Si La » fachosfera» de Sánchez y el»pasotismo» de la Armengol.definido y defendido pública y recientemente ese «sujeto» que preside legalmente, que no moral ni éticamente el Gobierno de España– que alguien me explique ¿cómo es posible que una ley, que «per se» es intrínseca y jurídicamente inconstitucional, pueda al mismo tiempo, ser garantía y defensa de los derechos constitucionales?
Y como «la ocasión la pintan calva», no viene mal que echemos mano del chispeante torero Rafael Guerra, alias «Guerrita», al que se le atribuye aquella ingeniosa y aguda frase de: «Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible». Dicen, que antes del mítico torero, la pronunció –el ex ministro francés de Asuntos Exteriores y ex embajador en el Reino Unido en el siglo XIX– Charles Maurice de Talleyrand.
No obstante –pese a ser una monumental perogrullada no exenta de cierto raciocinio y que nos recuerda retóricamente a una de sus principales figuras, el «oxímoron» o «contradictio in términos» –debemos en buena lógica, darle la razón y, con esa hilarante afirmación, decirle a Sánchez eso mismo: «Que la amnistia no es constitucional y lo que no es constitucional no puede, a la vez, ser defensa y manifestación de lo que si que es constitucional». Es algo así como si dijéramos: «Vista ciega» , «luz oscura», «gloria triste» o «vida muerta», ya que todos son términos yuxtapuestos que se contradicen o son incoherentes.
Estamos acostumbrados a pensar que los «tres principios de la lógica aristotélica» –el de identidad, el de no-contradicción y el de tercero excluido– nos describen bastante bien cómo funciona el mundo. Sin embargo, tales principios conllevan una serie de presuposiciones que –de ser establecidas– nos dejan más bien en el terreno del lenguaje pragmático, con independencia de qué cosas sean o de cómo se organicen.
Con la antijurídica, absurda y cicatera sentencia sobre el concepto sanchista de «amnistía» y el fundamento legal con el que Sánchez –el «gran maestre» en cambiar de opinión, en afirmar una cosa y su contraria, en negar ambas cosas a la vez y en plagiar nuevos «palabros», como si se tratasen de neologismos– va a intentar que, hoy esta polémica Ley, sea aprobada en el Congreso, ha lanzado a la palestra uno nuevo –contra la «santa barbara» del PP y de su «invictus prasidens», el galego Alberto Núñez Feijóo– el de «fachosfera», su última y recién adquirida parida pseudo lingüística, fruto de una mente maquiavélica y de una vasta capacidad de plagiar, como ya lo demostró, con el penoso y tristemente famoso affaire de su brillantísima «tesis doctoral».
Posiblemente, la mayoría de españoles desconozca que el mántrico vocablo de «fachosfera» ya había sido utilizado con anterioridad. En concreto, este es el término que ha decidido utilizar Pedro Sánchez para referirse al conglomerado de representantes políticos, poderes económicos, tribunas mediáticas y baluartes judiciales de la derecha y la ultraderecha española que buscan «polarizar, insultar y generar desconfianza con un fin claro y muy concreto”: (…) «derrocar a un Gobierno legítimo de dos partidos de izquierdas creando ruido para desmovilizar al electorado”.
Este término, que parece haber sorprendido a muchos, no es nuevo. De hecho, ni siquiera es de la cosecha sanchista ni de la española.La mayoría de autores señalan que el origen de la expresión «fachosfera»–utilizada a menudo en Estados Unidos– es francés. Ya en 2019 –un informe de la propia Asamblea Nacional de Francia– hablaba claramente de “fachosphère” para referirse a la comisión de investigación sobre la lucha contra grupúsculos de extrema derecha y, se hablaba de la «fachosfera» como de una “nebulosa más amplia de activistas digitales” que también pueden ser englobados en los conceptos de “réacosphère”, “réinfosphère” o “patriosphère”. En dicho informe ese término se repite hasta 46 veces y sus conclusiones apuntan en el mismo sentido –que lo ha hecho Sánchez– y califican el discurso de sus miembros como un antídoto: «antisistema, racista, conspirativo, antiinmigración, antimusulmán, antisemita, negacionista, antifeminista, anti-LGTB y machista».
