El felón, autarca y megalómano Pedro Sánchez –a quien se le conoce últimamente por los «alias» de «Fangomán», el «Puto Amo» o «el Uno»– siempre tiene a su disposición el clan de los «tontos utiles» de turno para ayudarle en sus continuos desmanes, sus transgresiones políticas, sus embustes y corruptelas…La mayoría de estos, suele pertenecer a su esfera más cercana y personal, es decir, a la presidencial.
Es sabido que, en todo grupo humano o político, siempre hay algún elemento más destacado que el resto. Este el caso de la ministra de Educación y portavoz del Gobierno,la aranera «mañica», Pilar Alegría.
Esta aventajadísima alumna –que es «palmera» por devoción, «cínica» por obligación y «trolera» por decreto– es la que generó en todos los mentideros sociales un enorme y polémico «tsunami político» en las ultimas ruedas de prensa al terminar el Consejo de Ministros, y hoy ha vuelto– con el cinismo que ya es habitual y la caracteriza– a provocar un nuevo revuelo social y político de gran calado y envergadura al manifestar pública, oficial y «alegremente» (haciendo honor a su apellido) que, (…) que «con su plantón presidencial», la guerrera y rebelde presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso –al haberse negado acudir a la cita en Moncloa con Pedro Sánchez el próximo viernes– es para el Ejecutivo sanchista «un claro y manifiesto ejemplo del más puro y flagrante absentismo laboral».
Acusar alegremente a Díaz Ayuso de «absentismo laboral» –por haber decidido no acudir a la llamada «monclovita» y, a la vez, afirmar que «esto es el más claro ejemplo de una total y absoluta falta de responsabilidad y del incumplimiento de sus más elementales responsabilidades y obligaciones personales y como presidenta, exclusivamente por puro capricho, por sus intereses personalisimos y por tacticismos internos de su partido político»(…) –el partido «del fango»– es poner de relieve, una vez más, su manifiesta y profunda ignorancia en todo lo concerniente a la actual legislación sobre las relaciones empresariales y las laborales , muy a pesar de su diplomatura en Magisterio y de su Máster en Educación Social, por aquello de «Quam natura non da …», así que, ya sabe señora ministra, ¡aplíquese el cuento!.
Para que se entienda. Aunque la Organización Internacional del Trabajo,(OIT) define el llamado «absentismo laboral» como “la no asistencia al trabajo por parte de un empleado que se pensaba que iba a asistir”, de una manera más genérica, podría definirse como: «todos aquellos casos en los que un empleado no se presenta al puesto de trabajo o no realiza las funciones propias para las que la empresa le ha contratado en el transcurso de su jornada laboral».
De entrada y según lo define la OIT –sin necesidad de ser ningún experto jurista ni de haber cursado un Máster en relaciones laborales– queda muy claro que Isabel Díaz Ayuso no es una empleada ni trabajadora del presidente del Gobierno porque no ha sido contratada ni por el Gobierno y mucho menos por Sánchez. Por tanto no ha dejado de realizar ninguna función propia para la que ha sido contratada.
Si nos atenemos a la regulación jurídica del absentismo laboral, que se encuentra en el Estatuto de los Trabajadores –aprobado por el Real Decreto Ley 1/1995 del 24 de marzo– comprobamos que los artículos 21.4, el 52.2, el 54 y el 58, a el referidos, no se le pueden aplicar «al plantón» de la presidenta de Madrid a Sánchez porque:
–El artículo 21.4 establece: que la empresa tiene pleno derecho a comprobar el estado y/o la veracidad de una enfermedad o de un accidente del trabajador mediante un reconocimiento médico si esto es motivo de ausencia. No es el caso. Díaz Ayuso ni está enferma ni falta que hace, aunque muchos le deseen todas las desgracias y calamidades contenidas en la mitológica «caja de Pandora».
