Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

OPINIÓN

Victor Entrialgo: «El hombre en busca de impunidad (II)»

Victor Entrialgo 09 May 2024 - 12:02 CET
Archivado en:

La prueba palpable de que todo es verdad está en la exageración de la maniobra, su impostura y la «farsa de los seis días», que en realidad fueron más.

El cinismo, que es la desvergüenza en el mentir, está en la maquinación de presentar como retiro espiritual una maquinación diseñada para contrarrestar actuaciones judiciales contra su mujer y contra el propio presidente que, supuestamente ofendidos, no se han ocupado de denunciar. Y en la cantidad de chillidos, fuegos artificiales y maniobras de distracción que siguen haciendo sus mangutas y suricatos para enterrar la cuestión.

Su cinismo está en la falta de aclaración de los hechos, escondidos en su victimismo, junto a la creación de un enemigo artificial frente a la verdad irrefutable de que, tratándose del presidente de gobierno y su mujer no se invierte la presunción de inocencia pero sí la «presunción de indecencia».

No es sólo que la conducta autocrática «de la extraña pareja» conllevaría la dimisión fulminante en Francia, Alemania, Países Bajos o Reino Unido. La cuestión a dilucidar es si el nepotismo del despotismo de este matrimonio alumno de los Kïchner o los Ceaucescu se debió al «sentimiento de impunidad», creerse impunes, o a la «garantía de impunidad», saberse impunes.

Lo primero es gravísimo porque lo dice el Código penal. Lo segundo es aún peor y es el objetivo evidente que Sanchez lleva persiguiendo durante mucho tiempo, más aún desde que se descubrió el invento y se multiplicasen las negociaciones para hacerse con el Consejo General del Poder Judicial a través de la mediación de Europa, el comisario Reynders y el bufón Bolaños. Si el PP cede en esta materia Sanchez habría conseguido la impunidad perseguida y sería la puntilla de la democracia.

Una pareja con un gato encerrado y cuatro traídos en autobuses, contratados antes de que anunciara su «Retiro» de caudillismo familiar como señuelo dirigido a los que, para no tener que pensar por sí mismos, usan el pensamiento y la gabardina de sus abuelos. Todo ello, en el mayor ejercicio de cinismo que se recuerda desde Diógenes el perro, que vivía en un tonel, como cuando Iglesias y Montero vivían en el chalet de Galapagar de 600.000 euros.

Para sostenerse psicopáticamente en el poder Sanchez está rompiendo España, impidiendo que los españoles se dediquen a sus cosas bloqueando su auténtico progreso, que compartan lo que les une y que se enriquezcan con sus diferencias. Por eso los españoles que con mayor o menor influencia o jurisdicción siguen hoy callados tendrán que dar en su día razón, como otros pueblos que colaboraron con el desgarro y la tragedia nacional que produjeron sus dirigentes.

Todo en él es falso pero lo peor de la persona de Pedro Sanchez, el hombre en busca de su impunidad, es tener que compadecerle, porque incluso con medios, vivir consigo mismo no va a resultarle fácil sin el poder, que persigue desaforadamente para suplir sus carencias. Sabio aquel que sabe abandonar a tiempo el lugar donde la gloria no perdura y donde lo van a vituperar allá donde quiera que vaya.

Víctor Entrialgo de Castro

 

Más en Columnistas

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by