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OPINION

Victor Entrialgo: «El príncipe de los demagogos»

Victor Entrialgo 01 Feb 2024 - 19:22 CET
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La demagogia es a la política lo que el fraude de ley al derecho. Demagógico es utilizar una frase que impostada como verdad esconde una falsedad para buscar un interés propio. Y fraude de ley actuar al amparo de una norma para lograr un fin, -como ésta amnistía-, prohibido por el derecho.

Como ejemplo de demagogia, las excusas del entrenador Sevilla C.F. Sanchez-Flores tras su derrota copera ante el At. de Madrid, que traigo a colación aquí por paradigmática, escondiendo su derrota bajo el drama de unos aficionados trágicamente fallecidos en un accidente de circulación.

A Sanchez Flores, lo mismo que a Sanchez Castejón, la Yoli, el ministro de Coalición Canaria, Xavi o tantos otros, les sirve para excusarse y tratar de continuar al frente del equipo en una temporada y trayectoria más que decepcionante. Es el uso continuado en nuestro tiempo de la demagogia  en muy diferentes ámbitos, el fútbol, la política, las elecciones, ahora gallegas, etc..de la demagogia, cuando no de la mentira directamente.

Una frase aparentemente razonable se utiliza con otro fin. De ahí que  averiguar y descubrir el fin es, justamente, lo que ayuda a interpretar la realidad y la moralidad o amoralidad de una conducta. El fin explica, aunque por supuesto no justifique, los medios.

Lo ha dicho John Clauser Premio Nobel de Física 2022, al que no permiten disentir sobre la verdad oficial climática, y que en esto al menos no se equivoca: «El mundo en que vivimos está lleno de desinformación. Depende de cada uno de ustedes servir de jueces, distinguiendo la verdad de la falsedad basándose en observaciones precisas de los fenómenos.”

La demagogia es desde Aristóteles la degeneración de la democracia, y consiste en que los políticos, como en nuestro tiempo, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Juzguen ustedes mismos estos días las palabras, las contradicciones y, sobre todo las intenciones de García Page, de Sanchez Castejón y de Sanchez Flores.

Sirva para ello las contorsiones sobre la amnistía de Page, -falta Revilla-, la disculpa del entrenador y el turismo y folklore del presidente en Fitur con el aeropuerto de Barajas. En su «nada más y nada menos», que repitió varias veces, en esa exacerbación de su papel en la obra de teatro, como en la ridiculez de la «fachosfera» soplada por un asesor está el quid de la cuestión.

Sanchez es el trilero de la Nación. Como ha dicho en Barajas: «Nada más y nada menos». La demagogia es a la política lo que al derecho el fraude de ley y Sanchez es el embustero, el adulador del pueblo, el príncipe de las dos cosas. La demagogia y el fraude de ley.

Víctor Entrialgo

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