–El artículo 52.2 : solo hace referencia a la posibilidad de la «extinción del contrato» por un motivo doble: cuando el absentismo suponga el 20% de las horas laborales durante dos meses consecutivos, o el 25% de esas horas durante cuatro meses consecutivos, aunque estas ausencias estén justificadas o no.Y este, de momento, tampoco es el caso de Ayuso.
–El artículo 54 considera: como un «incumplimiento del contrato» de trabajo las injustificadas y reiteradas ausencias , lo que puede ser causa de un despido disciplinario. No es tampoco la situación de Ayuso.
–Y por último, el artículo 58 expresa: con claridad la facultad de las empresas de sancionar a los empleados que incurran en este incumplimiento. Tan poco es aplicable a Ayuso, hoy por hoy, ni creo que lo sea nunca.
Además, si nos atenemos a las consecuencias del «absentismo laboral»para la empresa, vemos que, ninguna de estas concurren en este caso de la presidenta Díaz Ayuso: no hay reducción alguna de la productividad y/o beneficios de la Empresa, ni supone un aumento de los costes, ni un entorno laboral tóxico, ni una mala cultura empresarial, ni tampoco rotación del personal.
Después de todo esto… ¿a qué lumbrera o genio del progresista y democrático Gobierno de coalición de Sánchez se le ha ocurrido la peregrina idea de afirmar –por boca de su «lenguaraz portavoza y servil leguleya» para que todos y cada uno de los «palmeros» y «tontos útiles» de turno vayan repitiendo como vulgares cacatúas– que el «plantón isabelino» a Pedro Sánchez se le llame y considere «absentismo laboral»?.
Si esto lo tildan de «absentismo laboral»… ¿cómo llamamos a los cinco días de la voluntaria, megalómana y pantomímica reclusión monclovita de Fangomán ? En ellos, él si que hizo una total dejación de todos los deberes y responsabilidades inherentes y esenciales a su cargo de presidente del Gobierno de España.
Y si no ¿qué nombre le damos a lo que lleva haciendo, desde el 2017, su «hermanísimo» David Sánchez o Azagra o como quiera llamarse –como director de la orquesta del Conservatorio Superior de Música de la Diputación de Badajoz ?– pues, según la denuncia de Manos Limpias, ha practicado a tuttiplén el sano y pingüe deporte del absentismo laboral por el que ha recibido un alto salario sin asistir al trabajo.
Según reza en la denuncia de la que es objeto –durante los siete años que lleva colocado en el «dígitocrático» cargo– solo ha dirigido la orquesta una sola vez, en el año 2019. El sindicato también ha mencionado que rara vez asiste a su puesto en la Diputación pacense, pese a no tener permiso para teletrabajar.
¿Donde se han dejado Sánchez y su borreguil coro de cacatúas parlantes la «memoria histórica», de la que tanto alardean, cuando en 2016, él le dió un soberano y morrocotudo plantón al entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy…?
Sin querer siempre acabamos en la experiencia popular de los ya sabios y clásicos aforismos. En esta ocasión, el que mejor les viene al dedo a todo el mántrico corifeo, es el de «Una cosa es predicar y … Por eso, menos adornar «la memoria» con vocablos tan grandilocuentes como «Democrática e Histórica» y más » Memoria de larga duración» para recordar todo lo que hay que recordar, le pese a quien le pese.
Aunque todos conocemos la prolija facilidad de la ministra «vocera», Pilar Alegría –para mentir, confabular e inventar todo tipo de respuestas a petición del «gran jefe» para encubrir las suyas propias– sus ultimas actuaciones son muy merecedoras del «holliwoodiense Óscar» a la mejor interpretación en el arte del bien mentir.
De seguir así, no sería nada de extrañar que «el puto amo»(Óscar dixit) le concediese, más pronto que tarde, el titulo a perpetuidad de «trolera adjunta» al presidente.
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo. en Periodismo y ex senador por Murcia.
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