“Se dice que la maldad se expía en aquel mundo; pero la estupidez se expía en este” Arthur Schopenhauer, filósofo alemán.
El Minotauro es un ser mitológico con cuerpo de hombre y cabeza y cola de toro. La mitología dice que era hijo de Parsifae, reina de Creta y del Toro sagrado del que se enamoró. Incitatus era el caballo preferido de Calígula, tercer emperador de Roma. Amaba Tanto a su mascota equina que dormía con él y le nombró cónsul de Bitinia. Leda, princesa etolia que llegó a reina de Esparta, fue tomada por Zeus que adoptó la forma de un cisne para conseguir llegar hasta ella. Es la única forma que se conoce de animalismo en la que el animal es el sujeto activo del acto sexual, en las demás, el animal es siempre sujeto pasivo.
No es de ahora, viene desde que el hombre, ese animal, puso los pies sobre la Tierra. Canadá, es un país moderno, progre y social que aprobó legalizar el sexo con animales; puede que sea por eso mismo, por ser tan progre y por ser uno de los países más civilizados del planeta. Si tener sexo con animales va a ser legalizado “urbi et orbi”, la humanidad dará un paso más en sus animaladas, que ya suman muchas y de todas clases. Bajo el paraguas del progreso y de la tolerancia los hombres y las mujeres tendrán un derecho más: tener sexo con animales, sin que podamos distinguir quien es más animal, si el hombre o la bestia.
La ley no permite la penetración, sin especificar si se refiere a la penetración del hombre al animal o del animal al hombre. Se permiten toda clase de guarrerías españolas como decía Chiquito de la Calzada, penetración no. No sabemos qué pena lleva la penetración, tampoco se especifica si se podrá penalizar al animal irracional cuando sea este el que penetre al animal racional.
El camino de progreso que ha emprendido esta sociedad del siglo XXI está tomando unos cauces, en algunos casos injustos, en otros estúpidos y en otros asquerosos y repugnantes, fruto característico de todas las civilizaciones que han alcanzado un grado de bienestar alto. Uno se pregunta: ¿por qué las civilizaciones, cuando alcanzan el mayor estatus de riqueza y calidad de vida toman una deriva perversa, sucia, hedonista y contra natura? Me lo expliquen.
Esta ley tiene una pega caso de tener que juzgar si ha habido sexo con penetración entre el ser humano y el animal. Si el humano lo niega, el animal, que no podrá presentar una denuncia, tampoco podrá jamás admitir o negar si ha tenido estrés emocional o si el sexo fue o no fue consentido.
Tras la decisión del tribunal canadiense se han levantado voces en todo el mundo contra esta ley, pero si alguien cree que se han levantado por ser una aberración, está equivocado, se han levantado para exigir que se tomen medidas contra ella por el maltrato que se le da a los animales. Las connotaciones y derivaciones éticas y morales importan poco o nada. Cosas del amor a las mascotas.
No lo duden, dentro de poco tiempo y en este bestial progreso social, podremos ver como un juez santificará la unión entre la amadísima mascota y el humano. Con lágrimas en los ojos se darán el “Si, quiero” ante la emoción incontenible de los asistentes humanos y los asistentes animales. ¡Cosas veredes Sancho”
MAROGA
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