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OPINION

Manuel del Rosal: «En menos de cinco meses los españoles tendremos la oportunidad de confirmar con lo que más le duele a Sánchez que no le queremos: los votos. Pero … ¿será así?»

Manuel del Rosal 29 Ene 2024 - 14:59 CET
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En democracia la única forma de echar a un político es con los votos. No hay otra. Tu podrás tener unas ganas bárbaras de que un político desaparezca de la escena, pero si no ratificas esas ganas con tu voto, de nada te sirven las ganas. Nosotros los españoles, parece ser, que el 23 de julio echaríamos a Sánchez de la escena política. No fue así, y no lo fue porque, o los españoles mentíamos en la expresión de nuestros deseos, o ante las urnas se nos trastorna el juicio. Y no debemos olvidar que el pueblo español tiene una de las características que distingue al dios Jano.

La desafección de nosotros los españoles hacia España es proverbial, sobre todo desde que alcanzamos la tan ansiada democracia. A nosotros los ciudadanos españoles los independentistas, nacionalistas y especies semejantes que coinciden en su propósito de romper España, nos importan bien poco en general; hay que admitir que una parte de los ciudadanos todavía tienen interiorizado el sentimiento de nación y de patria, pero son los menos. Quiero decir que el que Sánchez claudique y haga claudicar a España y a los españoles ante los que le prestan sus votos nos importa bien poco porque el sentimiento de nación y de patria es un sentimiento del que carece la mayoría. Pero, supongamos que no es así, supongamos que la inmensa mayoría de los ciudadanos tenemos interiorizado ese sentimiento que hace que te envuelvas en tu bandera. Si eso fuera así el 23j no hubiéramos dado la llave de España a quienes quieren destruirla sabiendo como sabíamos que Sánchez se entregaría y entregaría a España a los independentistas. Una vez visualizado el resultado del 23J todos nos rasgábamos las vestiduras y no mesábamos las barbas. Pues bien, en menos de cinco meses podemos desfacer el entuerto. Entre el 6 y el 9 de junio se van a celebrar las elecciones al parlamento europeo. Ahí, los españoles. que decimos de boca para afuera que no queremos a Sánchez hasta que depositamos nuestro voto en la urna, podremos abofetearle con lo que más le duele: el voto en su contra. ¿Será así? ¿Se atreven a apostar?

Si alguien cree que la claudicación a los independentistas va a marcar el voto de los ciudadanos, es que no conoce lo que mueve el voto de los españoles. No es España lo que importa a los ciudadanos porque carecemos de espíritu patriótico, de sentimiento de nación. Y en esas, el que se fragmente España carece de interés a la hora de depositar nuestro voto. Y, por tanto, la deriva de Sánchez hacia una España fragmentada y con desigualdades entre los ciudadanos según el lugar en el que viven no va a hacer que el voto se le escape a Sánchez. Él lo sabe, él sabe que a la mayoría de los españoles España les importa un carajo siempre que el gobierno les permita sobrevivir, que no vivir.

En junio, a los españoles nos ofrecerán la oportunidad de dar un buen bofetón a Sánchez materializando en las urnas lo que, según expresan los medios de comunicación: el hartazgo que de Sánchez tiene la ciudadanía. Si las elecciones al parlamento europeo hablan claro y alto de lo que está pasando en España mediante el voto de los ciudadanos, si el tan cacareado hartazgo a Sánchez se materializa, Sánchez comprobará efectivamente que los ciudadanos no le quieren y puede que la política en España tome otro rumbo. Pero eso se pensaba antes de 23J y luego sucedió que los ciudadanos nos arrugamos ante la visión de las urnas.

Que España necesita un cambio está meridianamente claro, que ese cambio puede empezar en las elecciones europeas, también. Pero lo que no está claro es la decisión que tomaremos los ciudadanos a pesar de elevar nuestras voces pidiendo que Sánchez se vaya. Y esto es así porque, al igual que el dios Jano, el pueblo español tiene dos caras.

El 10 de junio arrojará ante el pueblo los resultados de las elecciones al parlamento europeo. ¿Volveremos otra vez tal como el 23J a rasgarnos las vestiduras y mesarnos las barbas en una expresión de nuestra hipocresía los mismos que hicimos aquel ejercicio de suma estupidez el 23J?

MAROGA

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