España convirtiéndola en un Estado plurinacional, perseguir el uso del idioma común -el español- en las escuelas, universidades, comercios, empresas y hasta en el Congreso de los Diputados?
Bochornosa fue su sesión de investidura a la que llegó ya con el convencimiento de que iba a ser apoyado por los 179 votos procedentes de su cada vez más aborregado ‘Sanchismo’ -antiguo PSOE- y de esa amalgama de partidos vascos y catalanes que le tienen cogido por los… votos.
Vergüenza sentimos al ver aplaudir como ‘focas circenses’ a su ‘clack’ cuando a carcajadas se rió del candidato del PP o lo que es lo mismo de sus más de 8 millones de votantes (131.000 más que los que le votaron a usted)
Vergüenza sentimos al ver su comparecencia ante S.M. el Rey Felipe VI, cuyo ambiente y puesta en escena más parecía ‘un funeral’ que una toma de posesión de un ‘Presidente electo’ por el gesto grave, serio y se podría decir, contrariado, de Su Majestad. ¿Porqué será?
¿Como puede jurar o “prometer su lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”?
Se da la circunstancia que Sánchez no ha cometido ‘perjurio’ una sola vez sino que ésta es la tercera que lo comete, con el agravante de haberse comprometido por escrito, antes de este último juramento, con independentistas y republicanos siendo evidente dos cosas: su deslealtad al Rey y sus intenciones de seguir incumpliendo la Constitución.
Le deseo toda la suerte que se merece en esta nueva andadura y le auguro una intranquila y muy difícil legislatura con la presión insoportable de los que le han permitido seguir en Moncloa y de los que consideramos una traición a España su ley de Amnistía y sus acuerdos con independentistas vascos y catalanes.
¡Contra su insolencia encontrará oposición y resistencia!
Y me uno a los gustos de la Presidenta de la C.A. de Madrid Isabel Díaz Ayuso…
A mi también “me gusta la fruta”
José Manuel García Albarrán
Médico jubilado
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