OPINIÓN

Victor Entrialgo de Castro: » Humanismo y Estado»

Victor Entrialgo de Castro: " Humanismo y Estado"

Algunos de los más relevantes periodistas de nuestro país, en el lógico afán de defender sus intereses defendiendo los de sus medios, mezclan estos días las churras con las merinas, el Humanismo con el Estado.

De un día para otro se han avalanzado a vapulear decisiones políticas del día anterior, en este caso la arriesgada de Vox al dar por rotos los gobiernos de coalición con el Pp, llegando a utilizar partidistamente en los medios públicos o privados que están a su servicio calificativos despectivos y sesgados que abochornarían a la voz de su amo.

No entraré a si la decisión de la ejecutiva de Vox es acertada o no porque se trata de decisiones y estrategias políticas que los partidos cocinan con más datos que nosotros y aspectos tan diversos como los de un caleidoscopio.

Pero dada la deriva de pactos del Pp «con su tirano de cabecera», contra el que tan pronto sacan a la gente a la calle como justifican pactar con él, parece evidente que esa búsqueda de acuerdos del PP de Feijoo socialdemócrata con Sanchez, con independencia de cuestiones financieras, eran luz de gas para Vox que tenía que cambiar el rumbo para no ahogarse en esa deriva.

Al Pp, por su parte, se le ve demasiado su faceta de pariente interesado al que sólo preocupa que llegue el óbito para heredar, de que caiga madura la fruta en lugar de subir al árbol y coger la flor, olvidando que si no se recoge a tiempo, cuando quieras comerla la fruta estará podre y no podrá comerla nadie por lo que, tras la desolación del legado sanchista, sólo quedará la esperanza de que otra generación tenga el coraje y la paciencia para volver a plantar.

Con independencia de la ayuda humanitaria a cien jóvenes subsaharianos y a Canarias en un problema que es de toda la Nación, todo lo que no sea que Europa y el mundo aborden el problema en origen, en ayuda al desarrollo, -no sé si convendrá el sufrido lector-, será pan para hoy y hambre para mañana y todo pacto para solucionar los problemas de éste arrogante desgobierno, ayuda a un Presidente que se niega a dar explicaciones a la Nación, ni de Delcy ni de Globalia ni de Marruecos ni del Africa Center, un dirigente cuya conducta chulesca y leninista no merece ni el agua de Pilatos.

Parece dificilmente cuestionable que, aparte la asistencia humanitaria, la gota malaya de una inmigración desordenada acabará dando la razón a Vox, como está haciendo en toda Europa, porque por muchas maniobras y pactos contra natura de la izquierda y de Macron en Francia, ha ganado Le Pen, y el frentepopulismo ultraizquierdista allí como aquí con golpistas y terroristas, no es sino un aplazamiento, un paréntesis en una ley «física», un choque de desarrollo, civilizaciones y en último término, de religiones.

Por eso no parece descabellado pensar que la emigración se abordará mejor ordenándola que silbando y mirando para otro lado, mientras la ultraizquierda se aferra al poder, por mucho que la hiena célebre se ría en la OTAN y los comentaristas interesados celebren la decisión de Vox como si fuera la escena del suicidio de los soldados romanos en la vida de Brian.

Parece pues evidente que los periodistas «militantes» del Pp, que estan en su derecho, mezclan el Humanismo con el Estado. El Estado es organización y administración. ¡Claro que hay que salvar el humanismo!, ¡y la fraternidad!.¡Cómo no!

Pero como explicaba magistralmente Gustavo Bueno, las normas morales y las éticas entran a menudo en conflicto. Un conflicto objetivo. La moral son las normas que se da a sí un grupo para mantener su cohexión, sea una familia, un partido o una Nación, etc… La ética nos dice que hay que atender caritativamente a los inmigrantes, darles de comer, medios, etc.. Todo el mundo está de acuerdo en hacerlo. Pero si a fuerza de actos éticos, en lugar de un inmigrante llenamos España con 30 millones de inmigrantes, no digamos con las políticas que se pretenden, España se hundiría económicamente.

Porque si no hay organización hay caos, camino del cual vamos por culpa de los insolventes, aunque más que suficientemente adinerados mercachifles sanchistas, para quienes en su afán leninista de retener el poder les basta con la mentira. El caos controlado es para ellos un complemento para conservar el poder. La organización del Estado, la Administración y el buen gobierno les trae al pairo. El que venga detrás que arree.

Mientras, algunos miembros de un Pp reiteradamente humillado por Sanchez  reconocen que vivimos sojuzgados por un tirano pero responden ¡soplemos!, A ver si así se va. Ah! ¡Y que venga todos a España, que nada se desorganizará!

Pero es que conciliar el Humanismo con la organización del Estado, la  ética y la moral no es cosa que se consiga sólo con la negligencia fronteriza y silbando ante lo que está pasando pues, como remató acertadamente aquella voz entre el público al final de una conferencia de un Ministro de Franco, cuando los ministros y los gobernadores civiles todavía tenían estudios. ¡Eso ye muy guapo, pero hay que facelo!

Víctor Entrialgo

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