Se ve el humo a lo lejos. Las máquinas trituradoras están ardiendo, en Moncloa no queda papel, los asesores destruyen los discos duros a martillazos y los jardineros encienden hogueras en el jardín con memorias del África center. Arde Más Madrid, pero la portavoz del Gobierno dice que es una parrillada.
En realidad son gases del Consejo de ministros que al subir a la atmósfera cenizas de Sumar y de Podemos tropiezan con los vapores de la olla a presión de Valencia a punto de reventar junto a pequeñas partículas que resultan de la combustión aún incompleta del Sanchismo, que forma ese humo negro que lleva años destruyendo el clima político de la nación.
Pero al contacto con el oxígeno el sanchismo se ha ido oxidando y lo hará aún más con lo que viene a continuación. Mientras veían en el ojo de las arrecogías de Más Madrid la viga que tienen en el propio y recibían la consigna de seguir negando la evidencia, llegó la tragedia de la gota fría de Valencia que a partir de ahora se convertirá en malaya.
Fue entonces cuando un tonto en ocho idiomas de Moncloa, especialista en la ética del engaño porque Sanchez es el mayor malvado, pero formación la justa, -no hay más que verle leer lo que él no sabría ni escribir-, dijo, «que se lo coma el de Valencia, a ver si así distraemos de las heces en las que nadamos aquí». Y se metieron en el coche.
Como la mayoría va a salir corriendo, el sanchismo cabrá todo en el 204 en el que llegó el chamán, de cuyo escape salen espesas nubes de humo porque están quemando demasiado combustible huyendo de la justicia y de la tragedia. ¿Será la correa de distribución de Aldama, los manguitos, los lingotes de oro, el air de europa, el inyector de hidrocarburos, los filtros académicos, la tragedia de Valencia, o la siguiente en su huida hacia adelante, la avería que lo lleve finalmente al desguace? Lo dirá los del taller o los tractores y excavadoras yendo a sacar el fango de Moncloa cuando terminen alli, pero sea lo que sea, cuanto más tarde más dura será la caída y el tirano pasará a la historia por la mayor de las infamias de un gobernante, haber huido de la tragedia y derogado la responsabilidad política.
Con los apuntes de la cátedra aun esparcidos por el suelo, el vehículo del sanchismo que está de fango hasta las orejas sin haberse metido en el barro, trata de endosar de nuevo la tragedia y viaja lleno de paniaguados apretujados hoy escondidos,Torrentes, caganets y Mortadelos colgados de la luna trasera del coche, que no dejan de aplaudir mientras se balancean con las arriegadas curvas del conductor junto al precipicio dispuestos a acompañar como ovejas a su pastor y a Begoña al juzgado soñando con vivir acolchados aunque sea apestados cuando vuelvan al casino de su pueblo.
El Pp, en otro utilitario de 40 años viaja lleno de meritorios con el freno de mano puesto, como si tuvieran que callar algo, mientras traslada en el asiento trasero una vajilla de porcelana que sólo sacan en Navidad con un conductor que desde que se quitó las gafas, cada vez se pierde más y se le entiende menos.
Los penachos de humo que vemos sobre el cielo de Moncloa indican que hay más tapaderas aún no visibles. Y cuando el humo del juez Peinado y la Complutense asciendan en vertical, llegarán a un estrato más cálido donde se expandirán horizontalmente entre Ábalos, Koldos, Aldamas, Globalias y Begoñas que no Podemos ni Sumar, más la histórica catástrofe de Valencia favorecida por una partitocracia caduca e incompetente.
Comienzan las venganzas pero nadie quiere irse, tía, y nadie sabe nada, tía, sólo que la omisión del deber de socorro es tan flagrante, que continúa saliendo humo de la tragedia y un perfume de putrefacción comienza a invadirlo todo. Sanchez ha revuelto tanta basura que hay ratas que prenden fuegos y otras que abandonan el barco. Y sacarlo de Moncloa, que al principio fue un problema medioambiental se ha convertido desde hace tiempo, en un problema de salud pública.
Huele a quemado y por el humo se sabe donde está el fuego, pero tal y como está de chorizos y chorizas el jardín y el gallinero de Moncloa, va a tener razón la ministra portavoz en que lo que va a haber allí es una parrillada.
Víctor Entrialgo
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