Además, este tipo de práctica política ha llegado a traspasar las fronteras marítimas y ha sido acuñado en los EE UU por el «trumpismo». Así mismo los autores y periodistas galos–Dominique Albertini y David Doucet– ya habían utilizado este término varios años antes que la Asamblea Nacional francesa, en su ensayo «La Fachosfera o cómo la extrema derecha está ganando la batalla de Internet». (…) “Banalizar las ideas de la extrema derecha ha creado una cierta tolerancia respecto al discurso xenófobo, ya que, este sigue una lógica de conquista del terreno”–advertía en su momento uno de los autores–una afirmación que está más vigente que nunca en toda Europa y, de un modo especial, en la «España de Puigdemont» y cada vez menos en la sanchista por la total, genuflexa y servil dependencia política del golpista y prófugo residente en el mini palacete de Waterloo.
Al frente de las voces que se han alzado en contra de este general y nacional neoinsulto sanchista a millones de españoles –que no le bailan el agua ni son de su cuerda– destaca la de Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, y que, este lunes, en nombre de millones de españoles ha arremetido en contra de ese «presidente-marioneta», movido por Puigdemont, por haber llamado «fachas» a millones de «compatriotas» que no entienden la humillante y servil «sumisión» del Ejecutivo de España a los deseos de los golpistas e independentistas del «País català» y, ha resaltado muy claramente que «descalificar de esta forma tan grosera» no lo había hecho nunca «ningún presidente del Gobierno» que «se vista» por los pies y que cumpla lo que promete.
Mario Garcés Sanagustín — el escritor, político español del PP y jurista — ha publicado en Libertad Digital un articulo titulado «De la «fachoesfera» a la «cachoesfera» y , por lo qué dice, cómo lo dice y por la relación directa con el tema de hoy, me he tomado la libertad de citar textualmente uno de sus párrafos:
(…) » Pero hete aquí que el trujamán de La Moncloa ha tenido una ocurrencia dialéctica, y paupérrima intelectualmente, para referirse a la derecha política como la «fachoesfera». El ingenioso presidente del Gobierno ha entrado de hoz, coz y martillo en el infantilizado juego de la descalificacion bobalicona para nutrir la simiente de las emociones de los más estúpidos. Y no descarto que lo consiga» y, que incluso, las comparta, según mi modesta opinión.
A Pedro Sánchez–haga lo que haga, diga lo que diga, o mejor dicho, mienta lo que mienta y pacte lo que pacte– la amnistía «belga» ya le ha estallado en «Dios salve esas nobles partes» y, por mucho que triture el Estado de Derecho con sus felonías, prevaricaciones y aranas para perpetuarse en la poltrona monclovita, ha ido tan lejos en su voraz y pertinaz desafío y acoso al juridico ordenamiento establecido que, hoy por hoy, es un perfecto títere y un jocoso pelele en manos de Puigdemont «el de Waterloo», que es quien de verdad tiene la llave de la legislatura y gobierna «de facto» en España.
Lo ocurrido está tarde en el Congreso de los Diputados es una prueba fehaciente –de que cuando esto no ha hecho nada más que empezar– ya han saltado todas las costuras de un pacto que a Pedro Sánchez se le ha atragantado a la primera de cambio.
El proyecto de la «Ley de la Amnistia»–hoy martes 30 de enero de 2024, fecha que por su importancia y futuras repercusiones sociopoliticas, ya deberia figurar en el Diario de «oro» de Sesiones del Congreso, al haber sido tumbada , de modo paradójico, por y con los votos en contra de los «Puigdemont nois»(7) y de la coalición «guanche»(1)– debe volver a la Comisión de Justicia del Congreso para ser debatida otra vez por los grupos políticos.
O sea, que la ley debe volver, sí o sí, a los «chiqueros» después de un efímero y vergonzante debate y tramitación parlamentaria que ha puesto de manifiesto que Pedro Sánchez se ha metido él solito en un viaje a ninguna parte y en una encrucijada de difícil salida, como así lo demuestra el esperado, deseado y feliz resultado de hoy: ¡Puigdemont 1, Sánchez 0!
