Antes de que el pueblo tome la Bastilla Sanchez ha tomado la plaza de Castilla para que no viéramos declarar a Maria Antonieta. En un flagrante abuso de poder, para apartar a «la chusma» con quiebra manifiesta del principio de igualdad constitucional, ha tomado el bastión con ayuda de Marlaska, un ex director de la Seguridad del Estado, mandos de los cuerpos de seguridad por él colocados, la jefa de seguridad de Moncloa riéndose de la no grabación mientras estaba siendo grabada, guardas jurado de empresas colaboradoras y hasta la jueza del Barco.
El presidente del gobierno, que critica a Trump, ha asediado la sede judicial con un ejército de covachuelistas y abanicadores armados tras la Sentencia de los Eres con la estrategia procesal del cuento de las garantías y el mocho del Tribunal Constitucional.
Insisten sus esbirros ad nauseam en que no hay nada que ocultar, pero en lugar de explicaciones a la Nación su mujer se niega de nuevo a declarar haciendo con ello una confesión velada mientras el juez continúa instruyendo y midiendo los tiempos, buscando como en La Voz, la suya o la de Barrabés, y reservándose tomarle declaración más adelante por lo que, a pesar de la estrategia del licenciado Camacho, que es sobre todo abogado de él, la catedrática seguirá en vilo esperando lo limpie todo la fregona del Tribunal Constitucional.
Y mientras el juez cherche la femme y sus labores, Pedro mueve el cubo con el mocho dentro y fuera del Parlamento, empleando esbirros, patrañas y una raquítica legalidad para limpiar las huellas de su pasado y su futuro incierto, con leyes ad hoc para la memoria y la degeneración de la democracia, amnistías, mordazas y la fregona de Constitucional.
Fuera del parlamento sus sirvientes lo mismo pasan el mocho que le abanican con plumas, tan serviles que es fácil imaginar lo que tienen que ocultar. Sería apasionante escuchar estos días los teléfonos colapsados de conocidos despachos de abogados y autoridades tratando de ayudar al licenciado Camacho, ex limpiador de secretos de Estado pagado con dinero de todos y a su cliente.
Dentro del Parlamento, el cinismo del tirano cometió dos lapsus freudianos: «No somos fiables», antes de escucharse una carcajada diabólica y la expresión “Sistema de información” como si los medios fueran un sistema, «su sistema», que sustituyó rápidamente por “ecosistema”, ante la imposibilidad que tiene de pronunciar libertad de información.
Y todo porque su señora daba clases de pillar guita entre cómplices covachuelistas, estilo querido Garzón y su querido Emilio, que ella misma vendía con jerga grandilocuente cursi y ridícula como «planes de captación de fondos estratégicos de recurrencia, que no son para hoy sino con vocación de longevidad». Fondos públicos que repartía Él y, privados, que le daban a ella por ser Él.
Y es que, como ella misma explica, «La captación de fondos ha cambiado mucho».»Ha pasado de ser puntual a ser estratégica, de ser donantes puntuales a ser recurrentes, incorporando nuevas metodologías». Yo no he visto tal resumen del actual sistema de partidos, tanta jeta, desfachatez, descaro, atrevimiento, osadía y caradura, aparte de Garzón, desde el Lazarillo de Tormes.
Porque la misma «No hay nada» que ayer vendía como un charlatán de feria, compren señores compren «la única titulación en captación de fondos públicos que hay en España», hoy ni contesta a la Complutense sobre las facturas ni abre la boca ante el Juez mientras su marido, con olímpica inmoralidad, presenta un Plan de degeneración de la democracia y se lava las manos como si las clases de su mujer fueran de Pilates. Basta ver a los ministros que no saben donde meterse, aunque sepan donde se van a meter despues.
Ha engañado a todos incluída su mujer. Se rodeó de esbirros, mediocres sin sombra y bandoleros en este infame gobierno que nos va a dejar sin adjetivos y, ante la que se le venía encima, escribió una carta, se fue al convento y por último contrató una cuadrilla de limpieza para el Tribunal Constitucional.
El todavía presidente mueve el cubo al ritmo de los acontecimientos para apropiarse de los éxitos deportivos, mientras Pumpido retuerce la fregona del Constitucional y la pasa por el Supremo preparando el terreno para lo que venga, por si el Juez Peinado le pisa lo fregao.
Agarrao al palo de la fregona, Sanchez retuerce el mocho para borrar los pasos de Begoña con el cuento de las garantías, pero la soltará llegado el momento, como soltó a los demás.
Porque está huyendo desde que llegó. Huyendo hacia adelante. Y cuanto más miedo y más cobardía, más desafío y más chulería. Es su patología. Un hombre tiene que ser valiente para llegar y para irse. Fue un cobarde para llegar y lo va a ser para marcharse.
Víctor Entrialgo