“Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. Merecer la vida es una virtud, es dignidad y la actitud de identidad más definida”. Eladia Blázquez, cantante y compositora argentina.
Como en todas las sociedades afónicas, tibias y conformistas, surge una mujer del pueblo llena de la dignidad de la que careció el ministro Marlaska y, enfrentándose a él con la gallardía, la valentía, la decisión y la claridad del mensaje le detuvo impidiéndole que pusiera sus manos sobre el féretro de su marido asesinado por quienes sabían que, ni él ni sus compañeros, carecían de los medios necesarios para hacerles frente por la desidia de un ministro. Una vez más en esta sociedad, en esta ciudadanía, la voz de una mujer se ha elevado por encima de la cobardía, de la mentira, de la tibieza, del conformismo de una sociedad que ha perdido su dignidad y ante gobiernos como el que tenemos calla porque cree que nunca les va a tocar a ellos. Y a pesar de que sabemos que los pueblos sin dignidad se convierten en rebaños y sus ciudadanos en esclavos, permanecemos mudos hasta que una mujer del común, del pueblo, levanta su voz como solo saben hacerlo las mujeres llenas de dignidad y, al menos, durante unos momentos en esta España muda, ciega y cobarde se levanta un aire fresco de valentía, dignidad, verdad, decisión y coraje.
Gracias, señora.
MAROGA
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