Con estos «individuos» todo es posible –y no en Graná, aunque también, como en la película de 1982 de Rafael Romero e interpretada por el gran Manolo Escobar, a quien le robaron su carro mientras dormía– cada negociación parlamentaria con «Junts x Cat» se va a convertir en un potro de tortura para ese nuevo PSOE, que ha decidido apoyar a un «tipejo» –que en su propio beneficio e interés–se ha posicionado jurídicamente al margen de los principios constitucionales y democraticos y a favor de la amnistia, del terrorismo, del separatismo y de la prevaricación, con tal de seguir «moncloveando» el mayor tiempo posible.
El problema no es que él viva políticamente al filo de lo juridicamente imposible, sino que nos está obligando a todos a vivir igual y, con esto, está conduciendo a España a una situación muy inestable y hacia un futuro irremediablemente aciago y casi sin retorno.
Por todas esas cosas y muchas más, quiero pedir — no «que vengáis a mi casa por Navidad», como nos cantaba Luis Aguilé, en 1973, en aquella melancólica y triste cancion navideña– sino que acompañemos a Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, en su lucha contra este Gobierno Frankenstein y especialmente contra su cabeza visible que ha calificado de (…) «fachas a los millones de personas que estamos en contra de la impunidad por el poder y de los privilegios a los separatistas» y decirle alto y claro que «vamos a llenar las calles de cada aldea, pueblo y ciudad de España con ciudadanos libres que no se rindan y con dignidad — esa de la que adolece este gobierno– y al lado de la mayoría social y demócrata».
No quiero terminar este artículo sin comentar –aunque sea muy someramente– el espectáculo tan groseramente bochornoso y tan lamentablemente humillante vivido ayer en el Congreso de los Diputados. No daba crédito a lo que veía y sobre todo a lo que oía . ¿Como es posible que la inclita inquera presidenta del Congreso, la señora Armengol y el ministro de Justicia , el señor Bolaños, allí presentes, hayan permitido –sin mover ni un solo dedo ni llamar al orden– a esa violenta y hambrienta manada de lobos– aullar contra la honorabilidad y la persona del juez García Castellón y sus compañeros de profesión, insultándoles, vejándoles y relegandoles a la categoría de «jutges corruptes y franquistes»?
Si la pregunta por obvia no deja de ser capciosa, la respuesta por evidente hasta parece simple. Esto es lo mismo que ocurre habitualmente en el parlamento de los gobiernos bananeros y socialcomunistas de la actual America latina y en algunos de Europa.
En todos ellos, los derechos constitucionales básicos y democraticos brillan por su ausencia y sus presidentes son auténticos caciques y autarcas.
Y aunque parezca increíble, todo esto ocurrrió –en un Parlamento de un país de la UE, que se le presupone libre, democrático y justo, donde se respetan las leyes libremente votadas y donde los poderes del Estado están legalmente separados– ante la hierática pasividad de la segunda máxima autoridad nacional después del presidente del Gobierno y del ostensible pasotismo del número dos del Ejecutivo de Sánchez, sin llamar al orden a los «esteparios» lobos aulladores de ERC, JUNTS y EH- BILDU, sin amonestarles y sin que sus difamatorios aullidos constasen para nada en el Diario de Sesiones del Congreso.
Fue un espectáculo denigrante y anti-todo y que rebasó con creces los limites «del absurdo» y, que ayer –de seguir vivo y haber estado allí presente el recordado Eugène Ionescco, el emblemático dramaturgo y el principal exponente del «teatro del absurdo» del siglo XX, y cuyo término se acuñó como la alternativa al de «anti-théâtre o nouveau théâtre»– sin lugar a dudas, habría encontrado el mejor argumento posible para una de sus obras teatrales.
Por el bien de España y de su democrático Estado de Derecho representado en la Monarquía Parlamentaria, espero y deseo que lo que ayer se vivió en el Hemiciclo del Congreso no se repita «nunca más», ni «nunca mais», ni «mai mes», ni «inoiz gehiago» ni «en jamás de los jamases», por aquello de la obligatoriedad de usar las lenguas co-oficiales en todos sus debates.
Si así fuera, sería la mejor señal de que ese deseado y esperado cambio de Gobierno ha llegado y se ha producido y «porque como lo que puede ser, puede ser y además es posible» …¡ Esto es posible !
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo.en Periodismo y ex senador por Murcia.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home