El todavía presidente tiene derecho a guardar silencio respecto a su esposa pero sus silencios o palabras respecto a lo demás, serán amorales, como las demás.
Lo que no tiene derecho, por supuesto, es a continuar en la Presidencia, una indecencia mayor cada día que pasa, porque el marco de ese mandato que el pueblo soberano no le ha otorgado nunca, no es sólo el Código penal, que también, sino la Constitución, la ética, los precedentes y los principios jurídicos y morales sin los cuales no hay un gobernante sino un sátrapa.
Sin embargo, por encima de las patologías que sus actos revelan, que nacen de sus carencias aunque no lo parezca, lo verdaderamente preocupante en este país, la mayor de sus miserias y la mayor de sus vergüenzas como pueblo soberano es que haya tenido que ser un sólo hombre y sin apoyo, con la colaboración de unos pocos, el que esté llevando a cabo lo que tendría que haber hecho hace ya mucho tiempo el conjunto de la Nación, antes incluso de que fraudulentamente llegara al poder, porque ya se le veía venir desde lejos, cuando asomaba como un trepa frívolo, superficial y peligroso de plastilina, tratando de apoderarse de un PSOE enfermo.
Y en particular, son responsables de ello las minorías políticas y económicas dirigentes que han consentido una tras otra este atropello constitucional, en muchos casos interesadamente. Las económicas, porque obtienen tanto o más beneficio que lo que harían con otros gobernantes no mequetrefes al frente de los asuntos de la Nación. Y las políticas, porque en ocasiones se vive mejor decenas de años estando contra el gobierno que al frente de él.
El poder es invasivo y como un gas tiende a ocupar los espacios vacíos, y este es, fundamentalmente, lo que ha hecho Sanchez en España desde que llegó. Ocupar unas instituciones serviles, acomodaticias, gaseosas, de cartón piedra y en muchos casos huecas y vacías.
Y un sólo hombre, un valiente, el hombre tranquilo, está tirando del Tribunal Supremo y de todo un poder judicial fruto del reparto, abriendo una brecha por la se llegará por fin al desalojo y a la fiesta a la que por supuesto, se apuntarán todos.
Víctor Entrialgo
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home